Finalmente, música tarifa plana en el móvil en Europa…

En Reino Unido, y no en España, pero la noticia – nota de prensa que publica Reuters es, cuando menos, positiva e indicadora de que la operadora podría estar dispuesta a jugar de manera inteligente en el mercado de la música y el 3G. Las condiciones: 2 libras a la semana (unos tres euros) dan acceso de alquiler a un catálogo de un millón de pistas que incluye el de las grandes discográficas (con excepciones como los aún no disponibles Beatles).

A esta no me apunto ni aunque salga por aquí (de momento la música la escucho en un Rio de cuatro gigas y dentro de unas semanas, si no pasa nada, en un iPod Touch (québonitoes, québonitoes) de 16) pero la oferta está en la línea de la de Pixbox, que sí suscribo por 10 euros (más IVA, desde luego) al mes, y teniendo en cuenta que permite el acceso anywhere-anytime a un catálogo más que respetable, diría que es razonable.

Bien por Vodafone (Reino Unido, sí).

La cita del día

Hasta hace muy poco había un puñado de canales en el mercado musical que controlaban los «guardianes de la puerta». La radio, Tower Records, la MTV, cierta prensa mainstream como Rolling Stone. Así se enteraba la gente de lo que salía. Todas las discográficas estaban diseñadas para trabajar con ese modelo. En un punto, si tenías algo no muy bueno, a base de músculo y falta de alternativas, podías lanzar ese producto por esos canales. Y el negocio de la música ha funcionado así durante 50 años. Bueno, el mundo ha cambiado. Y la industria no.

El legendario productor Rick Rubin, ahora mismo colíder en Columbia, en un interesante reportaje del New York Times. Quizá con gente así en posiciones de mando la industria discográfica se reinventa y sobrevive. Ahora bien, como apunta el propio Rubin, el mundo ha cambiado y difícilmente volverán las discográficas a ser lo que fueron. Afortunadamente para la música.

YouTube y el pago de royalties

Es una realidad: los usuarios que suben vídeos a YouTube usan música cuyos derechos no poseen. No serán los usuarios los que paguen por subir sus vídeos. Y YouTube gana dinero (o lo pretende) a base del sudor de las mentes pensantes de sus «prosumers» y también de los contenidos protegidos por los derechos de autor que estos usan. Y las gestoras de derechos de autor se pelean por hacer pagar a Google por ello. Y, de momento, Google va a comenzar a pagar a la británica MCPS-PRS Alliance una «tarifa plana» (que no han especificado) para licenciar la enorme biblioteca musical que esta gestiona (diez millones de piezas musicales, cuenta Reuters). Será MCPS-PRS quién determine cómo se reparte la tarta entre sus 50,000 afiliados. Un buen paso adelante tanto por parte de Google como de la gestora.

Spook Country, de William Gibson (I)

Comienzo a leerme Spook Country, el último de William Gibson. Salió al mercado a principios de agosto, o sea que es una absoluta no-noticia. Pero ni lo tenían en Gigamesh ni me pareció pertinente pagar los gastos de envío de Amazon Reino Unido (cinco libras es lo que hay que añadir al precio de un libro en concepto de gastos de envío), por lo que he tenido que recurrir al «hermanito express». Su penúltimo, Pattern Recognition, me gustó mucho justo en el momento en que estaba por dejar de comprarme libros suyos, puesto que los tres anteriores me habían decepcionado bastante.

En un mundo hipertextual (¿googletextual?), me quedo, de salida, con el esfuerzo de los lectores de hiperanotar el libro y seguir y documentar hasta la última referencia oscura que ha incluido Gibson (o no, que ya se sabe que los humanos tendemos a hiperanalizar y leer en los textos más de lo que hay en ellos). Así, por ejemplo, en Node Magazine (nombre de una revista al estilo de un Wired fundado en 2006 alrededor de la cual gira parte de la historia) un lector autoerigido en editor / comentarista / anotador / investigador recopila información sobre el universo del libro (haciendo uso, además, de un ‘tumblelog’: node para ello). No deja de ser alucinante como la web y el ‘doscero’ permiten a cualquiera (cualquiera con el talento, las ganas y la constancia, claro está) montar algo así (de la misma forma que aparecieron con la predecible celeridad traducciones del último Potter al español y al francés, como mínimo, en cuestión de días, meses antes de que la máquina editorial se dignase a hacer lo propio).

Algo me dice que el día en que salga a la calle el próximo libro de Gibson todos los dominios relacionados con el contenido del libro estarán más que registrados y que el que desee hacer lo propio lo tendrá (un poco) más difícil para ser descubierto, pero mientras tanto, felicidades a «H.B.», el responsable de la idea.

Seguiremos informando…

elmundo.es y los titulares en RSS

?Algunos se quieren pasar de vivos?. Las denuncias de robos y asaltos en las zonas más afectadas han llevado a las autoridades a establecer patrullas que vigilen las ciudades las 24 horas del día.

Tiene El Mundo fama de buena redacción digital. O sea que hace unos días me suscribí a su canal RSS de portada. De momento, toda una decepción. Estoy seguro que en la portada del diario el contexto permitía deducir de qué hablaba la noticia (y el lector inteligente y mínimamente al día podrá imaginarlo por sí mismo, desde luego). Pero si ese titular y entrada son buenos para el medio RSS, que baje Polanco y lo vea…