Control

Para aquellos para los que el inglés no sea su fuerte, transcribo (más o menos) y después traduzco (también más o menos):

…we built blue boxes. Now, these are obsolete now but, they were devices that you could build… You know when you make a long distance phone call, in the background, tweet tweet tweet, those are the telephone computers actually signalling each other, sending information to each other to set up your call. And the signalling they use is a lot like touch tone phones, only it is different frequencies. Well, you can make a box that emits those frequencies, that can make those tones, and there’s a way, there used to be a way, to fool the entire telephone system into thinking you were a telephone computer and to open up itself and let you call anywhere in the world for free. And, matter of fact, you could call from a pay phone, go to White Planes, New York, take a satellite to Europe, take a cable to Turkey, come back to Los Angeles, and you could go around the world three or four times and call the pay phone next door, shout in the phone, it’d be back 30 seconds and come back the other end, the other phone.

So, we actually, and these were illegal, I have to tell. But, in spite of that, we were so fascinated by them that Woz and I actually figured how to build one. We got the best in the world, it was the first digital blue box in the world. And we would give them to our friends and used them ourselves. You know, you rapidly run out of people you want to call. But it was the magic, the fact that two teenagers could build this box for a hundred dollars worth of parts, and control hundreds of billions of dollars of infrastructure, in the entire telephone network in the whole world, from Los Altos and Cupertino in California. That was magical. And experiences like that taught us the power of ideas, the power of understanding that if you could build this box you could control hundreds of millions of dollars worth of telephone infrastructure round the world. And that’s a powerful thing. And…

Ahora la traducción:

…construíamos “blue boxes”. Que ahora están obsoletas pero, eran dispositivos que se podían construir… Sabes cuando haces una llamada de larga distancia, de fondo, tu tu tuit tuit, eso son los ordenadores del teléfono que se envían señales, se envían información para preparar la llamada. y las señales que usan se parecen mucho a las de los teléfonos, sólo que son frecuencias diferentes. Pues bien, se puede hacer una caja que emita esas frecuencias, que puede hacer esos tonos, y hay una forma, había una forma, de engañar al sistema telefónico entero para que pensase que tú eras otro ordenador telefónico y que se abriese y te dejase llamar gratis a cualquier lugar gratis. Y, de hecho, se podía llamar desde una cabina, ir a White Planes, en New York, coger un satélite a Europa, coger un cable hasta Turquía, volver a Los Angeles, y podías dar la vuelta al mundo tres o cuatro veces y llamar a la cabina de al lado, gritar en el teléfono, pasaban 30 segundos y la voz salía por el otro extremo, por el otro teléfono.

Así que, de hecho, y eran ilegales, debo decirlo… Pero, a pesar de ello, nos fascinaban tanto que Woz y yo de hecho averiguamos cómo construir una. Y fabricamos una. La mejor del mundo, la primera ‘blue box’ digital del mundo. Y se las dábamos a nuestros amigos y las usábamos nosotros mismos. Sabes, la gente a la que quieres llamar se acaba pronto. Pero era la magia, el hecho de que dos adolescentes pudiese fabricar esa caja por cien dólares de componentes, y controlar cientos de miles de millones de dólares de infraestructura, de toda la red telefónica de todo el mundo, desde Los Altos y Cupertino en California. Eso era magia. Y experiencias así nos enseñaron el poder de las ideas, el poder de comprender que si podías fabricar esa caja podías controlar cientos de millones de dólares de infraestructura telefónica por todo el mundo. Y eso es algo muy potente. Y…

Sí, el señor del vídeo es Steve Jobs (diría que hacía 1998): el mismo señor que en su adolescencia controlaba “cientos de millones de dólares de infraestructura telefónica” (una infraestructura que no le pertenecía, cabría añadir) y que ahora hace todo lo posible para que no le hagas un “jailbreak” al iPhone que sí te pertenece…

Si algo hay que reconocerle a Jobs es un supremo ejercicio de coherencia. Ya desde la adolescencia estaba fascinado (yo habría dicho obsesionado, pero él dice claramente fascinado) por controlar la infraestructura telefónica del mundo. Y a fe mía que lo ha conseguido más que ningún otro ser humano. Lo que ha cambiado es sólo la dirección desde la que ejerce ese control: antes era de abajo hacia arriba, desde fuera hacia adentro, individuo contra el sistema, y ahora es desde lo más profundo del sistema, como antes contra el propio sistema, pero también hacia abajo, al más puro estilo 1984 (qué ironía, la de el anuncio).

(También hay que reconocer, desde luego, que ya desde la adolescencia estaba obsesionado por construir los mejores dispositivos del mundo y, no se le puede dejar de felicitar por ello, sigue con su obsesión y, también en este aspecto, lo ha conseguido más que ningún otro individuo.)

Fuente del vídeo: Woz and Jobs: phone phreaks. No os perdáis el otro vídeo, en que entrevistan a Woz, que tampoco tiene desperdicio :-)

Más ‘free cooking’

Al hilo de lo que “decíamos ayer”, Steven Frank habla de algunas libertades esenciales al publicar software. Parafraseando…

  • La libertad de escribir la aplicación que me dé la gana, sin la aprobación de nadie.
  • Todo el mundo debe poder descargarla. O no descargarla.
  • La libertad de ponerle el precio que quiera (incluido el cero), sin intermediarios.
  • La libertad de establecer políticas de reembolsos, cupones u otras promociones.
  • La libertad de publicar una actualización inmediatamente (si un error serio lo exige).
  • La libertad de publicar el código.
  • La libertad de participar en el proyecto de código abierto de otros.
  • La libertad de hablar de problemas y soluciones de programación con otros desarrolladores.

Y sí, (i) está hablando de la tienda de aplicaciones de iTunes y (ii) a mí me fastidia casi tanto como a él el bosque cerrado de tito Steve… (Si leéis la entrada veréis que tampoco escatima felicitaciones por los puntos positivos del modelo, que alguno hay :-) )