El País y el periodismo ciudadano

En esta casa, como siempre, nos enteramos tarde de las cosas. Acabo de ver, por la más pura casualidad, que El País inauguró la semana pasada Yo periodista (presentación, preguntas frecuentes, portada). Lo debe haber contado media blogosfera hispana, disculpen los lectores, que ya deben estar hasta las narices de la cosa).

Si se trata de una buena iniciativa de prensa participativa o sólo es una forma de rentabilizar el trabajo ajeno y/o la publicidad que les pueda atraer sólo lo dirá el tiempo, pero de momento les concederemos el beneficio de la duda :-).

MediaMaster, otra manera más de colocar tu música en la red

En Ars Technica le dan un repaso al servicio de MediaMaster, una alternativa a Oboe (servicio del que hablamos hace un par de meses) para coger tu colección de música, subirla a la red y tenerla disponible desde cualquier lugar (cualquier lugar conectado a la red, esto es, naturalmente) de forma gratuita. Me sorprende la posibilidad de crear ‘playlists’ embebibles en un ‘widget’ que uno puede colocar en cualquier web, una característica muy interesante pero que, me da a mí, podría atraer las iras de RIAA y similares…

Mientras tanto, una manera más de almacenar, reproducir y compartir música que habrá que tener en cuenta.

Sansa Connect. Casi

Hace diez días hablábamos de la llegada del Sansa Connect, un reproductor MP3 con WiFi bastante interesante. Hace unas horas David Pogue publicaba en el New York Times que la cosa está bien, pero dista un rato de ser perfecta. Y es que sí es cierto que el cacharrito hace uso de su conexión WiFi de una forma con la que el Zune sólo podría soñar, pero:

  • La implementación del acceso inalámbrico en sí tiene sus pegas. No es extraño en un cacharrito de reducidas dimensiones y, por tanto, escasa batería. Pero aún así…
  • Aunque uno viva en Estados Unidos (o Canadá) y pague religiosamente su acceso a Yahoo! Music Unlimited, no todo el catálogo le queda accesible, y es que, por un lado, hay pistas que no son descargables en ese catálogo y, por el otro, no dispones de un formulario en el que buscar lo que se te pase por la cabeza: escuchas uno de los 200 canales de radio personalizados ofrecidos y, si escuchas algo que te interesa, le indicas al Connect que te quieres bajar esa canción, o el album entero. Una buena forma de descubrir buena música, pero para nada el «escucha lo que quieras, cuando quieras» que uno esperaría. Claro que uno puede irse al PC (que no al Mac) y descargarse cualquier cosa, pero la idea era saltarse el ordenador…

En fin, que un buen paso adelante, pero en absoluto la panacea. (De todas formas, me da a mí que si lo pusieran a la venta por aquí con acceso a un servicio similar a Yahoo! Music Unlimited, servidor pasaría por caja.)

Una hipótesis sobre los diarios

Igual es una tontería muy grande. Pero mientras leo otro artículo más sobre la crisis de los diarios se me ocurre una hipótesis que (i) es políticamente incorrecta y (ii) seguramente también sea incorrecta a secas (y, además, seguro que ni siquiera es original)… La cuestión es que los diarios siempre han vivido de la publicidad. Ahora es argumentable que los grandes diarios, gracias a sus ediciones web, tienen más lectores que nunca… Lo que pasa al romper el diario en pequeñas moléculas es que el lector sólo accede a los contenidos que le interesan (o, si se quiere, a los que opina Google News que le interesan, aunque no creo yo que GNews sea tan relevante), mientras que cada diario vendido representa centenares de anuncios… ¿No será que hasta hoy los diarios estaban cobrando de más por una ingente cantidad de anuncios sin ver cuya efectividad era imposible de medir? (O, casi equivalentemente, que los anuncios en la web son demasiado baratos, si los medimos con el mismo rasero…)

El País, 0.9

Para atrás, como los cangrejos. O como mínimo «two steps forward, three steps back». Noticia: Un grupo de intelectuales impulsa un manifiesto contra la crispación y el «mal rollo» político (enlace (inmerecido)). Dice el artículo:

El manifiesto se puede suscribir por Internet.

¿Vosotros veis la URL por algún lado? Yo no.

Apreciados señores de El País: queda muy mono poner los enlaces de digg, de del.icio.us y de lo que haga falta, pero mientras los textos de las noticias sean un corta y pega descarado de lo que se ha publicado / publicará en la edición de papel, poco estamos haciendo por adaptarnos al nuevo medio…