Ojo: pataleta.


A ver, José Luis (José Luis se llama Kyle Chayka, en este caso). Ya me he comprado tu libro. Y lo he comenzado a leer, con ganas, porque te compro, de salida, la tesis. No me puedes salir ahora con argumentos que no se aguantan de ninguna de las maneras, cuando apenas hemos comenzado el dichoso libro. No puedes. Vale. Sí puedes. Ya lo he visto. Pero no deberías, José Luis. Y no te hace falta, además, hostia. Y hieres la sensibilidad de los posibles lectores con neurona encendida. Que haberlos, haylos (supongo: mi neurona está, en los mejores momentos, en modo ahorro de energía).
¿Tenemos que irnos siempre al dichoso «cualquier tiempo pasado fue mejor» para criticar cosas que han surgido [relativamente] recientemente [y merecen ser criticadas, claro que sí, con furia, incluso]? Que sí, que los algoritmos de recomendación, o se hacen con extremo esmero y, además, se alimentan con mimo, o el aplanamiento cultural es su resultado más natural. Weapons of math destruction, como decía Cathy O’Neil. Que estamos de acuerdo. Pero no, eso no quiere decir qur todo lo que había antes fuera maravilloso. Había cosas maravillosas, y debemos defenderlas, mimarlas, estudiarlas y reproducirlas (casi mejor evolucionarlas, sí es posible). Pero también había mucha mierda, José Luis. Que ese diario que te parecía (y probablemente era) un horror de extrema [inserte la lectora aquí el lado político que no le guste]… lo editaba alguien que, mal que nos pese reconocerlo, era una persona. Que esa radiofórmula infame que aplanaba culturas antes de que nacieras, José Luis, la programaba una personita. Que, por acelerar un poco y no hacer eterno este párrafo, Joseph Goebbels no es el nombre de un algoritmo, y ni siquiera fue el primero en jugar a ese deleznable juego. Todo eso ya estaba ahí. Y «algoritmo de recomendación caca, selección humana siempre bien» (nótese el énfasis en «siempre») es un razonamiento de patio de colegio. Y, José Luis, tu «nunca mal», al fin y al cabo, es un «siempre bien», no me vengas con.
Abuf. Fin de la pataleta. Por el momento.