Lo de las redes sociales y los menores de 16 (y los tecnobrós)

…o César se mete en un charco al que no le habían llamado.

Si algo tuvo más eco el día en que Pedro Sánchez anunció que se apuntaba a lo de prohibir las redes sociales a los menores de dieciséis, fue la respuesta de Pavel Durov y la contrarréplica de Sánchez. Es por eso que, lo primero es dejar claro que nada más lejos de mi intención que defender a Durov —véase Arrest and indictment of Pavel Durov en la Wikipedia (y, en particular, la sección Background) sobre lo de agosto del 24, por ejemplo, para entender que no es una figura que valga la pena defender— ni a ningún otro tecnobró con red social y patrimonio de 8 cifras en adelante. (Y de las opiniones de meloncete mejor ni hablar, claro.)

Y también debo decir que tampoco estoy en contra de regular el acceso a determinados servicios y contenidos en función de la edad y, en particular, el acceso a redes sociales (y en especial a las grandes redes sociales) para las personas menores de dieciséis. He leído en algún sitio que igual lo que habría que prohibir es el acceso a esas redes a hombres blancos mayores de una cierta edad (incluyéndome a mí), y el argumento tiene bastantes atractivos, pero sigue siendo una restricción por edad.

(Podría ponerme puñetero y buscar casos en que esa regulación tiene efectos negativos, pero no es el objetivo del ejercicio. Lo único que tengo claro de todo esto es que por nada del mundo querría tener nada que ver con la decisión de regular algo así. Ni a punta de pistola.)

Queda, desde luego, definir qué es una red social. Está claro que la medida se dirige a Instagram y TikTok, especialmente. Pero… si un videojuego tiene algún tipo de mecanismo de comunicación entre jugadores (y cuál no lo tiene)… ¿es una red social? Porque me da a mí que (i) lo son, en la práctica, y (ii) si Instagram y TikTok son nocivos para mucha de la gente que los usa, los canales de comunicación de muchos de esos videojuegos lo son al menos igual. ¿Es el correo electrónico una red social? ¿Los SMS del teléfono smart-o-no de niños y niñas a partir de los doce?

Si este blog tiene comentarios (que funcionan como funcionan, lo sé 🙏) y en alguna ocasión (con muy muy poca frecuencia, pero alguna vez ha pasado) se establece comunicación entre quienes dejan comentarios… Entre el primer paréntesis y el segundo, tenéis razón: no pasaría nada por quitar los comentarios de obm, cierto. Pero… ¿vamos a tener que establecer limitaciones de edad en los comentarios de todos los blogs del mundo? Vaya, que, si opero un blog (fuera de WordPress.com y similares) ¿voy a tener que comprobar la edad de cualquiera que publique un comentario? (En obm, me repito, no es problema: se cierran los comentarios y aquí paz y después gloria, pero…) ¿Y las secciones de comentarios de los diarios en línea? (De estas, ciertamente, se puede afirmar que sería una victoria para la sociedad que desaparecieran, tenéis razón.)

También tiene que decirse que, sin haber visto la propuesta de norma y, sobre todo, cómo se pretende hacer la implementación en la práctica, pero después de haber visto algunos ejemplos de cómo se están implantando las normas de restricción de acceso por edad (sobre todo a contenidos para adultos, o, lo que es básicamente lo mismo, pornografía) que van apareciendo por todo el planeta, esas implementaciones me provocan, cuando menos, dudas. La capacidad del estado español de hacer leyes muy bonitas en la teoría, pero cuya aplicación práctica deja bastante que desear, diría yo, ha sido ampliamente demostrada. Y eso que en España tenemos un DNI obligatorio, y eso, al menos en principio, debería facilitar las cosas.

Así que, más allá de definiciones, la principal duda (o mi principal duda, al menos), es sobre esos mecanismos que voy a tener que utilizar para demostrar mi mayoría de edad en aplicaciones como WhatsApp, Telegram y Signal, o en redes sociales como Instagram (sí, querida lectora, me temo que debo confesar que tengo cuenta en Instagram (y Bluesky, y en Mastodon y, si me apuras, en last.fm, que también es una red social)), y cómo me van a garantizar la privacidad de esos datos. En Europa se supone que eso va a hacerse a través de eIDAS 2… pero aún no lo tenemos implementado, no se tendrá hasta finales de este año (y, por todos los dioses, que no corran con el desarrollo, que nos va la privacidad de todas en ello)… y yo, antes de probar un arma de potencial destrucción masiva de la privacidad, preferiría que hicieran unos cuantos meses de pruebas con fuego real antes de verme obligado a usarla.

Adiós a los servidores de Mastodon operados por particulares… Lo que podemos asegurar es que comprobar la edad de las personas que usan un servicio va a ser otro servicio… y va a requerir unos recursos. Seguro que habrá empresas (grandes consultoras, por ejemplo) que se están frotando las manos por ofrecernos esos servicios… a un módico precio. Si hay que pagar por proteger a un colectivo amenazado, se paga, desde luego. Pero me da a mí que esas comunidades virtuales que se sostienen gracias a la buena voluntad de sus operadores y operadoras… van a ver cómo se tensiona aún más esa buena voluntad. Y los que se lo puedan permitir, lo harán pasando por la caja de empresas que no nos caen nada bien.

¿No debería regularse el acceso a redes sociales, pues? Me repito: no estoy en contra de regular el acceso a determinados servicios y contenidos en función de la edad y, en particular, el acceso a redes sociales para las personas menores de dieciséis. Pero, si vamos a hacerlo, o incluso si vamos a aplaudir la medida, como mínimo podríamos intentar informarnos antes de cómo se va a hacer, inventariar los potenciales efectos secundarios que va a tener hacerlo (como los tienen todas las normativas, y la ausencia de normativas) e incluirlo todo en la discusión. Si hay que comprar, se compra. Pero sabiendo el precio.

¿A dónde ha ido mi tuit?

Visualización de la cadena de retuits de un tuit
El camino del tuit es inescrutable…

De interés, básicamente, para tuiteros populares y estudiosos del social media, Where Does My Tweet Go? responde, con precisión, a esa pregunta: ¿por qué un tuit se ha vuelto viral de golpe? Para los que tengáis decenas de miles de seguidores, conseguir que un tuit se retuitee docenas y docenas de veces, y que los enlaces que ponéis sean visitados hasta alcanzar magnitudes de efecto Barrapunto quizá no tenga más misterio, pero para el otro 99% las cosas no suelen suceder así y ver qué ha pasado puede resultar un ejercicio, cuando menos, curioso :-)

+1: Google se ‘feisbuquifiza’ más…

Captura de pantalla. La herramienta Google +1 pide permiso para usar mis recomendaciones en
Va a ser que no...

Qué poco me gusta ‘+1’, el último lanzamiento de Google…

De entre las cosas que no me gustan de Facebook destaca el uso indiscriminado del ‘me gusta’. Me horroriza acceder a una web y ver cómo me saluda la cara de alguno de mis «amigos» porque en algún momento le dio al ¿inocuo? botoncito ‘me gusta’ de marras…

Pero debe ser (lo es, seguro) bueno para la cuenta de resultados, porque Google lo acaba de calcar, como anuncian en su blog. Lo llaman ‘+1’, pero es exactamente lo mismo: haz clic una vez, usaremos públicamente esa información en nuestro beneficio en todo tu grafo social.

Captura de pantalla que muestra cómo queda el botón '+1' en un resuyltado de búsqueda. En este caso, los resultados son este blog y páginas asociadas
De hecho, dudo que haga clic ni siquiera en mis webs...

Google, como siempre, es bastante más cuidadosa que Facebook al lanzar algo así: lo va a comenzar a lanzar poco a poco con usuarios radicados en Estados Unidos y que usan el inglés como lengua del interfaz (aunque, como podréis deducir de la captura, basta con tener la interfaz en inglés para poderlo activar en google.com/experimental). Y tanto la página de presentación del servicio como la que contiene la política de privacidad son bastante informativas, además de ser, de momento, un programa ‘opt in’.

Aún así, me parece una pésima idea, especialmente porque, si nada lo impide, dentro de poco estará disponible para todos los usuarios (con perfil Google) en todos los resultados de búsqueda y, tarde o temprano, alguien se va a hacer daño con esto.

New media literacies

¿Alfabetización en nuevos medios? No me gusta la traducción pero tendrá que servir, de momento. newmedialiteracies.org es un proyecto con el sello de los Comparative Media Studies del MIT, bajo el liderazgo de Henry Jenkins (aunque no por mucho tiempo), bastante más allá de la alfabetización digital… Muy interesante, e intentando dar respuestas a muchas preguntas que se abren a demasiada velocidad.

Vía.

Mars Twitterin’

El mensaje final de @MarsPhoenix, en binario: 01010100 01110010 01101001 01110101 01101101 01110000 01101000
El mensaje final de @MarsPhoenix

Si quisiera montar algo alrededor del ‘social media’, probablemente hablaría con Victoria McGregor, de la NASA. Sí, la NASA. Porque resulta que Veronica es la voz detrás de @MarsPhoenix o, lo que es lo mismo, la extensión en Twitter de la sonda Phoenix Mars Lander (de la que ya hemos hablado por aquí), con sus 38,754 ‘followers’ (más toda la gente sin cuenta en Twitter que visita la página).

Para los que quieran saber más, la entrevistan en Universe. Tres perlas…

  • ¿Viral? 3,000 seguidores el día de la llegada a Marte. 6,000 al día siguiente. 9,000 un día más tarde. Y esos in hacer spam, ni prácticamente promoción, fuera de unos cuantos blogs dedicados al espacio y la astronomía.
  • ¿Por qué en primera persona? Por motivos de espacio: dada la limitación de 140 caracteres de Twitter, es mucho más eficiente decir «I am…» que «Mars Phoenix is…».
  • ¿Recuerda Phoenix a Wall·E? No. Wall·E recuerda a Phoenix: los animadores de Pixar se dieron un paseo por el JPL para inspirarse antes de crear a Wall·E.