¿A dónde ha ido mi tuit?

Visualización de la cadena de retuits de un tuit
El camino del tuit es inescrutable…

De interés, básicamente, para tuiteros populares y estudiosos del social media, Where Does My Tweet Go? responde, con precisión, a esa pregunta: ¿por qué un tuit se ha vuelto viral de golpe? Para los que tengáis decenas de miles de seguidores, conseguir que un tuit se retuitee docenas y docenas de veces, y que los enlaces que ponéis sean visitados hasta alcanzar magnitudes de efecto Barrapunto quizá no tenga más misterio, pero para el otro 99% las cosas no suelen suceder así y ver qué ha pasado puede resultar un ejercicio, cuando menos, curioso :-)

Los acortadores de URLs son malos, t.co es el peor…

Los que estéis acostumbrados a Twitter estaréis cansados de ver que muchos de los enlaces que corren por allí tienen una cierta tendencia a ser de la forma bit.ly/algo, ow.ly/lootro, goo.gl/lodemasalla, o similares…

Los acortadores tienen un par de razones de ser:

  1. Cuando el espacio es limitado (y 140 caracteres son muy limitados), una URL como http://obm.corcoles.net/20110901/los-acortadores-de-urls-son-malos-t-co-es-el-peor, con sus 82 caracteres, es un bozal, básicamente. Si puedo dejarlo en los 18 caracteres de http://j.mp/q9pmvn, paso de disponer de 58 caracteres para el resto del tuit a más de 120. El doble. Nada desdeñable.
  2. A todos (o no, pero al menos a mí sí, y no creo que sea único :-P) nos gusta saber qué pasa con nuestros enlaces. Pero medir quién hace clic en una URL es, básicamente, imposible… a no ser que uno use un acortador (hay otros métodos, pero todos comparten la filosofía): cada vez que alguien hace clic en un enlace de bit.ly, éste se interpone muy brevemente entre el usuario y su destino (del orden de 1 o 2 décimas de segundo) y toma nota de ese clic (y, en la medida de lo posible de otros datos ‘demográficos’, como el origen geográfico del clic). Ello me permite saber, por ejemplo, que en los últimos 30 días se han hecho unos tristes 750 clics en mis ‘enlaces bitly’.

Pero a cambio, los acortadores, como avanzaba en el título, son malos (aunque poco, en general): al interponerse entre el usuario y su destino frenan (muy poco, ciertamente) la navegación; además, añaden un posible punto de fallo extra a cada enlace: si bit.ly se cae, alguien que intente seguir mis enlaces lo va a tener más bien complicado para hacerlo. Además, suponen un riesgo añadido para el usuario: si haces clic en http://j.mp/q9pmvn no sabes dónde vas. Y eso no suele ser una buena idea (hoy en día, una web maliciosa puede hacer mucho daño). Queda el hecho de que el dominio .ly corresponde a Libia, un país en guerra y con una situación legal poco estable, y que “el” gobierno libio podría decidir mañana que el servicio de bit.ly no se ajusta a su legalidad e interrumpirlo sine die, inutilizando los muchos enlaces que he publicado usándolo. Alguien podría hackear el servicio, además, y reenviar a todo el mundo a donde le diera la real gana

A pesar de esos puntos negativos, yo, como usuario informado (no mucho, pero más que la inmensa mayoría, me temo), decido voluntariamente usarlo, después de pesar pros y contras.

¿Por qué es peor t.co, pues?

Los pecados específicos de t.co son actuar sin necesidad ni permiso y mentir. Véase este tuit, por ejemplo:

Tuit de @jimgroom, retuiteado por @brianlamb. el tuit contiene un enlace a shenandoahliterary.org
¿Enlaza eso a donde parece?

Ese tuit (el programa de la captura de pantalla es Tweetdeck, que, curiosamente, es propiedad de Twitter) sólo enlaza a shenandoahliterary.org en apariencia: de hecho, es un enlace a http://t.co/r70nSBy, que a su vez redirige a donde deberíamos llegar en primer lugar. A pesar de que Jim no quería acortar la URL, que el tuit cabía en 140 aún sin acortar (de hecho, t.co alarga algunas URLs (las j.mp, por ejemplo)), que hace unos días no habría pasado y que nadie de Twitter ha avisado a sus usuarios de que iba a pasar.

(No es Twitter la única empresa que hace esto: si buscas ‘otro blog más’ en Google y haces clic en el primer resultado, a pesar de que lo pueda parecer, estarás haciendo clic en una URL de la forma http://www.google.com/url?sa=t&source=web&cd=1&ved=0...A&url=http%3A%2F%2Fobm.corcoles.net%2F&rct=j&q=otro%20blog%20m%C3%A1s&ei=A...N&usg=A...Q&sig2=D...Tg&cad=rja, de forma que Google puede tomar nota de que has hecho clic en ese enlace después de la búsqueda, lo que les permite, por un lado, mejorar el funcionamiento del buscador y, por otro, aprender más sobre ti para poder colocarte mejor publicidad y ganar más dinero. Prácticamente igual de malo, pero al menos no han modificado un mensaje mío sin mi permiso.)

¿Un gran crimen?

Desde luego, no es lo peor que se ha hecho en la web últimamente ni de lejos (me recordaban mientras escribía esto lo de Google y la recopilación ‘accidental’ de los SSIDs de las WiFis por parte de los coches de Maps…). Pero si me parece que entorpecer la navegación y modificar mis mensajes sin mi permiso es, cuando menos, de pésima educación.

Mis amigos tienen demasiados amigos…

Extraído-copiado-traducido-de-aquella-manera de un artículo de Robert Cringely:

Esto es lo que pasó el otro día. Tenía noticias sobre el Startup Tour, o sea que las compertí en Facebook y me puse a esperar la reacción de mis 809 amigos.

No pasó nada.

Bueno, no nada. Pero no gran cosa. No pude ver mi entrada inmediatamente, por ejemplo, porque en el tiempo que pasó entre escribirla y leerla había desaparecido de la pantalla, empujada por gente más bien inane diciendo cosas más bien inanes sobre otras cosas más bien inanes que no me importan. Es lo malo de tener 809 amigos.

Esto no pasaba cuando tenía 350 amigos Facebook. Entonces, cuando escribía algo importante para mí (yo sólo escribo cosas importantes en Facebook, y vosotros deberíais hacer lo mismo) contestaban docenas de personas. Pero ahora ya no, porque mi pantalla se actualiza tan deprisa y sus pantallas se actualizan tan deprisa que la posibilidad de una relación real (no seáis mal pensados) es nula. Ha desaparecido.

Facebook no me sirve de nada. Estamos demasiado conectados como para conectar realmente.

Muy de acuerdo. Y no sólo con Facebook (que yo no uso para demasiadas cosas importantes, a pesar de los consejos de Cringely, confieso), sino con Twitter, donde se supone que tengo unas conexiones de mayor sofisticación (en lo tecnológico, al menos), de las que espero una interacción de una cierta calidad…

La realidad, sin embargo, es más bien triste. Hace un par de meses, cuando tenía un puñado de seguidores menos (ahora voy por los 375, hace un mes tenía unos quince menos, y diría que ese es el ritmo de crecimiento que se mantiene desde hace una temporada), si ponía un enlace, bit.ly me daba unos veinte clics de mis contactos, unos cuantos más si la cosa resultaba interesante… Hoy, con unos cuantos contactos más, me considero afortunado cuando llego a diez clics. ¿Mi hipótesis? Mis contactos ‘reales’ siguen hoy a bastantes más usuarios, con lo que la probabilidad de que esos contactos lean mi tuit baja notablemente, ya que este es arrastrado por el ‘river of news’ que popularizó Winer y del que se hace eco Cringely, como lágrimas en la lluvia, que diría Roy Batty. Imagino que no les pasa lo mismo a los tuiters de primera línea, pero yo no lo soy y mis seguidores, muy comprensiblemente, no se esfuerzan en localizar mis tuits como si se tratase de pepitas de oro en un arroyo (aunque lo son, que no le quepa duda a nadie (y no, no voy a considerar la posibilidad de que se hayan aburrido de mí :-P)).

Me da a mí que si queremos seguir ahondando en esto de la economía de la atención necesitamos ir más allá del número de Dunbar y explorar nuestro grafo social, contando los amigos de mis amigos para determinar cuántos de ellos tienen realmente el tiempo de leer lo que escribo (y son, por tanto amigos de primera).

El efecto Twitter, en directo

Gráfica que mide clicks por segundo. Más de 1,500 clics en los primeros tres minutos
9 clicks por segundo. No está mal...

Si algo de bueno tienen las herramientas de acortar URLs (al menos las buenas, como bit.ly: las malas, como la de digg, son un palo en las ruedas de internet, básicamente) es que ponen la visualización de tráfico al alcance de cualquiera. Sirva de ejemplo (fascinante, al menos para mí) la siguiente historia.

Es primera hora de la mañana en el estado norteamericano de Minessota, en que reside el novelista británico Neil Gaiman (wikipedia). Gaiman tiene una cuenta en Twitter. Y no cualquier cuenta: una con más de 180,000 followers. Neil tiene, también, una asistente personal, Lorraine, con blog. Y Gaiman acaba de ver en el blog de su asistente una entrada en que explica como es “un día en la vida de la asistente de Neil Gaiman”. Le hace gracia y decide “tuitearlo”…

Captura de los 'tuits' de Neil Gaiman. Explicados en el texto a continuación
Cinco minutos en la cuenta Twitter de Neil Gaiman

9:03 AM (hora de Minessota). @neilhimself escribe “los que se preguntan qué hace la asistente de un autor (bueno, la asistente de este autor, en cualquier caso) pueden leer un día en http://bit.ly/2cbEU“. En los siguientes sesenta segundos el enlace recibe unos 500 clics. En dos minutos, 1000 clics (mejorando el mejor tráfico diario de este blog en las últimas semanas). En tres minutos, 1500 clics.

9:06 AM. @neilhimself escribe “Oh vaya. Creo que lo hemos roto. Bueno, lo he roto yo, pidiendo que hiciéseis clic”. El sitio de Lorraine muestra un triste error 500: el servidor ha claudicado ante la tormenta de cerca de diez peticiones de página por segundo… El nivel de clics (que no llegan a visualizar la página) se reduce un poco: un par de minutos a trescientos y pico clics por minuto (más docenas, como mínimo, de clics anteriores dándole al F5 con insistencia).

9:09 AM. @neilhimself escribe “Vale. Vuelve a funcionar. Ya podéis hacer clic… ¡TODOS A LA VEZ NO! Tú. No, tú, el del ordenador. Quieeeeto. Vale. Ahora”.

9:10 AM. @neilhimself escribe “(o, dicho de otra forma, dadle unos minutos y haced clic y todo debería ir bien)”.

Son ahora mismo las 9:52 AM (insisto, en Minnesota) el blog de Lorraine ya sirve correctamente la entrada de marras. bit.ly, en su página de infomación sobre el enlace cuenta cerca de 2,500 clics en tres cuartos de hora (la mejor marca diaria de este blog está en esos números, poco más o menos). Parece que las cosas han vuelto a la normalidad…

Pues nada, que si alguien se preguntaba sobre el potencial de Twitter, ya tiene una primera respuesta…

Enhanced by Zemanta

Google down & tweeter alerts

El correo de Google se ha caído. Aunque eso es lo de menos.

Lo interesante del tema es dónde ir a buscar la noticia.

Uno lleva un rato intentando entrar en su correo sin conseguirlo. Como este uno tiene el dominio en Dreamhost, pero gestionado con Google Apps (correo incluído), va allí en busca de información: ¿habrá caído algo? ¿qué será ese algo? Una pereza innombrable intentar encontrar, en algún sitio del panel, si habrá algún aviso que me afecte. También está la opción de ir al blog de Dreamhost pero… ¿y si el problema no es de Dreamhost?

Lo que hacemos últimamente es irnos a twitter y buscar, para este caso en concreto, google+mail. En el tiempo de escribir esta entrada van ya 37 50 61 77 actualizaciones. Efectivamente, el correo de google ha caído.

¿Solución?

La que propone Rene Looper no está nada mal:

Google mail down, not the end of the world. Baby boom in 9 months!

Twitter – otro blog más

¿A dónde ha ido mi tuit?

Visualización de la cadena de retuits de un tuit
El camino del tuit es inescrutable…

De interés, básicamente, para tuiteros populares y estudiosos del social media, Where Does My Tweet Go? responde, con precisión, a esa pregunta: ¿por qué un tuit se ha vuelto viral de golpe? Para los que tengáis decenas de miles de seguidores, conseguir que un tuit se retuitee docenas y docenas de veces, y que los enlaces que ponéis sean visitados hasta alcanzar magnitudes de efecto Barrapunto quizá no tenga más misterio, pero para el otro 99% las cosas no suelen suceder así y ver qué ha pasado puede resultar un ejercicio, cuando menos, curioso :-)

Los acortadores de URLs son malos, t.co es el peor…

Los que estéis acostumbrados a Twitter estaréis cansados de ver que muchos de los enlaces que corren por allí tienen una cierta tendencia a ser de la forma bit.ly/algo, ow.ly/lootro, goo.gl/lodemasalla, o similares…

Los acortadores tienen un par de razones de ser:

  1. Cuando el espacio es limitado (y 140 caracteres son muy limitados), una URL como http://obm.corcoles.net/20110901/los-acortadores-de-urls-son-malos-t-co-es-el-peor, con sus 82 caracteres, es un bozal, básicamente. Si puedo dejarlo en los 18 caracteres de http://j.mp/q9pmvn, paso de disponer de 58 caracteres para el resto del tuit a más de 120. El doble. Nada desdeñable.
  2. A todos (o no, pero al menos a mí sí, y no creo que sea único :-P) nos gusta saber qué pasa con nuestros enlaces. Pero medir quién hace clic en una URL es, básicamente, imposible… a no ser que uno use un acortador (hay otros métodos, pero todos comparten la filosofía): cada vez que alguien hace clic en un enlace de bit.ly, éste se interpone muy brevemente entre el usuario y su destino (del orden de 1 o 2 décimas de segundo) y toma nota de ese clic (y, en la medida de lo posible de otros datos ‘demográficos’, como el origen geográfico del clic). Ello me permite saber, por ejemplo, que en los últimos 30 días se han hecho unos tristes 750 clics en mis ‘enlaces bitly’.

Pero a cambio, los acortadores, como avanzaba en el título, son malos (aunque poco, en general): al interponerse entre el usuario y su destino frenan (muy poco, ciertamente) la navegación; además, añaden un posible punto de fallo extra a cada enlace: si bit.ly se cae, alguien que intente seguir mis enlaces lo va a tener más bien complicado para hacerlo. Además, suponen un riesgo añadido para el usuario: si haces clic en http://j.mp/q9pmvn no sabes dónde vas. Y eso no suele ser una buena idea (hoy en día, una web maliciosa puede hacer mucho daño). Queda el hecho de que el dominio .ly corresponde a Libia, un país en guerra y con una situación legal poco estable, y que “el” gobierno libio podría decidir mañana que el servicio de bit.ly no se ajusta a su legalidad e interrumpirlo sine die, inutilizando los muchos enlaces que he publicado usándolo. Alguien podría hackear el servicio, además, y reenviar a todo el mundo a donde le diera la real gana

A pesar de esos puntos negativos, yo, como usuario informado (no mucho, pero más que la inmensa mayoría, me temo), decido voluntariamente usarlo, después de pesar pros y contras.

¿Por qué es peor t.co, pues?

Los pecados específicos de t.co son actuar sin necesidad ni permiso y mentir. Véase este tuit, por ejemplo:

Tuit de @jimgroom, retuiteado por @brianlamb. el tuit contiene un enlace a shenandoahliterary.org
¿Enlaza eso a donde parece?

Ese tuit (el programa de la captura de pantalla es Tweetdeck, que, curiosamente, es propiedad de Twitter) sólo enlaza a shenandoahliterary.org en apariencia: de hecho, es un enlace a http://t.co/r70nSBy, que a su vez redirige a donde deberíamos llegar en primer lugar. A pesar de que Jim no quería acortar la URL, que el tuit cabía en 140 aún sin acortar (de hecho, t.co alarga algunas URLs (las j.mp, por ejemplo)), que hace unos días no habría pasado y que nadie de Twitter ha avisado a sus usuarios de que iba a pasar.

(No es Twitter la única empresa que hace esto: si buscas ‘otro blog más’ en Google y haces clic en el primer resultado, a pesar de que lo pueda parecer, estarás haciendo clic en una URL de la forma http://www.google.com/url?sa=t&source=web&cd=1&ved=0...A&url=http%3A%2F%2Fobm.corcoles.net%2F&rct=j&q=otro%20blog%20m%C3%A1s&ei=A...N&usg=A...Q&sig2=D...Tg&cad=rja, de forma que Google puede tomar nota de que has hecho clic en ese enlace después de la búsqueda, lo que les permite, por un lado, mejorar el funcionamiento del buscador y, por otro, aprender más sobre ti para poder colocarte mejor publicidad y ganar más dinero. Prácticamente igual de malo, pero al menos no han modificado un mensaje mío sin mi permiso.)

¿Un gran crimen?

Desde luego, no es lo peor que se ha hecho en la web últimamente ni de lejos (me recordaban mientras escribía esto lo de Google y la recopilación ‘accidental’ de los SSIDs de las WiFis por parte de los coches de Maps…). Pero si me parece que entorpecer la navegación y modificar mis mensajes sin mi permiso es, cuando menos, de pésima educación.

Mis amigos tienen demasiados amigos…

Extraído-copiado-traducido-de-aquella-manera de un artículo de Robert Cringely:

Esto es lo que pasó el otro día. Tenía noticias sobre el Startup Tour, o sea que las compertí en Facebook y me puse a esperar la reacción de mis 809 amigos.

No pasó nada.

Bueno, no nada. Pero no gran cosa. No pude ver mi entrada inmediatamente, por ejemplo, porque en el tiempo que pasó entre escribirla y leerla había desaparecido de la pantalla, empujada por gente más bien inane diciendo cosas más bien inanes sobre otras cosas más bien inanes que no me importan. Es lo malo de tener 809 amigos.

Esto no pasaba cuando tenía 350 amigos Facebook. Entonces, cuando escribía algo importante para mí (yo sólo escribo cosas importantes en Facebook, y vosotros deberíais hacer lo mismo) contestaban docenas de personas. Pero ahora ya no, porque mi pantalla se actualiza tan deprisa y sus pantallas se actualizan tan deprisa que la posibilidad de una relación real (no seáis mal pensados) es nula. Ha desaparecido.

Facebook no me sirve de nada. Estamos demasiado conectados como para conectar realmente.

Muy de acuerdo. Y no sólo con Facebook (que yo no uso para demasiadas cosas importantes, a pesar de los consejos de Cringely, confieso), sino con Twitter, donde se supone que tengo unas conexiones de mayor sofisticación (en lo tecnológico, al menos), de las que espero una interacción de una cierta calidad…

La realidad, sin embargo, es más bien triste. Hace un par de meses, cuando tenía un puñado de seguidores menos (ahora voy por los 375, hace un mes tenía unos quince menos, y diría que ese es el ritmo de crecimiento que se mantiene desde hace una temporada), si ponía un enlace, bit.ly me daba unos veinte clics de mis contactos, unos cuantos más si la cosa resultaba interesante… Hoy, con unos cuantos contactos más, me considero afortunado cuando llego a diez clics. ¿Mi hipótesis? Mis contactos ‘reales’ siguen hoy a bastantes más usuarios, con lo que la probabilidad de que esos contactos lean mi tuit baja notablemente, ya que este es arrastrado por el ‘river of news’ que popularizó Winer y del que se hace eco Cringely, como lágrimas en la lluvia, que diría Roy Batty. Imagino que no les pasa lo mismo a los tuiters de primera línea, pero yo no lo soy y mis seguidores, muy comprensiblemente, no se esfuerzan en localizar mis tuits como si se tratase de pepitas de oro en un arroyo (aunque lo son, que no le quepa duda a nadie (y no, no voy a considerar la posibilidad de que se hayan aburrido de mí :-P)).

Me da a mí que si queremos seguir ahondando en esto de la economía de la atención necesitamos ir más allá del número de Dunbar y explorar nuestro grafo social, contando los amigos de mis amigos para determinar cuántos de ellos tienen realmente el tiempo de leer lo que escribo (y son, por tanto amigos de primera).

El efecto Twitter, en directo

Gráfica que mide clicks por segundo. Más de 1,500 clics en los primeros tres minutos
9 clicks por segundo. No está mal...

Si algo de bueno tienen las herramientas de acortar URLs (al menos las buenas, como bit.ly: las malas, como la de digg, son un palo en las ruedas de internet, básicamente) es que ponen la visualización de tráfico al alcance de cualquiera. Sirva de ejemplo (fascinante, al menos para mí) la siguiente historia.

Es primera hora de la mañana en el estado norteamericano de Minessota, en que reside el novelista británico Neil Gaiman (wikipedia). Gaiman tiene una cuenta en Twitter. Y no cualquier cuenta: una con más de 180,000 followers. Neil tiene, también, una asistente personal, Lorraine, con blog. Y Gaiman acaba de ver en el blog de su asistente una entrada en que explica como es “un día en la vida de la asistente de Neil Gaiman”. Le hace gracia y decide “tuitearlo”…

Captura de los 'tuits' de Neil Gaiman. Explicados en el texto a continuación
Cinco minutos en la cuenta Twitter de Neil Gaiman

9:03 AM (hora de Minessota). @neilhimself escribe “los que se preguntan qué hace la asistente de un autor (bueno, la asistente de este autor, en cualquier caso) pueden leer un día en http://bit.ly/2cbEU“. En los siguientes sesenta segundos el enlace recibe unos 500 clics. En dos minutos, 1000 clics (mejorando el mejor tráfico diario de este blog en las últimas semanas). En tres minutos, 1500 clics.

9:06 AM. @neilhimself escribe “Oh vaya. Creo que lo hemos roto. Bueno, lo he roto yo, pidiendo que hiciéseis clic”. El sitio de Lorraine muestra un triste error 500: el servidor ha claudicado ante la tormenta de cerca de diez peticiones de página por segundo… El nivel de clics (que no llegan a visualizar la página) se reduce un poco: un par de minutos a trescientos y pico clics por minuto (más docenas, como mínimo, de clics anteriores dándole al F5 con insistencia).

9:09 AM. @neilhimself escribe “Vale. Vuelve a funcionar. Ya podéis hacer clic… ¡TODOS A LA VEZ NO! Tú. No, tú, el del ordenador. Quieeeeto. Vale. Ahora”.

9:10 AM. @neilhimself escribe “(o, dicho de otra forma, dadle unos minutos y haced clic y todo debería ir bien)”.

Son ahora mismo las 9:52 AM (insisto, en Minnesota) el blog de Lorraine ya sirve correctamente la entrada de marras. bit.ly, en su página de infomación sobre el enlace cuenta cerca de 2,500 clics en tres cuartos de hora (la mejor marca diaria de este blog está en esos números, poco más o menos). Parece que las cosas han vuelto a la normalidad…

Pues nada, que si alguien se preguntaba sobre el potencial de Twitter, ya tiene una primera respuesta…

Enhanced by Zemanta

Google down & tweeter alerts

El correo de Google se ha caído. Aunque eso es lo de menos.

Lo interesante del tema es dónde ir a buscar la noticia.

Uno lleva un rato intentando entrar en su correo sin conseguirlo. Como este uno tiene el dominio en Dreamhost, pero gestionado con Google Apps (correo incluído), va allí en busca de información: ¿habrá caído algo? ¿qué será ese algo? Una pereza innombrable intentar encontrar, en algún sitio del panel, si habrá algún aviso que me afecte. También está la opción de ir al blog de Dreamhost pero… ¿y si el problema no es de Dreamhost?

Lo que hacemos últimamente es irnos a twitter y buscar, para este caso en concreto, google+mail. En el tiempo de escribir esta entrada van ya 37 50 61 77 actualizaciones. Efectivamente, el correo de google ha caído.

¿Solución?

La que propone Rene Looper no está nada mal:

Google mail down, not the end of the world. Baby boom in 9 months!