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Spotify y el p2p…

Captura de pantalla que muestra que Spotify consume ancho de banda, tanto de subida como de bajada, de múltiples direcciones de internet que parecen privadas
¿De dónde salen todas esas direcciones extrañas?

Igual soy el último en enterarme. Desde luego, mucha gente ya lo sabía desde hace bastante tiempo. Y Spotify no lo esconde (véase esta presentación, en PDF, en una conferencia, el pasado mes de julio), pero tampoco hace mucho por anunciarlo

La cuestión es que, hace un rato, he mirado por casualidad el monitor de recursos de Windows y me he encontrado con que Spotify, como podéis ver en la imagen, descargaba de múltiples direcciones. Lo primero que he pensado es «menuda CDN«. Pero después me he dado cuenta que había direcciones dinámicas entre esos ordenadores a que me estaba conectando (véase el «dynamic.orange.es» de la captura de pantalla) y que, además, también estaba subiendo datos… Vamos, que esto tiene toda la pinta de ser una aplicación P2P. Y, naturalmente, una googlebúsqueda lo ha confirmado (véanse los dos enlaces anteriores, como muestra).

Y, la verdad, no me parece bien la política de la empresa al respecto. Si uno busca «P2P» en las FAQs en español, solo encontramos dos comentarios al respecto:

¿La versión móvil de Spotify usa conexiones P2P?

No. Spotify Mobile no usa P2P.

¡Sólo faltaría! Y

¿Por qué utiliza Spotify tantas conexiones a Internet?

Spotify utiliza una red P2P junto con servidores de streaming para transmitir música. Por esta razón puedes ver múltiples conexiones a otros usuarios de Spotify.

Pues vaya. ¿Entenderá el usuario medio de Spotify qué significa eso?

Y en las preferencias de la aplicación tampoco veo nada para desactivarlo (no tengo la menor duda de que estará en el contrato al que hice clic al instalar la aplicación). Pregúntenle a esos tres usuarios británicos de la captura de pantalla que me están pasando datos a 400 kilobits si (i) son conscientes de ello y (ii) si les hace gracia teniendo en cuenta que o bien están pagando por usar el servicio o bien están escuchando anuncios mientras me sirven esos 400 kilobits… Sin comentar, además, que naturalmente tengo mis dudas sobre que el hecho de servir contenidos con copyright a otros usuarios de internet sea de una legalidad clarísima.

Nada

En fin. Que el rebote que tengo ahora mismo es bastante considerable. ¿Qué opináis? ¿Me paso o me quedo corto?

PS 20091024 18:50 En respuesta a los comentarios (¡gracias!), no se trata de que usen el P2P (que no necesariamente me parece mal) sino de que:

  1. no lo digan explícita y claramente a todos los usuarios. No todos los usuarios de Spotify tienen el nivel de los que frecuentamos esta web. De hecho, me juego algo a que hay muchísimos que no lo tienen nada claro. Y antes de consumir recursos del usuario, hay que avisar. Además, yo no me consideraba el usuario más tonto ni malinformado del mundo y me llevé una sorpresa. No esconder no es lo mismo que no avisar. Y, en este caso, no esconderse no me parece suficiente.
  2. …el uso del ancho de banda, no es inteligente (no funciona exclusivamente cuando no se está usando la conexión), no redunda en ningún beneficio para el usuario (ni menos anuncios para los usuarios del servicio gratuito ni créditos para los usuarios de pago) y tampoco es configurable (desactivable o limitable por el usuario).

Y esos dos puntos me parecen de juzgado de guardia.

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Napster 10

El logo de Napster
Pues sí, ya hace diez años que el bicho ese da vueltas por el mundo...

Disculpen ustedes, pero se nos había pasado el décimo aniversario del año. Sí. Diez años. Sí, Napster. Que se puso en funcionamiento el uno de junio de 1999. El milenio pasado. Y parece que fue ayer, oiga. Lo felices que vivían las discográficas. Hacía poco más de un año que se había puesto a la venta el primer reproductor de MP3. La industria, eso sí, ya tenía la mosca detrás de la oreja con eso de que la música pudiera circular en bits y sin la correspondiente capa de policarbonato debajo: en octubre de 1998 había intentado impedir, sin éxito, la comercialización del Diamond Rio, el primer reproductor MP3 realmente popular del mercado. Pero probablemente el ‘tipping point’ de la historia lo podamos situar en el día de enero de 1999 en un que un tal Shawn Fanning —poco merecedor del título de héroe, no nos engañemos— decidió dejar la universidad. Para pasar el tiempo invertiría los siguientes meses de su vida en crear el primer servicio P2P popular con la estructura de servidor/indexador centralizado pero sin almacenar ni un solo byte de los archivos intercambiados por sus usuarios. El resto es historia. La demanda de la RIAA llegaría en diciembre del mismo año (y contribuiría, atrayendo los focos mediáticos, al brutal crecimiento de popularidad del servicio, que llegaría a los 26 millones de usuarios en febrero de 2001). Para julio de 2001 ya había sentencia y los servidores cerraron poco tiempo después. Claro que para entonces ya habían llegado Gnutella, Freenet, eDonkey2000 y tantos otros, dando lugar a una carrera de gato contra ratones que las discográficas aún intentan ganar…

En fin. Guarden un minuto de silencio por las discográficas, el CD y los ‘hits’ de diez millones de discos en ventas. Pero después descorchen la botella que más les apetezca para celebrar que a la música, de hecho, nunca le había ido tan bien.

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¿Qué te juegas, Teddy?

La legislación en temas de propiedad intelectual tiene múltiples problemas (quiero pensar que si fuera fácil ya estaríamos todos de acuerdo), pero el que me parece primordial es el de contraponer los intereses de múltiples partes: los generadores de propiedad intelectual —compositores, escritores…— por un lado, que tienen todo el derecho del mundo a lucrarse todo lo que puedan con su creación, los que pretenden forrarse a base de vender tecnología, ya sea de acceso a la red como de electrónica de consumo y telecomunicaciones, el público en general y los defensores de la cultura (haberlos haylos, parece ser). Y la guida del pastel es que es prácticamente imposible medir quién gana, quién pierde y cuánto, con cada medida que se toma. Ello redunda en docenas de informes pseudocientíficos en la mayoría de los casos y cada cual se acaba creyendo el que le interesa y viendo la paja en el ojo ajeno… cosa que no está mal si uno es parte interesada, pero que es intolerable en quien escribe la ley.

Hasta ahora, tristemente (o no), no hemos dispuesto de laboratorios en los que comprobar si, efectivamente, el descenso de ventas de entradas de cine y discos (por poner los dos ejemplos ubicuos) se deben a los piratas que son muy malos, a los discos y a las películas que son los que son muy malos, a que el público prefiere el producto en directo al enlatado o, desde luego, a la gripe porcina nueva. Servidor prefiere creer que los motivos 2 y 3 tienen mucho más peso, que el 4 tiene su aquel y que los efectos del 1 no son negligibles pero que las industrias del ¿disco? y el cine los han exagerado con gusto… Pero hasta ahora tampoco tengo las narices de decir que los informes que he visto, ni siquiera los que acababan apoyando mi punto de vista, fuesen sólidos. Y es que la investigación en ciencias sociales es muy jodida y aislar variables resulta prácticamente imposible. ¿Cómo montar un grupo de control? ¿Cómo validar realmente las hipótesis? Ese repunte en las ventas… ¿se debe al cierre de un sitio P2P de mucho tráfico o al disco nuevo de la banda de turno?

Pero dos noticias de los últimos meses han convertido Europa en un maravilloso laboratorio para investigar los efectos del P2P sobre las industrias culturales:

  • El uno de abril se ponía en marcha en Suecia una directiva que, efectivamente, se cargaba el anonimato en la red: los proveedores se ven obligados a identificar las IPs de los usuarios de redes P2P a petición judicial. No queda lugar para la hipocresía: el día siguiente el tráfico sueco en la red caía nada más y nada menos que un 50% (en Ars Technica).
  • Por otro lado, en Francia, y muy a pesar de la Unión Europea, el doce de mayo se aprobaba la ley de los tres avisos: tres ‘infracciones P2P’ y te quedas sin acceso a internet por pirata. La cosa no está en vigor, si no me equivoco, pero me sorprendería muchísimo que ‘Sarko’ (consorte de una señora que vende discos, no lo olvidemos) no la pusiera en marcha… Y nadie se sorprenderá, espero, cuando esa puesta en marcha venga acompañada de un descenso del tráfico P2P francés en la línea del sueco.

Pues bien, una vez montados nuestros laboratorios francés y sueco, podremos coger los históricos de ventas de los diferentes países de la UE, buscar cuáles son los que tenían tendencias ‘pre-legislación’ más similares a suecos y franceses, coger los siguientes doce meses de ventas y responder a la pregunta del millón: ¿tiene un efecto significativo la legislación «dura» del P2P en la venta de discos y películas? ¿Lo suficientemente importante como para compensar los efectos negativos que tal legislación tiene sobre las industrias tecnológicas y la innovación? ¿Bastante como para renunciar a derechos fundamentales como el derecho a la intimidad?

Yo apuesto, desde luego, a que no. Pero si la realidad prueba mi error, me rendiré y aceptaré que recorten mis libertades y mi intimidad en la web, por muy derechos fundamentales y constitucionales que sean. Claro que, a cambio, si resulta ser que no era para tanto, igual la SGAE (y las discográficas, la RIAA, la MPAA, CEDRO, y demás entidades de moral dudosa, cuando menos) debería callarse y dejar de tocar las narices al personal de una vez por todas y aceptar que, sencillamente, es su modelo de negocio el que ha caducado y que mejor se dedican a buscarse la vida de otra forma (comenzando por dejar de estrujar de esta forma a artistas como a consumidores) y se van con el ‘lobby’ a otro lado.

¿Hay huevos, Teddy?

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Cory Doctorow on Copyright

Muy interesante la pataleta (plenamente justificada) de Cory Doctorow hoy en The Guardian por los mecanismos que parece que pretenden imponer varios gobiernos, que pretenden que los proveedores de acceso a internet espíen a sus usuarios y les corten el acceso a la red si se les ocurre usar sistemas P2P… Me permito traducir libremente un trozo, referente a la poca inteligencia con que actúan las discográficas frente a un problema que debería sonarles:

[…] Es históricamente inevitable: siempre que la tecnología hace imposible controlar un tipo de uso de propiedad intelectual [copyright en el original] hemos resuelto el problema creando licencias sábana.

La propia industria discográfica fue la primera en beneficiarse de este sistema: cuando los editores de partituras de Estados Unidos demandaron a las discográficas por vender grabaciones de sus composiciones, se les dio una solución simple: se permite a todo el mundo grabar esa música, siempre que se pague una tarifa preestablecida. Nadie tiene que pagar 500 dólares la hora a un abogado para negociar si la pista de este álbum te costará 5 o 10 céntimos por disco. Y cuando las discográficas se opusieron a que las emisoras de radio emitiesen sus discos sin compensación ni permiso, la respuesta fue una licencia sábana para los discos emitidos. Es la respuesta comprobada y cierta al problema de las tecnologías que desbaratan el sistema del copyright:

  • reconocer que va a a pasar,
  • encontrar un punto en que cobrar peaje,
  • aplicar una tarifa lo suficientemente baja como para que pague la mayoría,
  • ignorar a los que se saltan el peaje a pequeña escala y
  • demandar a los que se saltan el peaje a gran escala hasta acabar con ellos.

Esa es la respuesta que maximiza el valor de los accionistas y que verdaderamente lleva dinero a los artistas y a las discográficas. Convierte a una mayoría de usuarios del P2P en participantes activos de una transacción en vez de convertir a todo el mundo en «fueras de la ley» con nada que perder y sin ninguna razón para acudir a la negociación más que el medio de represalias legales (un miedo notoriamente inefectivo para moderar el comportamiento infantil).

Amén. Y no dejen de leer el resto del artículo, por favor.

(Permito recalcar lo de una tarifa lo suficientemente baja del tercer punto del plan: lo que se está exigiendo a las radios que emiten por la red es un impuesto revolucionario que, lejos de alimentar las arcas de músicos e industria, puede acabar matando una gallina de los huevos de oro antes incluso de que alcance la madurez.)

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Una pregunta

Imaginemos (es un suponer, ¿eh?) que nos encontrásemos con un dispositivo que permitiese la difusión de la cultura a un coste casi nulo. Imaginemos, también, que una determinada industria se considerase amenazada por ese dispositivo. Imaginemos, finalmente, que hubiese dos entes llamados Ministerios de Cultura e Industria. Ejercicio: ¿qué ministerio debería estar a favor y cuál en contra?

Es que tiene guasa la cosa, oiga…