Una de soft para Symbian S60…

Captura de pantalla del menú de aplicaciones de un N97. Las aplicaciones se detallan en el texto
Una plataforma en vías de extinción. Pero con algunas aplicaciones interesantes.

De los sistemas operativos para ‘smartphones’, probablemente, ahora mismo, sea Symbian S60 el que más complicado lo tiene para sobrevivir: nadie duda de la capacidad de Apple con el iPhone, de Google y Android, ni de la adicción que provocan las CrackberrysBlackBerrys entre sus propietarios. Tampoco puede dudar nadie del músculo económico de Microsoft (y aún menos de su obstinación) para mantener con vida Windows Mobile cuanto sea conveniente. Pero S60 tiene competencia hasta en su propia casa: parece que Nokia ha renunciado a usar S60 (en ninguna de sus variedades actuales, las 3rd y 5th editions) en su gama enseña, la N, que parece que se pasa a Maemo, una variante de Linux que, precisamente por ser Linux, parece ahora mismo tener más aplicaciones y desarrolladores que unidades vendidas en el mercado [exageración, sí, y poco documentada, pero me juego un café a que en la ratio aplicaciones desarrolladas/unidades vendidas ganan de largo a cualquier otra cosa].

Con lo que probablemente mi N97 acabe siendo una pieza para el recuerdo. Y es una verdadera lástima. Porque, para mi gusto, no hay ningún otro teléfono que, en cuanto a hardware, se le acerque ni lo más mínimo: servidor necesita un teclado, y de los dispositivos con teclado que hay actualmente en el mercado o anunciados, nada puede competir con el teclado del N97 (no, los dos Androids de Motorola tampoco, para mi gusto). ¿La prueba? Docenas de conversaciones ‘messenger’, con sus acentos y todo, sin que el interlocutor de turno se diese cuenta de que, al otro lado, no había un teclado de tamaño completo.

En fin. No es la primera vez que apuesto a caballo perdedor por lo que respecta a plataformas tecnológicas (ay, mi Amiga…) ni será la última. Y acabaré rindiéndome algún día y saltando a Android (si sale algo con teclado y un hardware competitivo con Nokia) o Maemo (para cuando el N9x0 de turno sea más un verdadero teléfono que un genial dispositivo/juguete para ‘hackers’ y ‘early adopters’ que, además, también sirve para llamar).

Pero, finalmente, creo que tengo mis necesidades de software para el cacharro cubiertas. Como la tarea de ir localizándolo todo ha sido larga y complicada, y por si aún queda algún usuario de smartphones casado con S60 por ahí, ahí van mis aplicaciones ‘de cada día’…

  • Nimbuzz, mi aplicación de mensajería. Con posibilidad de conexión a las redes de MSN y Windows Live, Skype, Yahoo!, Facebook, Googlr Talk, AIM e ICQ, más un cierto grado de interacción con Twitter y, sobre todo, una interfaz que me gusta bastante más que la de Fring, mi anterior cliente favorito.
  • Mail for Exchange o Nokia Messaging, de la propia Nokia. Una de las dos debería venir instalada y configurarse sola pero, por algún extraño motivo, no es así. Y luego se preguntarán porque pierden cuota de mercado…
  • mobbler, el cliente de código libre para last.fm. Fuera de Reino Unido, Estados Unidos y Alemania (creo recordar), los que quieran acceder a la radio tendrán que pasar por caja. Pero vale la pena. Demostración, además, de las limitaciones estúpidas que impone Apple a sus desarrolladores y que consiguen que tanto el cliente nativo para Android como esta aplicación independiente sean mejores que la más popular. Manda…
  • Gmail for mobile, la aplicación Java. Para cuando pasar por el cliente de Exchange o ‘Messaging’ no es conveniente. Muy importante configurarla (Ajustes :: Gestor aplicacs. :: Aplics. instaladas :: GMail :: Ajustes de conjunto) para desactivarle el teclado en pantalla y poder usar toda la pantalla.
  • Google Maps for mobile. No hace falta presentarla, ¿no?
  • Opera Mobile 10. Uno va a seguir opinando que en 3.5″ no cabe «toda la web», y que mejor pasar por la «web móvil», por limitada (¿adecuada?) que esta sea. Pero aún así hay que reconocer que el navegador nativo de Nokia es de lo más limitado que existe. O sea que, para casos de emergencia, Opera.
  • PuTTY for Symbian OS. En algún momento me tenía que poner «geeky de verdad», ¿no? Además, (i) un cliente SSH es una de esas cosas que demuestran porque un [buen] teclado es tan esencial y (ii) los desarrolladores han pensado en la interfaz y en el usuario tipo, construyendo algo que parecería imposible.
  • Gravity, mi cliente para Facebook y Twitter (también funciona con instalaciones de StatusNet, el clon de código abierto de Twitter). Otra gran demostración de buena interfaz móvil. Últimamente se han frenado con el brutal ritmo de actualizaciones que llevaban, pero es una de mis aplicaciones favoritas. Tanto, que es la única de pago de la lista. Pocas veces me he gastado €6,40 tan a gusto. El incipiente soporte para Google Reader tampoco puede ignorarse, aunque aún le falta un poco para ser un argumento de venta más.
  • Shazam iD. Oficialmente, el ‘reconocecanciones mágico’ sólo funciona para S60 en Reino Unido. En la práctica… no :-).
  • Google Search. Finalmente, con búsqueda geolocalizada y activada por voz. Como en los ‘smartphones’ de verdad…
  • Spotify for Symbian. Una de las mayores incoherencias de Spotify… hasta ahora. Y es que en los dominios de Spotify hay muchos más móviles Symbian que Androids y iPhones (la lista de Nokias sobre los que ahora corre Spotify es extensa y no se limita a la gama más alta del fabricante). Cosas de preocuparse, a veces, más del ‘mindshare’ que del ‘marketshare’… Como todas las versiones móviles de Spotify, sólo para suscriptores de pago.

En fin. Suficiente soft como para que, durante al menos un tiempo, el N97 siga siendo mi móvil…

PS 20100113 Otra aplicación muy interesante, especialmente para amantes de la música, es TuneWiki for Symbian, que inicialmente era un reproductor de la música que uno tuviese con el móvil más buscador de letras por internet (que sincroniza con la música) pero a la que han ido añadiendo componentes, especialmente un sintonizador de radios ‘shoutcast’ que da muchísimo juego (ojo, eso sí, al consumo de ancho de banda si no estamos usando WiFi).

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Zino HD: Dell a por la sala de estar

El nuevo Dell Zino HD
Algún día alguien conseguirá diseñar como Apple...

Me entero por Egadget del lanzamiento (de momento parece que sólo en Irlanda) del nuevo Dell Inspiron Zino HD, que parece una apuesta clara al ataque de la sala de estar y la conexión a la tele: tamaño moderado (20×20 centímetros de superficie, por 9 centímetros de alto), múltiples colores, salida HDMI por defecto…

Y un precio que, para ser de fabricante grande y no llevar un Atom dentro, no está mal: 330 euros con el procesador mínimo (un AMD A64 2650E a 1.6GHz), dos gigas de RAM, 320 gigas de disco, tarjeta gráfica Mobility Radeon integrada en la placa base, grabadora de DVD y sin WiFi.

Eso sí, me seguirá asombrando siempre que nadie sea capaz ni de acercarse a Apple en cuanto a diseño ni de incluir crapware que no se ajusta lo más mínimo al ‘target’ al que se dirige el producto, por no hablar de que el mando a distancia de la foto, ni va incluido ni he podido encontralo en el proceso de compra…

29 de octubre, 1969: el primer mensaje de ARPANET

First ARPANET IMP log - a record of the first ...
Image via Wikipedia

Es una efeméride que no he visto en mucho sitios (de hecho, únicamente en LiveScience) pero hoy hace 40 años que un estudiante de UCLA llamado Charles Kline (este Charles S. Kline, supongo) envió el primer mensaje de ARPANET, el embrión de la actual internet. Apenas habían pasado 3 meses de la llegada del hombre a la Luna. No fue el centro de atención del planeta, ni lo recuerda mucha gente hoy, pero la repercusión del momento es, al menos, comparable.

Como podéis ver, las notas se tomaron en papel y, como corresponde a una prueba ‘de verdad’, Kline tecleó login y sólo llegaron la «l» y la «o»… Y a pesar de ello, aquí estamos, apenas 40 años más tarde.

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¡Habemus Kindle!

Mi Kindle
Mi Kindle

Pues sí, ya llevo algo más de 24 horas con el Kindle. Y, de momento, la experiencia, muy positiva, aunque no exenta de sus cosas. Vayamos por partes…

La primera impresión, excelente. Aunque uno venía de probar un iRex Iliad, un dispositivo, en cuanto al hardware, mucho más potente, el Kindle tiene un diseño extremadamente atractivo a la vista. Y la pantalla está en la línea de la del Iliad: quien la ve por primera vez no se acaba de creer que está encendida hasta que pasas de página (no es, eso sí, que la cosa sea absolutamente perfecta: aún falta mucho por avanzar, pero si sabes lo difícil que es esto, impresiona).

Puestos a buscarle problemas al diseño, a mí la botonera de la derecha del cacharro me habría gustado un poco más arriba, creo que daría para una postura más natural para leer y pasar páginas. No criticaré el tamaño, ni del cacharro ni de la pantalla: es un dispositivo de menos de 250 euros y eso es un factor que hay que tener en cuenta a la hora de criticar. La competencia, por lo que he visto, hasta los 300 euros, no me parece mejor (aunque esta es, desde luego, una opinión poco informada (pero informada)).

Welcome to the future. Igual es que ya tengo una cierta edad, pero subirse al metro, conectarse a la tienda de Amazon y descargarse un libro es algo que me hace sentir ciudadano del siglo XXI.

Cerrado, pero no tanto. No, no le puedes colocar un PDF directamente, porque no lo leerá. Pero… ¿Quién tiene muchos PDFs formateados para verse en una pantalla de 6″? Yo no… Y pasar documentos no es tan complicado. Cada kindle viene con dos buzones de correo. El primero permite enviar documentos al libro a través de la radio 3G (pagando, y no es especialmente barato), mientras que el segundo nos hace llegar el documento que le enviemos en formato Amazon al cabo de unos minutos. El Kindle aparece, al conectarlo vía USB, como disco, por lo que basta descargar el documento a la carpeta correspondiente y listos. Yo he probado, de momento, con docs y la conversión es más que satisfactoria. El servicio también soporta la conversión de PDFs, aunque avisan que hacen lo que pueden con ellos. Y es que no es fácil reformatear un documento de maquetado sofisticado para unas pàginas de tamaño aproximadamente A6… En defensa de Amazon hay que decir que el hermano grande del Kindle, el Kindle DX, con una pantalla en la que sí es razonable leer PDFs, sí los admite como formato de ficheros. Igual me paso de generoso, pero opino que se trata de una decisión de diseño razonable, no una restricción estúpida.

¿Y el catálogo? Ya sabía, antes de comprármelo que, por un lado, no iba a estar todo lo que buscase y, por otro, que los precios serían algo más caros que en Estados Unidos. Pero me ha dolido encontrarme las novedades a $13.79 (al cambio son 9 euros y poco, razonables, pero quedamos expuestos a las veleidades del mercado de divisas). Eso sí, la cosa no está libre de incongruencias:

Ejemplo de un libro que es más caro en su edición kindle que en papel
Tiene narices...

Hitchhiker’s Guide To The Galaxy. Una de las limitaciones dolorosas del «Kindle International» (por oposición a la edición para Estados Unidos) es que la radio móvil (y gratuita) del cacharro no puede usarse para navegar por la web… excepto por la Wikipedia (únicamente en lengua inglesa). Sí tenemos, por tanto, allí donde haya cobertura, acceso a la mayor enciclopedia del mundo. Douglas Adams habría llorado de emoción (y a mí me duele en lo más hondo no haber pensado en grabarle un 42 en la «contraportada»).

Y para cerrar, un enlace con los 25 mejores hacks para el Kindle (aunque más de uno no funciona fuera de Estados Unidos).

PS Y el hecho de que lo hayan rebajado 20 dólares (y nos hayan devuelto la pasta a los que ya habíamos pasado por caja) muy de agradecer, aunque todos sepamos que se trata, simplemente, de responder a la presión del nuevo lector de Barnes & Noble…

Day of the eBook

Díganme que no:

  1. Me dejan un iRex Iliad
  2. Sale a la venta fuera de los Estados Unidos el Kindle. Y claro, en un ataque compulsivo, encargo uno
  3. La biblioteca de mi universidad anuncia un programa de préstamo de tales cacharritos

Por partes…

¡Un Iliad!

Foto del lector de libros electrónicos iRex Iliad, demostrando la capacidad de anotaciones manuscritas
Welcome to the future... (aunque lleva un par de años en el mercado)

Pues sí, me han dejado un iRex iLiad (no sé qué me pedirán para devolver el favor, pero a fe mía que es un gran favor)…

Aprovechando que últimamente estoy revisando la traducción de un material muy interesante (los que que tengáis buena vista tenéis un «sneak preview» no autorizado ahí mismo…) he invertido unas cuantas horas en jugar con el cacharrito (que sale por unos escalofriantes 550 euros pero que, con su pantalla de 8″ y su capacidad de anotaciones manuscritas, es una herramienta muy pero que muy interesante). Ya había tenido alguno en las manos y la impresión había sido muy buena. Pero después de esta primera experiencia estoy dispuesto a afirmar que la cosa, más que futuro, tiene casi-presente: bajen el precio hasta los 300 euros y comiencen la campaña de marketing, y verán como venden…

Como en el caso de la música, la digitalización no va a matar a los soportes físicos: solo a los ‘cutres’. Si ya hemos comprobado que es tan cierto que «MP3 killed the CD star» como que el vinilo, lejos de sufrir, vuelve por sus fueros, mi predicción de pitoniso es que lo que van a sufrir son los libros de bolsillo de mala factura y los grandes volúmenes de impresiones de las lásers de muchas oficinas. El libro electrónico, al menos hoy, no puede competir con un libro con una edición realmente cuidada ni con una buena revista. Pero ¿con el libro de bolsillo cutre o con el artículo de 20 páginas impreso en DIN A4? No hay color, créanme. Ninguno. Al tiempo.

Ahora mismo el gran problema del libro electrónico es obtener contenidos (volveremos sobre el tema un poco más adelante). Pero cuando uno tiene un .doc a mano, basta decirle a Word que quiere usar una página de 15×10 sin apenas márgenes, más una tipografía de 8 o 9 puntos (me falta experimentar un poco con el tema, pero esa receta funciona) y generar un PDF. Y ya hemos (i) salvado una rama de un árbol del Amazonas1 y (ii) evitado cargar con un tocho de 300 páginas DIN A4. Genial.

(Para los no familiarizados con el tema: los libros electrónicos se caracterizan por el uso de pantallas de «tinta electrónica». Si no has visto una, resulta difícil de captar lo agradables que son a la vista. Además, a cambio de ser extremadamente lentas (girar una página puede tardar un segundo, una verdadera eternidad) tienen un consumo de energía mínimo, por lo que podemos tener el cacharro encendido durante días. Si a esto le sumamos la capacidad de almacenar más texto del que seremos capaces de leer nunca, la cosa se vuelve muy atractiva.)

Finalmente, Kindle

Foto del Amazon Kindle, el lector de libros electrónicos
¡Compro!

Ha sido la noticia con la que me he despertado. Finalmente Amazon lanza el Kindle 2 fuera de Estados Unidos (página oficial). Antes de que cunda la emoción:

  1. No se trata del ‘hermano grande’ Kindle DX, con su enorme pantalla de 9.7″, sino del pequeñín Kindle 2, con pantalla de 6″ 800×600 (y que, además, abulta tanto como el Iliad, con su pantalla de 8″).
  2. Aún hay que pedirlo a Estados Unidos. Con lo que a los 280 dólares del precio hay que sumar 20 más de gastos de envío y 50 más por lo que muy probablemente nos claven cuando pase por la aduana, con lo que nos ponemos en 350 (250 euros, al cambio de hoy, poco más o menos).
  3. Si quiere usted contenidos que no sean en inglés en Amazon, «siga probando, hay miles de premios».
  4. Las capacidades inalámbricas disponibles en Estados Unidos se ven bastante diluidas. El cacharro viene con acceso a la red móvil de telefonía que permite, en su país de nacimiento, acceder a la tienda de Amazon, husmear por el catálogo y leer las primeras páginas de cualquier libro de su catálogo electrónico por la patilla (si quiere usted seguir leyendo, pase por caja). Hasta aquí, siempre que lo permita la cobertura (en España parece que será 3G en buena parte del territorio y EDGE/GPRS en casi todas partes), la misma experiencia (y gratis) estará disponible en España2. Pero en Estados Unidos el cacharro también podía usarse como «lento-navegador-web-con-lector-RSS» gratis, y por aquí… no.
  5. El soporte de formatos no es el ideal: nativamente soporta el formato Kindle (AZW), más TXT, Audible, MP3 y MOBIs y PRCs no protegidos; para usar PDFs, HTMLs y DOCs hay que pasar por un conversor.

(Seguramente me habré dejado algo más…) Y aún así, no eran las siete y media de la mañana cuando les he hecho el pedido (ah, sí, lo olvidaba: el lanzamiento efectivo no es hasta el día 19, o sea que me va a tocar esperar). ¿Por qué?

  1. Porque, a pesar de que yo quería el DX (que anuncian para «algún momento del año que viene») uno es así de compulsivo, qué se le va a hacer… :-P
  2. Un catálogo de 350,000 libros ‘a un click’ es muy goloso (alguien que conozco decía que habría que inventar las «librerías de guardia» y Amazon ha satisfecho sus deseos). Si los ‘grandes éxitos’ están a 10 dólares… Y una suscripción al New York Times «de papel» por 14 dólares al mes, o al New Yorker por 3 tampoco están mal (clasicón que es uno, sí).
  3. Lo del inglés, afortunadamente, no es problema (nunca les agradeceré lo suficiente a mis padres la pasta que se dejaron en las clases del idioma de los Williams (Shakespeare y Gibson)).
  4. Para navegar por la web en movilidad, ya tengo mis soluciones.
  5. Lo de los formatos… como ya comentaba antes hablando del Iliad, los contenidos a consumir en una pantalla tan pequeña, si no queremos dejarnos la vista en ello, hay que formatearlos e «imprimirlos» especialmente. O sea que no me viene de aquí pasar por un filtro más…

Y, quizá con más peso, porque de vez en cuando hay que votar con la cartera: esto es el futuro y, si para confirmarlo hay que pasar por caja, estoy dispuesto a hacerlo (aunque, ciertamente, cuando pongan a la venta el DX por aquí me van a llegar los dientes al suelo y, de hecho, a mí lo que me gustaría es el hijo ilegítimo de un Kindle con un IREX Digital Reader).

Y, finalmente…

En mi biblioteca, también

Que con mucha frecuencia nos olvidamos de felicitar los no-tan-pequeños pasos que dan los que tenemos cerca. Y es que la biblioteca de la UOC anuncia hoy la prueba piloto de un servicio de consulta y de préstamo de dispositivos de lectura de libros electrónicos. ¡Felicidades! (También por acertar el día del anuncio, desde luego.)

Y ahora ya sí para acabar (me dejo para otro día los temas de propiedad intelectual, que ya me he enrollado más que suficiente) un enlace: la tienda de e-readers de Leer-e, por si alguien quiere ver cómo está la competencia de Amazon e iRex.


1 Naturalmente, dado que construir un cacharro de estos tiene un «coste en carbón» notable, va a haber que imprimir mucho papel antes de llegar a compensar. Pero a la larga, deberían salir los números. Volver

2 He leído por ahí que había quien se quejaba de que se cobraría por el acceso móvil. Sí-pero-no: solo si queremos sincronizar ‘over-the-air’ nuestro catálogo (cosa que podemos hacer sin cargo alguno vía USB), en cuyo caso nos cobrarán un dólar por mega (que es, ciertamente, carísimo). Por favor, leed las condiciones «españolas» con atención. Volver