Blogs: derechos y deberes según la CNIL

La CNIL (pronúnciese «senil») es la Commission nationale de l’informatique et des libertés, a saber, la Comisión nacional [de Francia] para la informática y las libertades. Esta organización ha constatado el desarrollo de blogs con, en algunos de ellos, información personal sobre el autor pero también sobre terceros (el destacado es mío).

Pues bien, dado que en dicho país, como en muchos otros, existe una fuerte regulación sobre la captación y uso (no digamos ya publicación) de datos a través de internet, han publicado una guía [PDF] que ayude a los bloggers (y, por extensión, a todo aquel que vaya a poner en marcha algo en internet — sea algo una página informativa, un comercio, un blog, etc.) en su empeño, especialmente los que vayan a tocar el tema de los datos personales.

Pero, para mí, la noticia no es esa. Para mí, la noticia es que, por primera vez (uno que es poco leído…) en lugar de demonizar a los blogs — en concreto — y a Internet — en general — lo que se ha hecho es reaccionar a una carencia informativa (el desconocimiento de la Ley no exime de…) y proporcionar las herramientas (legales) a los editores web, ya que la guía en cuestión, no solamente tipifica los principales supuestos donde uno puede estar incurriendo en terrenos jurídicopantanosos, sino que, además, incluye modelos la declaración de usos de datos personales y enlaza al formulario hospedado en el sitio de la CNIL para que uno se sintonice con la Ley.

¡Que cunda el ejemplo!

Tu nombre en Star Wars

Primero fue Tu nombre en japonés, después Tu nombre en élfico, ahora, Tu nombre en Star Wars.

Copio un correo que me ha llegado ya varias veces:

Tu nombre Star Wars :
1º: Toma las 3 primeras letras de tu apellido
2º: Agrega las 2 primeras letras de tu nombre

Tu apellido Star Wars :
1º: Toma las 2 primeras letras del apellido de tu mamá
2º: Agrega las 3 primeras letras de la ciudad donde naciste

Sé que me va a odiar por esto, pero es mi deber comunicar el mundo que el responsable de Otro Blog Más no es otro que Corce Brbar. Y el humilde padawan que os escribe, Peñis Lomat.

¡Que la fuerza os acompañe!

Introducción al Jazz (II)

Decíamos «ayer» que para entrar en el jazz había que hacerlo en vivo y en compañía. Para los geeks y las geeks que a pesar de ser buenos partidos se quedan en casa y sin compañía, algunos discos para empezar.

Veréis que, entre ellos, la mayoría son saxofonistas. A parte de formar parte mi menda de dicha fauna, puedo prometer y prometo que hay una razón objetiva: el saxo entra bien, porque dicen que tiene un sonido parecido a la voz humana, o porque Dean dice que se parece a Kim Basinger. Un trío básico de jazz (batería, bajo y piano) puede resultar muy duro para empezar, y una big band demasiado demodé.

Ahí van algunas recomendaciones:

Miles Davis – Kind of Blue: impresionante. ¿Qué no se habrá dicho de Kind of Blue o de Miles Davis? Para ser un trompetista, no lo hacía nada mal ;). Un disco para ver virtuosos en movimiento sin sentirse el tonto del grupo, para disfrutar de verdad y para poder explorar en nuevas direcciones, tanto atrás en el tiempo, hacia un jazz más clásico, o hacia adelante, junto a John Coltrane o el mismo Davis, a un jazz más introspectivo — el primero — o más experimental y vanguardista – el segundo.

Ben Webster: No me atrevo a aconsejar nada en concreto de él. Una buena forma de irse a los (casi) orígenes del jazz con el rey de las baladas. Desde ahí, es más fácil irse a la raíz del dixie y el blues, pasarse a las big bands, a los tríos, a los cuartetos…

Kansas City (BSO): Interesante banda sonora de la película de Robert Altman donde el director intentó recrear el ambiente de los años 30 con las que en 1995 eran las jóvenes promesas del jazz. Os ayudará a conocer sonidos antiguos con gente nueva, y a partir de ahí, a ampliar discoteca.

Joshua Redman: Uno de los protagonistas de Kansas City. Aconsejo Freedom in the Groove, jazz 100% con algo de funk para darle un toque más moderno al disco.

James Carter: también aparece en Kansas City pero, desde entonces, ha crecido como un gigante. También lo ha hecho Redman pero, en mi opinión, Carter es el saxo tenor. JC on the set no os dejará fríos. Desde el primer tema, toda una declaración de principios, hasta el último.

¿Y en España?

Lo mejor es acercarse a cualquier cava de jazz y probar. Llibert Fortuny es una apuesta segura si viene con repertorio clásico (si viene con el formato eléctrico, neófitos abstenerse). Albert Bover es, sin lugar a dudas, un pianista que podría estar perfectamente a la altura de Brad Mehldau (si no lo está, debe ser porque aquí no gastamos tanto de eso, que si no…), Horacio Fumero (contrabajo), Gorka Benítez (saxo tenor), los hermanos De Diego (saxo — Víctor — y trompeta — Juan -), Ximo Tebar (¡bárbaro guitarrista!), David Mengual, Carme Canela… en fin, me dejo un montón.

Como siempre, no están todos los que son. Os toca a vosotros alargar la lista. Los comentarios son vuestros.

PS / NdE: Aunque cueste distinguir, ese que se ha marcado los brillantes apuntes de jazz no era yo, sino Isma, músico residente de otro blog más, ejerciendo como de costumbre de blogger invitado. Eso sí, por aquello de aportar algo, ahí va la última pista del Kind of Blue: Flamenco Sketches (alt. take) (MP3, 64kbps, 4 megas y medio).

PS 20080615 Un recurso interesante: The New Yorker publica 100 Essential Jazz Albums.

Introducción al Jazz (I)

Antonio decía el otro día en los comentarios: Un día te podrías marcar un post recomendando música para iniciarse en el jazz.

¡Ah! ¡Ardua tarea la del aconsejador que aconseja! Javier Marías en un artículo en El País decía Sobre gustos no hay nada escrito… aunque, en realidad, solamente se escriba de eso.

Sobre Jazz, me gustaría dar dos consejos de perogrullo, de cajón, de sentido común. Y a pesar de ser tan elementales, los voy a dar igualmente, porque creo que vale la pena incidir en ellos. De hecho, son consejos que valen para cualquier cosa, así de simples son:

  • Es mejor empezar por ver un buen concierto en directo. Como toda la música, pero acentuándose en la clásica y el jazz, ver a los músicos y sentir con el público es especialmente emocionante.
  • Y hay que ir a ese o esos conciertos acompañados, junto a alguien que pueda —sin dar la brasa— hacer un comentario aquí o ahí para aliñar lo que uno ve y siente: «mira lo que está haciendo el bajo» o bien «ahora el trompeta le va a contestar al saxo».

Estos dos topicazos sí tienen una cierta justificación aquí. Por una parte, el Jazz tiene aura de «música culta». Por otra de «música para músicos». Más que de música culta, lo que ocurre es que, como cualquier representación artística, hay que estar un poco en la onda de la cultura que la ha acunado; y es verdad que el jazz no nació aquí, por lo que ir de la mano de alguien que nos dé algunas referencias que desconocemos es, más que nada, una ayudita para no sentirse un completo extraño. ¿Música para músicos? Lo mismo que el heavy es música para melenudos. Sí es cierto que el jazz ha permitido que músicos virtuosos se luzcan de una forma que no podrían en otros estilos musicales (en la música militar, por ejemplo), pero, al final de cuentas, lo que cuenta es si llega o no; y si no llega, a lo mejor no es que uno no sea músico, es que el supuesto músico tampoco lo es, o sí es un buen intérprete pero para nada un artista.

Recomiendo encarecidamente el libro TREPAT, Cristòfol-A.(1995): Jazz: una música clàssica del segle XX. Laertes. Barcelona. Está en catalán y desconozco si ha sido traducido a otras lenguas. La verdad es que es más que recomendable y tiene un formato pequeño y ágil. Para otras lenguas, hay miles de libros sobre jazz que podéis encontrar en cualquier parte, pero ninguno, para mí, como el de Trepat.

Próximo capítulo: Discos

Negroponte y la Web 2.0 o las Cuatro Clases de Brecha Digital

Leyendo algunas entradas sobre el ordenador de 100 dólares desarrollado por Nicholas Negroponte en el MIT Media Lab, le he estado dando vueltas sobre el paso ?del hard al soft? que la (próxima) Web 2.0 está provocando.

Simplicando al máximo, hay cuatro aspectos a tener en cuenta para salvar la brecha digital, o lo que es lo mismo, hay cuatro clases de brecha digital:

  1. Infrastructura: hardware, software y conectividad
  2. Capacitacion y formación: capacitacion sobre instalación y mantenimiento de infrastructuras, alfabetización digital (alfabetización tecnológica y alfabetización informacional)
  3. Contenido y servicios: informacion, e-gobernanza, e-salud, e-learning (no confundir con capacitación), e-business, etc.
  4. Ley en Internet y Gobierno de Internet: derechos de propiedad intelectual, registro de dominios, acceso libre a Internet, etc.

Siempre ha parecido que el punto (1) era el más importante para los países en vías de desarrollo. Aunque podríamos enzarzarnos en una discusión al respecto, vamos a dejar este debate aparte. El proyecto de Negroponte parece, entonces, un medio para salvar la brecha digital causada por el acceso al hardware (y al software si se incluyen en dicho ordinador programas libres).

Pensando sobre la Web 2.0, me da la impresión que está teniendo lugar un corrimiento de las infrastructuras a los contenidos y servicios. En otras palabras, que algunas cosas que habitualmente corrían a cargo de la infrastructura (p.ej. almacenar fotos requería un disco duro y un programa para organizarlas) ahora se realizan a través de un servicio web (p.ej. Flickr), de forma que algunos problemas que ahora afronta Nicholas Negroponte se estarían trasladando hacia la clase de brecha digital referente a contenidos y servicios.

Y eso ¿es bueno o malo? Depende.

Es bueno, primer caso, ya que los requisitos de hardware y software, para un usuario final, son menos exigentes en cuanto a potencia y especificidades, y podríamos estar volviendo al escenario donde se necesiten sencillos clientes que solamente deban «mostrar» lo que pasa en el lado del servidor. Eso haría más fácil la vida de Negroponte (y también la de los demás).

Es malo, segundo caso, si aún está por resolver el acceso garantizado a dichos contenidos y servicios para todo el mundo situado en la parte mala de la brecha digital, ya sea por cuestiones de idioma (brecha digital de clase 3), a causa de un analfabetismo digital (brecha digital de clase 2) o por motivos de censura (brecha digital de clase 4).

El primer caso hará mucho más fácil la vida de Negroponte (y la de todos los demás). En el segundo caso el esfuerzo de Negroponte será una total pérdida de tiempo.

[el original, aquí]