Pues eso. Que aprovechamos la resaca de San Juan para celebrar que este modesto blog le ha dado su vigesimotercera vuelta al sol. Comenzamos antes de que WordPress se llamara WordPress, en el alojamiento de miarroba.com (siguen vivos, y dice su web que se pusieron en marcha en el 2000).
En cualquier caso, que happy birthday to us, que esperamos seguir aquí el año que viene y que muchas gracias a los cuatro lectores regulares del blog :-).
PS Inspirándome en el blog de Dani Latorre (que «solo» cumple veinte años) me he ido a archive.org a buscar la captura más vieja que tienen de obm, y ahí tenéis, en todo su «esplendor», la primera entrada de obm, tal y como se veía en 2009 (ha llovido), con esa plantilla emulando las pestañas del Chrome de la época.
Qué nostalgia los 700 lectores en Feedburner (Feedly que estamos al borde de los 200, pero no es lo más creíble del mundo, opino) y la lista de entradas más populares (que, mucho me temo que, si tuviésemos estadísticas fiables, seguirían estando ahí)…
Pues eso, solo una nota breve para quienes uséis Mastodon y Bluesky y estéis desquiciados porque no encontráis un buen cliente para usar ambos en el móvil…
Hasta ahora Openvibe era mi cliente favorito, pero no podía recomendarlo porque no tenía soporte para bookmarks. Afortunadamente, lo acaban de añadir, o sea que ahora es, claramente, el cliente.
La interfaz de Openvibe no es ninguna revolución… ni falta que le hace.
También soporta Threads y Nostr, pero en mi caso he tenido algún problemilla con el soporte de Threads, que no ha sido especialmente traumático porque apenas uso la red, y no gasto Nostr.
Con el soporte para bookmarks han aprovechado para sacar una versión Pro, que es necesaria si quieres usar más de dos cuentas. No es mi caso, pero como (i) está bien ser agradecido y (ii) hacían un descuento a los que ya éramos usuarios, con el que queda en 20 eurillos al año, me he animado a suscribirme, de momento por ese año.
Openvibe está disponible tanto para Android como para iOS, y tenéis toda la información y los enlaces a la descarga de la aplicación en la plataforma correspondiente en openvibe.social.
Me pone de los nervios cada vez que veo el texto de marras. Aquí, la última versión que me he encontrado:
Apreciado medio: mi navegador no bloquea la publicidad. Es más, entiendo que el uso de publicidad es un modelo como otro cualquiera para financiar un medio de comunicación. No quiero ni pensar la cantidad de publicidad que veo cada día en webs como la tuya. Pero lo que sí bloquea mi navegador son las intrusiones en mi privacidad. Porque no es de ley que no tengas ni el más mínimo interés en buscar alternativas mínimamente respetuosas con mi privacidad para servirme publicidad. Que las hay: insisto en que veo publicidad en la web día sí, día también. A veces, en medios en los que, además, pago una suscripción (este es un tema para otro día).
Añado: sí, me rindo en ocasiones ante este tipo de tácticas, y abro un navegador diferente, en modo privado, y acepto las cookies. Luego las cookies son exterminadas, igual que lo han sido anteriormente, y la publicidad que me sirves es aún menos efectiva que la que estoy dispuesto a ver sin amenazas estériles. Lose-lose, se le llama. Cambia de proveedor de publicidad a algo un pelín más ético. Eso sí sería apoyar el periodismo.
¿Qué uso para proteger mi privacidad? Lo primero es no usar Chrome: no usar el navegador de una empresa que obtiene algo así como el 90% de sus ingresos de la publicidad, quién lo iba a decir, hace maravillas por tu privacidad. Yo uso Firefox, pero con huir de Chrome, aunque sigas usando un navegador basado en Chromium, ya has dado un gran paso (y de entre los Chromiums, mi favorito es Vivaldi). Y, para completar, alguna extensión para controlar los intentos de seguirme más allá de lo razonable. Uno es de Ghostery, pero me dicen que Privacy Badger también funciona muy bien.
Hace unos días (semanas, ya) decidí instalarme en este WordPress el Internet Archive Wayback Machine Link Fixer de (como su propio nombre indica, sí) el Internet Archive. Dice la página del plug-in que sus principales funcionalidades son:
Escanear automáticamente los enlaces salientes de las entradas
Comprobar si hay archivo en la Wayback Machine
Archivar, si no lo hubiese
Redirigir los enlaces rotos o desaparecidos a los archivos
Archivar tus propias entradas y actualizaciones
Todo esto con el obvio objetivo de contribuir a la fiabiliadad a largo plazo del contenido en la web.
En primer lugar, toca felicitar a WordPress y al Archive por la iniciativa, claro (yo hace un tiempo que me instalé el plug in del Archive para Firefox con el objetivo principal de ir archivando a mano las entradas de obm, pero se agradece que te automaticen :-)).
En segundo, animaros a los que tengáis un blog con WordPress a instalaros el plug-in: por los menos de cinco minutos que cuesta configurarlo (hay que obtener una «API Key» (gratuita) del Internet Archive, y es por eso que se tarda algo más) consigues archivar automáticamente todo tu contenido y contribuir al archivado de aquellas páginas que enlazas y que se le podrían haber escapado al bot del Archive.
Y, finalmente, como corresponde a la manía catalogadora de esta casa, toca pasar lista. ¿Cuántos enlaces diríais que hemos lanzado en los tropecientos años que lleva obm funcionando? ¿Mil? ¿Diez mil? ¿Cien mil? Pues nada más y nada menos que trece mil cincuenta y dos (cincuenta y tres o cincuenta y cuatro, diría, una vez que se publique esta entrada O:-)). Se dice pronto, ¿eh? Diez mil doscientos de ellos, por cierto, ya están archivados correctamente (el resto no se han podido archivar, bien porque murieron antes de que se pudieran archivar, bien porque no permiten el archivado, por los motivos que sean). Y, de esos trece mil enlaces, ¿qué porcentaje diríais que se ha roto? Tened en cuenta que el blog lleva en funcionamiento más de veinte años (dios, qué viejo soy). ¿Un 1%? ¿Un 10%? ¿Un 20%? Pues nada más y nada menos que 1301 enlaces o, casi exactamente, el 10%. ¿Y cuántos diríais que se han podido redirigir (con esfuerzo ε/2 por mi parte) a su correspondiente archivo? Los 1301 :-) (confieso que me he creído los números del panel de control y que no he hecho el esfuerzo de investigar más). Si eso no es una recomendación para usar el plug-in (y pasarse por el Archive y hacer una pequeña donación), yo ya no sé…
¡Voy tarde! Es diciembre y en la portada de Byte dice que aún es noviembre (sí, de 1985, claro). Anyway, vamos allá, de urgencia, con el repaso a la revista…
Y comenzamos con el que sigue siendo el tema, en 2025, de revistas de informática, entradas de blogs y vídeos de YouTube a tutiplén: utilidades de dominio público:
Cuarenta años más tarde seguimos igual de locos por obtener utilidades gratuitas y seguimos teniendo que explicar que «gratis» no necesariamente es «malo». Es curioso, eso sí, comprobar que en 1985 había que explicar que muchas de las utilidades venían con su código fuente («código abierto» se puso de moda a finales de los noventa, dice la Wikipedia). Y a uno le entran sudores fríos pensando en descargarse software de BBS a través de los módems de la época (por mucho que los programas pesaran entonces una miseria al comparalos con los actuales).
Si hacéis click en la página y seguís leyendo encontraréis utilidades de disco, de memoria, de estatus del sistema, de ayuda para el uso del teclado, de manipulación de texto y de archivos, de control de pantalla, pequeñas aplicaciones, utilidades de impresión, software de comunicaciones o lenguajes de programación (Forth, LISP, Logo). Lo de siempre: hemos cambiado, en cuarenta años, pero no tanto como uno podría imaginar.
Creo que llevábamos un tiempo sin fijarnos en la publicidad:
Diez megas en 8 minutos son algo más de 20 kilobytes por segundo (mi conexión de fibra da fácilmente 50 megabytes por segundo, o bastante más de 20 gigas en 8 minutos, y los puertos USB 3 llegan a los 500 megabytes por segundo) por apenas 180 dólares de la época (460 euros de hoy). Quejaos de que el pen USB os va lento y es caro, va… Y si seguimos con el tema, podemos repasar las velocidades de los discos de la época en general:
¿Lo más rápido de la época? 300 kilobytes por segundo. Y ni siquiera me siento viejo recordándolo… ¿Que a qué precio salían, decís?
Sí. Menos de mil dólares (más de dos mil quinientos de hoy con la inflación) es «inexpensive». ¿Por qué capacidades? 800 dólares te dan un disco externo (súper llevable: 19 por 42 por 9 centímetros, más o menos; no me atrevo a consultar el peso) de diez megas y que «solo» hace falta encender 30 segundos antes que el ordenador (lo juro, haced clic en la imagen, pasad página y leed). Uno de los internos, el SyQuest (compañía que duraría hasta su bancarrota en 1998), llega a la barbaridad de 30 megabytes #madreDelAmorHermoso. Y si hay que economizar, tenéis el Rodime, que os da 10 megas por apenas 500 dólares. Me los quitan de las manos. Bendita ley de Moore (y familia).
¿Otra cosa que no es exactamente reciente? Dame un problema, no importa qué problema, y alguien te lo resolverá con una hoja de cálculo:
Diseño de circuitos electrónicos con Lotus 1-2-3. En serio. No es una inocentada. O sí, pero suprema.
Y recupero mi tema fetiche, «cosas que ni en broma se publicarían hoy en día en una revista generalista»:
La criba de Erastótenes, amigas y amigos. Que, por cierto, no es un algoritmo especialmente complicado de entender (dejamos como ejercicio para la lectora girar la página e intentar entender el código en BASIC de la siguiente página :-)). Ahora me han enrado ganas de comprobar cuánta RAM consume el programita en Python que genera ChatGPT en menos tiempo del que necesitarías para teclear las tres primeras líneas del programa propuesto en la revista… pero no las suficientes como para hacerlo de verdad O:-).
Y para cerrar… la multitarea:
Y es que, en 1985, que un ordenador personal fuese capaz de ejecutar múltiples programas en paralelo no era exactamente trivial. Tanto no lo era que no resultaba descabellado cobrar 150 dólares por el programa para hacerlo. Aunque te redujese un 75% el rendimiento del software (cosa que solo ibas a notar cuando ejecutases programas intensivos en cálculo, claro, pero eras tú quien tenía que pensar en ello) o se te comiese buena parte de la RAM del ordenador.
Por cierto: las interfaces «de ventanas» de la época no tenían precio (aunque, de hecho, hoy se están poniendo los programas «TUI», en un maravilloso retorno al pasado :-)).
En fin, lo dejamos aquí, que vamos tarde. El mes que viene Dentro de unos días (seguramente semanas), más.