A veces en el trabajo montamos cosas muy chulas… y luego a mí se me olvidan completamente. Hace ya una temporada que Joan Arnedo, entre otras cosas director del máster universitario en línea de Diseño y Programación de Videojuegos de la UOC, monta unas jornadas, RUMSXPLORA, dedicadas a conservar la memoria de los videojuegos de los 80. Para la edición del año pasado Joan buscaba ponente de lujo, y centrado en el mundo Commodore. Y discutiendo sobre el tema salió de mi boca el nombre del mítico Jeff Minter (si alguien saca un Llamasoft: The Jeff Minter Story y tu carrera en el mundillo arranca de Centipede para el ZX81, pasa por el Gridrunner para el Commodore 64 y el Attack of the Mutant Camels, sigue con cosas para el Amiga y el Atari, la Jaguar de Atari y llega hasta el día de hoy, eres una leyenda).
Y vaya usted a saber cómo, Joan engañó a Jeff para venirse a Barcelona y el resultado es esta charla. Y la charla, además, fue un fantástico repaso en primera persona a la historia y evolución de los videojuegos desde los muy primeros ochenta hasta hoy y, de regalo, contiene un recordatorio de por qué es importante conservar la memoria de aquellos programillas de cuando las memorias se medían en kilobytes.
(Estoy seguro de que en algún momento, relativamente a inicios del siglo XX, en que alguien propuso una filmoteca para conservar las primeras películas y que alguien le contestó que no había ningún valor en conservar una cosa tan burda como aquella. Es probable que si hubiésemos tenido un poco más vista, hoy conservaríamos más y mejores recuerdos de los inicios del cine. Uno, que tiene mucha fe, espera que con la historia de los videojuegos seamos más cuidadosos, pero la industria se lo trabaja todo lo que puede para quemar su propia historia (léase y léase).)
En fin, que no os perdáis la charla de Jeff Minter, por los dioses del Olimpo de los videojuegos…
(Ah, y si os aburrís, hay un episodio de un cierto podcast sobre la jornada que contiene diez minutillos de alguien hablando con la leyenda ☺️.)
Pues vamos allá con el número de septiembre del 85 de Byte, el del décimo aniversario de la revista… En portada, un ordenador, pero uno construido por uno de los autores estrella de la revista, Steve Ciarcia, que se sacaba de la manga un ordenador de 8 bits para la era de los 16, con todo lujo de esquemas para que te lo montaras tú mismo:
Y por si esto no fuera suficiente para la sección «cosas que no veríamos en una revista generalista de informática hoy»…
Efectivamente: una discusión lo suficientemente sesuda como para una asignatura de Algoritmos de primero de carrera sobre los diferentes algoritmos de ordenación (temazo de lectura siempre muy recomendable), con sus grafiquitas sobre complejidades de tipo lineal, cuadrática y «n log n», algoritmos no tan básicos…
Pero la gracia de este número era la celebración del primer decenio de vida de la revista, y el consiguiente echar la vista atrás, entrevistas incluidas con el ya citado Ciarcia o Jerry Pournelle (de quin hablamos en el número de julio).
Vale la pena ir siguiendo los enlaces a la revista que dejo en cada imagen, aunque solo sea para disfrutar de las maravillas del diseño industrial de la segunda mitad de la década de los setenta y la primera mitad de la de los ochenta…
Recuperando temas que a veces no recordamos que vienen de muy lejos, los teclados:
Que el Keyport 717 tiene bien poco que envidiarle al más loco de los teclados actuales.
En la Kernel del mes nos encontramos con el lanzamiento de Excel en una conferencia conjunta de Microsoft y Apple porque, como igual no sabías, Excel era originalmente una aplicación para el Mac.
Y no podíamos saltarnos, claro está, sobre el textito que le dedica Pournelle al Amiga, por el que vota como sucesor del Apple II a finales de los ochenta. Ojalá, Jerry. Ojalá.
(Dejo la imagen enlazada a la versión grande de la imagen, y no a la fuente en el Archive (aunque siempre tenéis la opción de leer el texto alternativo de la imagen).)
Y cierro con dos piezas más. La primera, lo normal en las revistas actuales (no): el típico artículo de dedicado a los números π y e…
…y el segundo dedicado al Versabraille II, un ordenador diseñado para funcionar usando braille, porque la preocupación por la accesibilidad tampoco es nueva:
He encontrado poca información sobre el Versabraille II, pero si alguien quiere investigar sobre su antecesor, el Versabraille original, aquí un documento por el que comenzar.
Apa. Volvemos el mes que viene con el número de octubre. Por cierto, que si alguien quiere hacer los deberes por su cuenta, además del archivo de la revista en el Archive, también tenéis esta chulada de navegador que me pasó hermanito hace unas semanas.
Una propuesta de legislación europea que pone en riesgo la privacidad de todos en nombre de una presunta protección de los derechos de la infancia (algo que nos preocupa a todos, naturalmente) que va a resultar, en el mejor de los casos, muy poco efectiva. La cosa es especialmente importante ahora mismo, porque este viernes (doce de septiembre) se «pasa de fase» en el proceso, para llegar a un voto que tendrá lugar el catorce de octubre (y, al menos de momento, España se muestra a favor de aprobar Chat Control).
Chat Control haría que todos los proveedores de mensajería (WhatsApp, Telegram y compañía), correo electrónico, redes sociales, hostings y un largo etcétera monitorizasen todas nuestras comunicaciones y ficheros a la caza de material en que se abusa de la infancia. Si se pone en marcha Chat Control, acabaremos con la protección de nuestras comunicaciones y daremos un paso adelante en la vigilancia masiva por parte de los estados, poniendo en riesgo las garantías de la democracia y pasando de regulaciones como la famosa RGPD.
Por qué no funcionaría Chat Control para proteger los derechos de la infancia
Como siempre, mejor ir a las fuentes que leer mi resumen: aquí tenéis el Joint statement on the future of the CSA Regulation de EDRI, una organización para la protección de los derechos humanos, con un montón de otras organizaciones dedicadas a los derechos digitales, los derechos humanos y, sobre todo, organizaciones dedicadas a la protección y los derechos de la infancia, que defienden que hay muchas otras iniciativas que serían mucho más efectivas, como invertir en trabajo social, dar más y mejor ayuda a las víctimas, dar líneas de contacto y soporte, trabajar en prevención y educación, dar más recursos a las fuerzas del orden y trabajar en la seguridad de las TIC. También se señala que hay informes que dicen que la tasa de error de las herramientas de monitorizado que se pondrían en marcha es mucho más alta de lo que uno pensaría, y que vamos a bloquear los servicios existentes con toneladas de falsos positivos, entre otros problemas, y a generar enormes bases de datos de información extremadamente sensible que van a ser una diana jugosísima para muchísimo cibercriminal a la caza de personas a las que extorsionar (sin hablar de los malos usos que puedan hacer de esas bases de datos personas que están dentro de las organizaciones que administren esas bases de datos, claro).
(Insisto de nuevo: mucho mejor leer las fuentes que mi resumen.)
Qué puedo hacer
Ruido, básicamente. Afortunadamente, no será la primera vez que el ruido para propuestas. Como decía antes, esta herramienta ayuda a redactar un mensaje que enviar a tus representantes políticos en la UE. Y dar difusión al tema también ayuda. Seguramente poco, pero ayuda. Después, tener estas cosas en cuenta a la hora de votar, pues igual también es una idea…
Se me acaba el verano (astronómico, que el meteorológico ya se fue), que quiere decir que se va a frenar (aún más, sí) mi ritmo de lectura, o sea que dejo aquí lo que hemos avanzado desde la última vez.
Te pones a leer el segundo (y último, lamentablemente) de la serie de Dirk Gently de Douglas Adams, al cabo de pocas páginas te das cuenta de que ya te lo habías leído, pero Adams escribe tan bien que te lo vuelves a leer, porque a veces es necesario reírse un poco. Extremadamente recomendable. Como la primera temporada de la serie homónima de Netflix, si no la habéis visto (pero negaos en redondo a ver la segunda).
El año pasado me leí (véase) The Maniac, el segundo libro de Banejamín Labatut, me encantó, y ahora me he puesto con el primero, Un verdor terrible… y me plantea dudas. Es tan fácil y atractivo de leer como el otro, y sigue básicamente el mismo esquema: ilustrar con dramatizaciones de hechos reales la fascinación del autor por el genio científico del carácter más dramático y patológico. Si The Maniac se basaba en el genio perverso de John Von Neuman, aquí el núcleo principal es la historia de Erwin Schrödinger (enlazo a la versión inglesa de su artículo en Wikipedia porque la versión en español se salta partes notables, y horribles, de su historia). Y la cosa es que no sé yo si los libros de Labatut acaban romantizando esa figura del genio loco y justificando sus perversiones más allá de lo que sería recomendable :-S. En cualquier caso, que Labatut escribe como los ángeles (a veces caídos), queda más allá de cualquier duda.
Juan José Millás es un crack, eso es un hecho. Este librito (apenas 112 páginas, suficientes para ganar el Nadal de 1990) comienza quizás «poco Millás», pero al poco de empezar la narración del proceso de alienación de la protagonista, las cosas alcanzan la altura y velocidad de crucero y uno no puede soltar el libro hasta el final. Cinco estrellas, o las que haga falta.
Seguimos con la sana costumbre de leer libros de divulgación sobre lingüística, este centrado en los efectos «del interné» sobre el lenguaje (quizás el principal de ellos, dar muchísimo juego a los lingüistas). La autora es, por cierto, una de las cocreadoras del podcast Lingthusiasm. Debo confesar que, estando el libro muy bien escrito y encontrándolo bastante recomendable, no me ha interesado muchísimo en general, probablemente porque está hablando «de mí» y la música me sonaba demasiado. Y aun así, ahora tengo muchísima curiosidad por leer la traducción adaptación al español del libro, Arroba lengua, porque ha tenido que ser un esfuerzo descomunal adaptar un libro así.
Y nos vamos con una novela gráfica un tebeo en formato largo. A Zerocalcare, confieso, lo descubrí cuando tenía Netflix porque me llamó la atención el amarillo Simpsons de sus personajes en la serie Cortar por la línea de puntos (veo que en 2023 sacaron otra serie, Este mundo no me hará mala persona). Maravilloso accidente, porque es un narrador extraordinario, y poca gente explica cómo el paso de la niñez a la adolescencia a la presunta adultez (en masculino, que lo suyo es la primera persona, pero creo que su visión es bastante razonable desde el punto de vista del género, aun sin huir de ese punto de vista masculino). Muy recomendable.
En fin. Al ritmo que vamos, no sé yo si me dará para hacer otro «lecturas» antes de que se acabe el año. Se intentará.
Decíamos «ayer» que el número de agosto de la revista Byte (de 1985, porque en esta casa siempre hemos ido con un cierto retraso 😬, especialmente en este miniproyecto nuestro de repasar la «actualidad» de la informática a través de la revista) venía interesante. Y no mentíamos:
Sí, es un Picasso. De la colección del MoMA. Si queréis el título, siempre podéis hacer una búsqueda de imágenes… o acceder al texto alternativo de esta captura.
El Amiga 1000. Probablemente, mi ordenador favorito. En la portada de la revista Byte.
Debe decirse, primero, que en aquella época no era exactamente habitual tener un ordenador en la portada. Antes del Amiga, el PC de IBM en el número de enero del 82 y el Lisa (acompañado del Apple IIe) en el de febrero del 83, y muy, muy pocos otros: un par de Compaqs justo antes del Lisa, en enero del 83, el HP-150, un fallido intento de ordenador personal MS-DOS de Hewlett Packard (¡con pantalla táctil!), en octubre del 83, el Mac en febrero del 84, y el Data General/One en noviembre del 84. Y después del Amiga, llegarían el PC UNIX de AT&T en mayo del 85, el Atari ST en marzo del 86, el Macintosh II en abril del 87 y el Personal System/2 de IBM en junio del mismo 87. Vamos, que tres al año como mucho.
(También podríamos destacar la puntería de la revista en seleccionar ordenadores de poco recorrido comercial, pero no vamos a hacernos daño…)
Si seguimos leyendo, nos encontramos con cosas como
Por 1295 dólares, el Amiga promete gráficos de metáfora de escritorio a color y rápidos como un relámpago, con el doble de memoria y disco que el Macintosh por cientos de dólares menos.
También destaca el artículo la arquitectura del Amiga, con sus tres chips especializados (Paula, Denise y Agnes, diseñados por el legendario Jay Miner), conectados por buses de una velocidad inaudita en la época, el copper y el blitter de Agnes y sus capacidades gráficas (que alguien se haya tomado la molestia de replicar la documentación del sistema operativo en su versión de 1993 es un indicativo más del amor que despertaba y sigue despertando el Amiga), hasta 4096 colores en pantalla de una paleta de 24 bits (el primer Mac en color, el Mac II, salió en el 87, por algo más de 3700 dólares), y el multiproceso real con el que el resto de ordenadores personales de la época no podían ni soñar en 1985 (tanto es así, que el artículo dedica algún párrafo a explicar qué es la multitarea). Y también se fijan, claro, en que el sistema operativo ofrecía a las aplicaciones el uso de bibliotecas de funciones, otro aspecto tremendamente innovador por aquel entonces. Un sistema operativo elegante para un hardware igualmente distinguido.
(Merece también especial mención el nivel de detalle técnico al que entraban las revistas de la época, como ya hemos comentado alguna vez por aquí. En serio, haced clic en la captura del artículo para acceder a la revista y echadle una ojeada.)
Como es el Amiga, no puedo irme sin dejar un par de vídeos de «contenido complementario». Por un lado, este repaso a la máquina…
Y por esto, aprovechando que, obviamente, el Amiga acaba de cumplir cuarenta años, este vídeo de la celebración del cumpleaños.
En el vídeo encontraréis todo tipo de historias y batallitas del desarrollo, incluyendo el primer anuncio en el CES de enero del 84 (hay un universo paralelo en que la escena del CES de Halt and Catch Fire está protagonizada por esta gente… y seguramente el mundo de la tecnología es un poco menos tóxico que en nuestro universo).
El segundo vídeo, por cierto, sale de una noticia en Tom’s Hardware sobre el tema y el avistamiento del prototipo que se mostró en el CES (quién fuese rico para ofrecer una pasta por él).
Volviendo a la revista, unas páginas más adelante nos encontramos con un anuncio del otro ordenador nuevo de Commodore, el 128:
El 128 había sido anunciado en el número de febrero, y uno diría que la duplicidad 128 / Amiga era señal de la mala gestión de la cartera de productos de Commodore… pero Apple hacía lo mismo con el Apple II y el Mac.
Un poco más adelante nos encontramos con lo que eran los PCs de la época. Las comparaciones, efectivamente, son odiosas…. pero seguimos en un mundo Wintel (y cada vez más Mac, ciertamente). Mil dólares por el ordenador con 128 kBs de RAM y una disquetera (de discos de 360 kBs)…
Y nos vamos con tres breves. Primero… no, lo de volvernos locos por los editores de texto, tampoco es nuevo. Dentro de la sección Kernel de Jerry Pournelle nos encontramos con EMACS (y Richard Stallman):
Si seguimos avanzando, nos encontramos con el mítico Amstrad CPC6128 y sus discos (que ya no recordaba yo)… ¡de 3 pulgadas! Otra colección de máquinas, la de Amstrad, que merecía mucho más éxito comercial del que tuvo.
Y más adelante aún, como es natural, este paquete de IA y Forth… ¡para el Commodore 64!
Y el último, considerad que este anuncio de la propia revista pretendía dar una imagen atractiva y moderna del informático de la época:
En fin. Lo dejamos aquí. En otra ocasión le habría dedicado un tiempo a los artículos sobre Prolog, la programación lógica (firmado por Robert Kowalski), o los lenguajes declarativos (cofirmado por Susan Eisenbach, manía tienen los autores de Byte de la época de acabar en la Wikipedia), entre otros, que componían el otro tema de portada de la revista, pero me temo que este mes gana el Amiga…