Otra de podcasts

Yo recordaba haber escrito una entrada recomendando podcasts en obm. Y he buscado… y efectivamente, la escribí. ¿Alguien quiere apostar cuánto hace de aquello? Fue nada más y nada menos que en… diciembre… de 2011 (aquí la entrada correspondiente). Por aquello de no dejar de pasar más de catorce años entre recomendación y recomendación, aquí va la lista de 2025.

(Hay que decir, antes de entrar en materia, dos cosas.

  • La primera, que mi consumo podcastil se ha disparado en estos catorce años. En 2011 recomendaba diez podcasts. Ahora son, si no me he descontado… treinta y siete. El pronóstico del tiempo anuncia entrada tamaño sábana. Proceded con precaución.
  • Y la segunda, que servidor pasa bastante tiempo casi cada día en el transporte público y caminando, y que suele hacerlo con auriculares y el reproductor de podcasts1 a toda marcha. Y con «a toda marcha» quiero decir con los podcasts no musicales acelerados un 20% (30% para los [pocos] que están en castellano) y con la funcionalidad de saltarse las micropausas, con lo que un podcast de una hora suele durarme unos 45 minutos.

Y hay que decirlo, sobre todo, para que no os escandalicéis [mucho] cuando leáis las horas que he escuchado de cada podcast. Escandalizaos un 25% menos.

Fin del paréntesis.)

Los de deportes

Cosas que la gente no suele pensar de mí: soy fan del fútbol americano y otros deportes yanquis (la NBA, sobre todo). Y eso hace que mi podcast más escuchado sea The Bill Simmons Podcast, con un total de 123 horas en las últimas 52 semanas. Sí, más de cinco días enteros. Pero «solo» os podéis escandalizar por los cuatro que le he dedicado en la práctica 😬. En mi defensa, Simmons también entrevista a figuras de la cultura popular de vez en cuando 😇.

Le siguen los programas de KNBR, la radio de deportes de San Francisco, dedicados a mis «niners» y a los Golden State Warriors, con apenas 107 horas. Después viene 49ers Talk (de título autoexplicativo), con 71, The Athletic Football Show, con 62, o The Tom Tolbert Show, con 58 —Tolbert es un exjugador de la NBA (recaló también en la ACB una temporada), locutor de KNBR hasta que le echaron en un recorte presupuestario. Y cierran la lista los diferentes programas de la emisora The Game (también de San Francisco, quién lo habría imaginado), con 52, The Mina Kimes Show, con 47 (Kimes es de las pocas voces femeninas de esta lista, me temo, y la única de este apartado), y The Bill Barnwell Show, con 23.

En mi defensa solo diré que estoy intentando reducir mi consumo…

Los de música

Aquí solo hay un par de programas de radio… Turbo 3, de Radio 3 (una vez lo vi descrito como «Los 40 para mayores de 30», y algo de cierto hay en ello), y El Celobert, de Catalunya Ràdio, con 51 y 47 horas, respectivamente. Producen unas diez y cinco horas de contenido a la semana, pero yo solo me bajo los que «prometen» (en el caso del Celobert, los que repasan discografías y los dedicados a algún año o década, principalmente).

Los divulgativos

Comienza aquí la parte de la entrada que interesará más al lector (¡espero!). Se viene batiburrillo.

Ologies (47 horas) es el programa de Alie Ward dedicado a las «ologías»: de la astrobromatología a la neuropatoinmunología, pasando por la toxicología histórica. Los tres son programas de los últimos seis meses, lo juro. A veces me gustaría que fuera más al grano, pero es el podcast que lidera esta categoría por algo (ayudado, todo sea dicho, porque, junto con el siguiente de la lista, son los únicos que publican una hora de contenido a la semana). Calificación obm: 8 sobre 10.

Short Wave (44 horas) es el podcast diario de divulgación científica de la NPR, la radio pública estadounidense. La administración Trump le ha cortado el grifo de la financiación a la NPR (comprometídisima con el buen periodismo, y eso no está bien visto :-S), o sea que su vida pende de un hilo. Programas de diez a doce minutos, que últimamente se van a cerca de quince, engordados por las peticiones desesperadas de soporte económico por parte del público. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Because Language (31 horas), podcast de frecuencia irregular sobre lingüística, con episodios tirando a largos, que yo me (re)parto en capítulos. Muy fan, sobre todo, de Hedvig Skirgård. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Clear+Vivid (20 horas). ¿Os acordáis de Alan Alda? Yo, desde que en mi casa se consumía religiosamente la serie MASH, allá por los ochenta. Pues bien, resulta ser que, no contento con su carrera de actor, Alda se dedica desde hace un porrón de años a la divulgación científica, que es de lo que va mayormente este podcast, aunque de vez en cuando también pasan por él figuras de la farándula. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

More or Less (17 horas), el programa de la Radio 4 de la BBC dedicado a reventar la estadística mal hecha o mal interpretada en los medios. Alterna programas de media hora semanales cuando está «en temporada» (con el economista Tim Harford a la cabeza) con cápsulas mucho más breves a lo largo de todo el año. Maravilloso. Mi reino por un equivalente «de aquí». Calificación obm: 9,5 sobre 10.

The Infinite Monkey Cage (13 horas). Más Radio 4 de la BBC. Esta vez con el físico Brian Cox y el cómico Robin Ince. En cada programa invitan a investigadores de renombre y a algún cómico para hablar de temas científicos diversos y hacerse unas risas. Vamos, un poco como lo que hace por aquí Naukas, pero con tono británico. En las últimas temporadas no me han hecho reir tanto como antes, pero sigue valiendo mucho la pena. El «episodio de las fresas» justifica, él solito, la existencia de no sé cuántas temporadas que han hecho. Es de 2013 y todavía lo recuerdo, vaya. Lamentablemente, Robin Ince acaba de dimitir porque en la BBC no le gustaban sus opiniones personales, excesivamente woke para ellos :-(. Calificación obm: 9 (9,5 en las primeras temporadas, que están ahí para escucharlas sin ningún problema).

Curious Cases (12 horas). Tercer y último podcast de la Radio 4 de la BBC. La matemática Hanna Fry y el cómico Dara ó Briain (¿estáis teniendo un déjà écouté?), que sustituyó hace un tiempo al genetista Adam Rutheford, eligen una duda científica de la audiencia, se buscan unas cuantas expertas en la materia e intentan darle respuesta de manera divertida. Calificación obm: 8 sobre 10.

Merriam-Webster’s Word of the Day (11 horas), Micropodcast (no llega a los tres minutos) diario de los de los diccionarios. Cada día, una palabra, su significado y su etimología (que para los latinos es la parte menos complicada, puesto que dos de cada tres palabras que hacen, más o menos, vienen del latín pasando por el francés, como buena parte de las palabras del inglés). Calificación obm: 8,5 sobre 10.

The Joy of Why (8 horas), podcast de divulgación científicomatemática de Quanta Magazine. Comenzó con el matemático Steven Strogatz (y centrándose en las matemáticas), pero desde hace una temporada lo lleva a cuatro manos con la astrofísica Janna Levin y se ha abierto a bastantes más temas. Calificación obm: 8 sobre 10.

Instant Classics (8 horas). De los últimos «fichajes» que he hecho. Tanto es así que todavía me falta como un mes de episodios por escuchar. La historiadora Mary Beard y Charlotte Higgins, de la sección de cultura del Guardian, repasan la historia clásica. Yo solo he escuchado epidodios «de romanos», pero veo que también hay alguno griego ya publicado. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Los «de tecnología»

The Vergecast (117 horas, disputándose el liderato con el podcast de Bill Simmons), el podcast de The Verge dedicado a la actualidad del mundo de la tecnología digital. Muy muy cerca de la calificación de imprescindible si se quiere estar al tanto de lo que sucede en el mundillo. Ha perdido un poco estos dos últimos años, porque se les han caído colaboradoras importantes y se ha convertido en «el podcast de Nilay y David». Nilay (Patel) muy bien (véase el párrafo siguiente), pero David (Pierce), por algún motivo, no me acaba de entrar. Tampoco ayuda su (muy comprensible, por otro lado) obsesión por la influencia de la administración Trump en el mundo yanqui. Mucha de esa influencia nos la vamos a comer en el resto del mundo, sí, pero al final me resulta cargante, qué le vamos a hacer. Aun así, muy bien. Especialmente cuando tienen a Joanna Stern de invitada (o a Victoria Song, o Allison Johnson). Calificación obm: 8,5 (9,5 hasta hace año y medio, y volverá al excelente si se lo curran un poco más).

Decoder (65 horas). El podcast en que Nilay Patel (véase el párrafo anterior) entrevista a figuras de interés del mundo de la tecnología (es casi un quién es quién de los CEOs de las tecnológicas). Normalmente muy informativo e interesante, con algún momento «oh dios mío cómo ha podido el mandamás este presentarse a la entrevista sin hacer mínimamente los deberes». Calificación obm: 9,5 sobre 10.

Syntax (55 horas). Solo de interés para interesadas en el mundo del desarrollo web. Pero si el tema te llama, a por él de cabeza. Los presentadores (y divulgadores del tema), Wes y Scott, muy majos e informativos. Calificación obm: 9,5 sobre 10.

Hard Fork (32 horas) es «el Vergecast del New York Times». Cuando comencé a escucharlo, bastante bien, pero ha llegado un momento en que se ha convertido en «el Vergecast radiofórmula» y me carga un poco, con lo que solo escucho los episodios con temas especialmente atractivos. Calificación obm: 7 sobre 10.

Hanselminutes (23 horas). De Scott Hanselmann hablamos por aquí hace menos de dos meses, y sigue siendo igual de majo que entonces. En su podcast entrevista semanalmente a un personaje del mundo de la tecnología (del desarrollo de software las más de las veces), relajado pero preguntando con criterio. Si el personaje no te llama, te saltas el episodio pero, al menos en mi caso, sucede con muy poca frecuencia. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Igalia Chats (20 horas) es el podcast gallego de esta lista… pero está en inglés. Y es que Igalia es una cooperativa gallega, pero distribuida por todo el mundo, que es la empresa más importante del mundillo web de la que no has oído hablar nunca (a no ser que seas lector habitual de este blog (véase, véase y véase) o escucharas el episodio de Despacho 42 que les dedicamos hace ya tres años (y que sigue siendo exactamente igual de interesante que entonces). Se dedican al mundo del código abierto, y al desarrollo de navegadores web en particular. Usas su código cada día (si eres lector de 0bm, con total seguridad; si no lo eres… casi que también, incluso cuando no estás delante del ordenador ni del móvil (escuchad el episodio, escuchad)) y la vida de quienes se dedican al diseño y desarrollo web es mucho mejor gracias a ellos. Con su podcast podrás entender por qué los estándares y los navegadores web son como son. Casi imprescindible para quienes os dedicáis al mundillo, pero con muchos episodios muy interesantes solo con que tengas el más mínimo interés en cómo funciona la web (y la web es como interactúas con el mundo un montón de horas a la semana, o sea que…). Calificación obm: 9,5 sobre 10.

Scott and Mark Learn To… (9 horas). Y cuando hablamos de Scott Hanselmann también hablamos de Scott Rusinovich y el podcast sobre desarrollo de software que tienen juntos desde hace poco (comenzaron este verano), un tanto quirky, pero lo suficientemente interesante como para que diera pie a una entrada de este podcast. Calificación obm: 8 sobre 10.

Despacho 42 (5 horas). ¿Por qué habré dicho que no hay podcasts imprescindibles? El podcast de tecnologías digitales y personas. El señor que más oiréis es un tanto particular, pero hablan con gente súper interesante de temas apasionantes. Calificación obm: el jurado se recusa 😅.

Los ¿culturales?

Tetragrammaton (71 horas) es el podcast de Rick Rubin, productor de discos de los Beastie Boys, Run DMC, The Cult, Danzig, Slayer, Red Hot Chili Peppers, AC/DC, Johnny Cash, Tom Petty, Rage Against the Machine, Nusrat Fateh Ali Khan, Audioslave, Weezer o Shakira (sí, Shakira). Y juro que me dejo nombres importantes, y no pocos. Comprobad el enlace. Me juego un café a que hay un disco que te gusta en que Rubin ha tenido un papel importante. Y se sienta casi cada semana con personajes del mundo de la música (y más) para hablar largo y tendido sobre sus procesos creativos. Yo me enganché con el episodio del productor Jimmy Iovine, pero también tenéis a Trent Reznor, Rosalía (en 2023), la diseñadora Paula Scher, Nick Cave, Terry Gilliam, Edward Norton, el arquitecto Bjarke Ingels, Francis Ford Coppola… (de nuevo: me dejo unos cuantos nombres importantes). Advertencia: de vez en cuando también entrevista a tecnobrós y personajes esotéricos. Calificación obm: 9,5 (si pasamos de tecnobrós y esoterismo).

Es la hora de las tortas (34 horas). Va de cómics. Cuatro señores se juntan semanalmente para hablar de tebeos (de los de superhéroes, pero también de lo que hemos venido a llamar novelas gráficas), con formatos (de podcast) diferentes. Yo recomendaría, sobre todo, sus repasos a los premios Eisner a lo largo de la historia. El episodio que le dedicaron a Darwyn Cooke, de lagrimita. Como uno es bastante limitado en su conocimiento comiquil, solo escucho la mitad de los episodios, más o menos. Su «club de lectura» me ha hecho descubrir alguna joya, por cierto. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Radiolab (32 horas). Quizás el podcast que hizo que hablemos de podcasts. No inventó las narrativas para la radio, pero las llevó un paso (o dos) adelante. Más de veinte años en antena y en RSS. Divulgación científica, pero no solo eso. Cultura. Y la garantía de que el guion y la producción son excelentes siempre. Calificación obm: 9 sobre 10.

The Ringer-Verse (26 horas). Cultura nerd de la factoría de Bill Simmons en formato «amigotes que se van de birras». Pelis y series, cómics, videojuegos. Servidor les escucha cuando hablan de cosas que ha leído, visto o escuchado. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

Video Game History Hour (23 horas). El podcast de la Video Game History Foundation. Para no perdérselo si te interesa la historia de los videojuegos desde sus orígenes a la actualidad, pero también si te interesa la historia de la tecnología en general, o incluso cómo conservar y documentar la cultura de los últimos cincuenta o sesenta años. Y, en ese caso, recomendable comenzar a escucharlos desde el principio. Calificación obm: 8,5 sobre 10.

A History of Rock Music in 500 Songs (22 horas (y más de 200 en total para las 182 canciones que lleva de momento)). Exactamente lo que dice el título. Proyecto monumental de un über-nerd que se documenta hasta el infinito y más allá. Cada canción da pie a hablar del grupo que la llevó a la fama, de cómo impactó en la evolución de la música de la época y de lo que pasaba entonces en el mundo del rock. Calificación obm: 9 sobre 10.

X-Ray Vision (18 horas). Véase lo dicho sobre Ringer-Verse. Con un pa de nerds muy considerables, Jason Concepcion (ex del equipo de Bill Simmons) y Rosie Knight (periodista y guionista). Cuando hablan de cosas que he visto o leído, me gustan más que el equipo Ringer-Verse… pero eso pasa menos de lo que yo querría (y de aquí que el contador de horas esté más bajo). Advertencia: forman parte de una empresa de podcasts que mete publicidad en cantidades industriales (como la que se pone en las radios comerciales, vaya). Calificación obm: 9 sobre 10.

The Rewatchables (16 horas). Tercer (y último, que ya acabamos) podcast de la factoría Bill Simmons. Dedicado a películas «re-mirables», con predilección por los ochenta y los noventa. Como Ringer-Verse, formato charla de amigotes con unas cañas de por medio, pero a ritmo más relajado. Nivel de documentación de alto a muy alto: seguro que te encuentras con cosas que no sabías. Para ir escuchando aquellas pelis que has visto, o para animarte a ver algunas de las que tocan y no viste en su momento. Calificación: 9 sobre 10.

Marea Nocturna (14 horas). El crac Jordi Sánchez-Navarro se junta con otros otros tres individuos con conocimiento enciclopédico del cine fantástico y de terror (también hablan de ciencia ficción, pero poco para lo que yo querría). Uno no es ni de fantástico ni de terror, pero siempre tocan temas interesantes y engancha. Calificación obm: 9 sobre 10.

Tape Notes (13 horas). Otro descubrimiento reciente (de agosto). Aun estoy recuperando episodios de 2022, que llevan funcionando desde el 17. Otro podcast de documentar procesos creativos, especializado exclusivamente en la producción musical. Se sientan con una banda y su productor, y a explicar batallitas. O eres mucho más nerd del tema que yo, o lo mejor es seleccionar las bandas que te interesen. Han pasado por allí Wolf Alice, Bombay Bicycle Club, Kate Tempest, Floating Points, Tune-Yards, DJ Shadow, Caribou… (he dejado de apuntar en el episodio 42, y llevan 171: seguro que hay algún grupo que te llama). Calificación obm: 9 sobre 10.


Pues nada, ni tres mil palabras 😬. Os pediría que me recomendarais más podcasts, pero ya veis que estamos en el nivel en que un podcast más es una derrota. Una derrota maravillosa, pero una derrota. Va: si me estoy perdiendo algo, dejad vuestra recomendación en los comentarios, y ya veré cómo me lo hago.

Dentro de otros catorce años, más. O igual me animo y me vuelvo a poner dentro de siete.


  1. ¿Qué reproductor de podcasts? Servidor tira de Podcast Addict (el nombre de la app es adecuado, reconoceréis), pero creo que «lo que se lleva ahora» es Pocket Casts. Yo me quedo en Addict porque me compré la licencia «premium forever» hace un millón de años y porque las estadísticas de ese millón de años están escondidas ahí dentro. ↩︎

The Mixtape App

Foto de un par de tres cajas de cintas de caset y una cinta de caset. En la primera caja se puede leer, en la cara A, Metallica + DJ Spooky, For Whom the Bell Tolls, ORB + K. Hammett, Satan, H. Rollins + Goldie, T4 Strain, Slayer + Atari Teenage Riot, No Remorse, Morphine + Apollo 440. En la cara B, canciones del disco Like Swimming de Morphine. Potion, L Know You (Part III), Early to Bed, Like Swimming, Murder for the Money, eleven O'Clock y Empty Box. En la segunda caja solo está etiquetada la cara A, con Spybreak (Short One, Lethal Cut ndb, Take California, 360 (Oh Yeah) y On Her Majesty's Secret Service. Se ve que es una cinta Fuji CDFAN2. En la tercera caja se ve la cinta que hay dentro, de 60, CE II Chrome Extra. La cinta es de 46, Position Chrome, CDing 2, y en el adhesivo de la cinta se lee from MORPHINE · LIKE SWIMMING.
Premio para quien reconozca (sin buscar) el disco del que sale la cara A de la carátula de la cinta de arriba a la izquierda. Pista: es parte de la banda sonora de una peli de 1997. Ayudita: si vas a hacer trampa y buscar, te resultará más fácil copiar y pegar del alt de la imagen. ¿Os he comentado que ya en los noventa tenía yo un excelente gusto musical? 😎

Estaba yo escuchando el The Rewatchables de Alta Fidelidad y en algún momento han comentado que una mixtape es mejor que una playlist. Y si bien no estaré de acuerdo en que sea mejor siempre… sí creo que las cintas tienen sus «hechos diferenciales» que, para según qué cosas, tienen su aquel. Desde el punto de vista de quien la recibe, si alguien te ha hecho una mixtape, sabes que le ha dedicado un tiempo considerable. Con la playlist… a lo mejor sí, a lo mejor no. Pero, sobre todo, las cintas de casete tienen una serie de affordances que, no nos engañemos, las condenaron a la muerte comercial, pero que también tienen sus puntos «positivos», desde el punto de vista de quien crea una mixtape, ligados a la atención que requieren:

  • La linealidad: navegar por una cinta se limita a darle al fast forward, a rebobinar, o a sacar la cinta y darle la vuelta.
  • La falta de información: las playlists (al menos las que son capaces de hacer ahora aplicaciones como Tidal o Spotify) tienen toda la información del mundo (qué canción estás escuchando, de quién es, de qué disco sale…). En una cinta, quien la escucha tiene la información que tú le has puesto en la caja. Y nada más.
  • La limitación temporal: una cinta de casete tiene dos caras de la misma duración y, si querías que sonaran razonablemente bien, esa duración era de como mucho treinta minutos.

Todo limitaciones… excepto que sea eso lo que pretendas.

(Off topic. Acabo de comprobar que WordPress no tiene por defecto bloque de listas de definición. Me parece fatal.)

Y se me ha ocurrido que hacer una «Mixtape App» tendría su aquel. Y no debería ser tan complicado hacer un prototipo (vibe-programando, incluso), pero la pereza me puede. (He invertido unos dos minutos buscando por ahí, pero no he encontrado lo que propongo. Si existe y lo encuentras, aquí abajo está el campo de comentarios 😇.)

Desde el punto de la creación, una mixtape es una playlist, con la única limitación de tener dos «caras» de treinta minutos (admitimos de cintas de 46, y si es estrictamente necesario, hasta de 90, va). Esa parte no tiene misterio. Pero el reproductor… el reproductor sería una cosa absolutamente esqueuomórfica, con una interfaz que alternaría entre un reproductor de cinta al más puro estilo eighties

Un reproductor de cinta de caset, de aspecto ochentero. Dentro del reproductor hay una cinta de 46.
Foto con licencia Creative Commons de Kumar McMillan. ¡Flickr sigue ahí!

…o la caja de la cinta en concreto. El reproductor solo permitiría darle a los botones «de toda la vida», y no saltar a la siguiente/anterior canción. Si la playlist correspondiente a la cara en la que estamos de la cinta dura menos que la longitud establecida, reproduciríamos silencio (o una imitación del «silencio» de un reproductor de casete) hasta llegar al final de la cinta, en la que se dispararía el sonido de la cinta llegando al final. Si se quiere, se le puede poner auto reverse al reproductor, pero (como podréis imaginar a estas alturas 😅) servidor opina que eso es de blandos 😬. Bonus points: se podría configurar que el reproductor mostrara la posición en tiempo dentro de la cinta… pero servidor preferiría que el contador solo mostrara el número de revoluciones que se han dado (y el reproductor mostraría cómo giran las ruedas del reproductor, y cómo la cinta va pasando de la rueda izquierda a la derecha, evidentemente).

Y en la cinta… aparecería la información que desease quien la hubiese creado. Si nos queremos rebajar, hasta podríamos hacer que, en el caso de haber incluido el listado de canciones, se destacase la canción que está sonando.

Me dejaba: podríamos hacer que la playlist se convierta en mixtape instantáneamente… pero también la podríamos construir de verdad: seleccionamos la canción, y tenemos que oírla completa antes de añadir la siguiente canción. Y la app certificaría que la cinta se ha construido comme il faut.

Idealmente, la app funcionaría sobre las APIs y SDKs de Tidal, Spotify y demás: tú le pasas un enlace a la «víctima», esta se loguina1 con su app de estrímin favorita (las playlists/mixtapes serán universales, y la interfaz de creación te avisaría si alguna pista no estuviese disponible en alguna plataforma). y adelante que nos vamos…

¿Qué? ¿Guay? ¿Desquiciante? ¿La nostalgia es maravillosa, un fallo de nuestra memoria colectiva, o todas las anteriores? Y… ¿alguien lo suficientemente loco como para animarse?


  1. Justo acaba de añadir la RAE a su diccionario «loguearse«… cuando todo el mundo sabe que lo ideal es «loguinarse». Si es que… ↩︎

Un 2024 de música

En esta casa, como ya es tradición, no hacemos el «wrapped» de Spotify, sino que abrimos el año pasando lista musical con last.fm, que además es más completo, ya que no solo registramos lo reproducido en Spotify (cada cual tiene sus compulsiones, yo las mías: hace tiempo que usábamos The Universal Scrobbler para «escroblear» a mano, y este año descubrimos y añadimos al arsenal Pano Scrobbler para Android, que además de tener una interfaz muy apañada para consultar la información de last.fm, tiene su propio clon de Shazam, pero con «escrobleo automático»).

Este año hemos escuchado algo más de música que el año pasado: 27 609 reproducciones (por las 25 049 del año pasado), lo que me pone en el 8% más alto de last (¡¿qué hay que hacer para subir más?!) de 16 182 pistas diferentes (por 14 930) de 3811 artistas diferentes (por 3693), y mi «top» ha quedado así:

1. Two Shell, 224 scrobbles
2. Vampire Weekend, 216
3. Mishima, 212
4. Hania Rani, 208
5. Garbage, 203
6. Little Simz, 198
7. Jóhann Jóhannsson, 194
8. Angélica Garcia, 186
9. Bombino, 185
10. Art School Girlfriend, 184
11. King Hannah, 183
12. Bully, 181
13. Max Richter, 181
14. ILE, 179
15. Waxahatchee, 178
16. Drahla, 169
17. Larkin Poe, 169
18. Eels,  167
19. Just Mustard, 167
20. Kalia Vandever, 166
21. Jimena Amarillo, 164
22. Tess Parks, 164
23.  Travis Birds, 163
24.  Alex Lahey, 161
25. Squirrel Flower, 160

Ha sido un año de directos (he visto al 2, al 3, al 4 y al 5 de la lista, y dice last que con Mishima fui el oyente número 17) pero de pocas novedades en el top: solo la rapera Little Simz y los postpunks Drahla, en el 6 y en el 16, se marcan grandes subidas hasta el top 25, y si sigo bajando por la lista (que tenéis aquí) las otras novedades serían NewDad, en el 34 con su indie pop shoegaze, la electrónica de Mount Kimbie en el 39, la innovadora Laurie Anderson en el 44 (voy apenas 40 años tarde, lo sé: más vale tarde que nunca, ¿no?), la electrofolkie portuguesa Ana Lua Caiano en el 46, los para mí difíciles de clasificar Khruangbin en el 49 (last les pone las etiquetas funk, psychedelic, psychedelic rock, rock y ambient, y yo no se lo voy a discutir, pero me vais a tener que reconocer con rock con ambient no es la combinación más habitual) y la productora de electrónica Octo Octa en el 50 (que yo etiquetaría de mi descubrimiento (tardío, de nuevo) del año). (En cualquier caso, dice last que el 39% de esos 3811 artistas eran nuevos, que no está mal, ¿no?)

(Por cierto: también fui el #22 del lil spirits de Two Shell. y el #2 de otra de mis obsesiones, el September de The Stick Figures.)

¿Qué tipo de música forma la lista? La nube de tags de Pano Scrobbler es más o menos así:

Nube de tags. Algunas de los que aparecen más grandes son alternative, electronic rock, indie rock, singer-songwriter, indie pop, comtemporary classical, female vocalists, experimental indie, pop y ambient

Y last.fm dice que soy nostalgic (bu), discerning (bien) y nomad (también bien, opino). Me pintan así:

Diagrama en que se dice que estoy muy alto en consistency, en la media en "replay rate", un poco por debajo en discovery rate y bajo en concentration y variance
Dice last que lo de la consistencia (del 100%) va por la regularidad escuchando, la tasa de repetición (41%) por la regularidad en volver a mis canciones favoritas (uno es de mantener una dieta variada), la tasa de descubrimiento (39%) por la música nueva (no es muy alta, pero a mi volumen, tampoco está mal, opino), la variancia (10%) va por la cantidad de tags escuchados y la concentración (7%) por cuanto tiempo le dediqué a mis artistas favoritos (dieta equilibrada, insisto)

Lo de la variancia de tags, me temo, es cierto:

Diagrama de mis tags más frecuentes. Hay bastante consistencia a lo largo del añ, predominando la electrónica, el indie, el indie pop, , el indie rock, el folk, el rock y lo experimental, en ese orden

Hay gente que presume de su diagrama de calor de GitHub. Yo, del de last:

Diagrama de escuchas por día del año. Ningún día está a cero. El primero de mayo aparece en color blanco, el día más oscuro es el 5 de octubre
(El blanco corresponde a 179 reproducciones, el mínimo está en 5.)

Y más aún de mi mapa del mundo. Debería mejorar, pero no me ha quedado mal, ¿no?

Mapa del mundo, con los países a los que pertenecen los artistas a los que he escuchado. Tengo vacíos, especialmente en África y Oriente Medio, pero no está mal

Me sigue encantando, por cierto, cómo visualizan las horas a las que me pongo música, al más puro estilo Unknown Pleasures:

La célebre portada del Unknown pleasures de Joy Division, pero con mis ritmos de escucha de música para cada semana del año. Suelo arrancar sobre las ocho de la mañana y acabar a medianoche

Y cierro sorprendido como el año pasado con lo contemporáneo que soy:

La década que gana, de largo, es la de los 2020s, seguida de lejos por los 2010s, que duplican a los 2000s, que ganan de poco a los noventa, que duplican a los 80, y después vienen los 70, seguidos de los 60
(Me va a tener que explicar last, eso sí, por qué me etiqueta de nostálgico.)

En fin. El año que viene, más (sobre el tema, que más música va a ser difícil).

Metrópolis y los ¿archivos? de RTVE

Cuando el diablo no tiene nada que hacer, con el rabo mata moscas. Por motivos que no vienen demasiado a cuento, me ha dado por buscar los programas que el mítico Metrópolis de RTVE le dedicaba anualmente al SIGGRAPH a finales de los ochenta (creo recordar) y primeros noventa (de eso estoy seguro). Lamentablemente, no he encontrado ninguno en la web del ente público y me he tenido que contentar con los VHS de los programas de 1992 y 1995 que alguien tuvo a bien subir a YouTube. (Si alguien tiene localizado alguno más, aquí abajo tiene el formulario de comentarios O:-).)

La cuestión es que la navegación de la página de Metrópolis no es exactamente una maravilla (navegar de 20 en 20, sin ningún tipo de paginación para avanzar más deprisa), y ya que me he pegado la «paliza» de navegar hasta el fondo de lo que hay en ella, he decidido guardarme alguno de los programas del siglo pasado (lo que duele escribir eso, oiga) que me gustaría encontrar un rato para ver estos días. Y, por si alguien le resultase útil, dejo la lista por aquí.

Música

10 años del punk. Primera, segunda y tercera partes. 7, 14 y 21 de diciembre de 1986.

Echo and the Bunnymen. 5 de noviembre de 1987.

The Cure. 1 de enero de 1988.

Lou Reed. 16 de marzo de 1989.

Tom Petty. 20 de julio de 1989.

Gipsy Rock. 8 de marzo de 1990.

Manchester, escena musical y cultura de club. Primera y segunda partes. 2 y 3 de julio de 1990.

REM. 4 de abril de 1991.

Música grunge. 19 de noviembre de 1992.

SONAR 98. 25 de octubre de 1998.

Cómic

Salón internacional del cómic de Angouleme. 12 de febrero de 1987.

Akira. 16 de septiembre de 1990.

Arquitectura

Arquitectura posmoderna. 16 de julio de 1987.

Jean Nouvel. 9 de enero de 1992.

Infoarquitectura. 5 de marzo de 1992.

Santiago Calatrava. 24 de julio de 1993.

Un 2023 de música

Decíamos ayer…

Y, efectivamente, ya tenemos el «playback» de last.fm, que igual no es tan chulo como el de Spotify (aunque es muy chulo, la verdad). El mío, en particular, está aquí: https://www.last.fm/user/chechar/listening-report/year/playback.

Y dice last.fm que han sido 25 049 reproducciones de 14 930 pistas de 3693 artistas (después de veinte años, vamos por 336 366 reproducciones de 143 755 pistas de 21 479 artistas), durante algo más de 68 días (algo más del 18% del año oyendo música (bueno, con directos y otras historias, algo más, que no todo queda registrado)).

Dice last que, de entre todos sus usuarios, he sido la segunda persona que más ha escuchado uno de mis descubrimientos del año pasado, la canción Prime Numbers, de Cheri Knight. Adecuado, ¿no? Más si, a pesar de haber sido relanzada en 2022 se trata, de hecho, de una canción de los 90.

Me reconoceréis, eso sí, que la visualización que han elegido para mostrar a qué horas del día escucho más música (a eso del mediodía) es insuperable:

Imitan la visualización que se hizo famosa por ser la portada del Unknown Pleasures de Joy Division en 1979. Una línea por semana que sube y baja según las reproducciones hechas en cada hora

Aquí, mis 25 álbumes más reproducidos (si alguno no lo reconocéis, investigad lo que es el «alt» de una imagen):

1. Un Amore Debole (2022), de Ada Oda. 2.  Signal (2019), de Automatic. 3. American Rituals (2022), de Cheri Knight. 4. Sent From My Telephone (2022), de Voice Actor. 5.  Trust In The Lifeforce Of The Deep Mystery (2019), de The Comet Is Coming. 6. Patiently Waving (2022), de Selina Gin. 7. I'm Not Sorry, I Was Just Being Me (2022), de King Hannah. 8. iLevitable (2016), de ILE. 9. You Have Got To Be Kidding Me (2022), de fanclubwallet. 10. On Giacometti (2023), de Hania Rani. 11. Santigold (2008), de Santigold. 12. A Trenc D'Albam (2020), de Marala. 13. Heart Under (2022), de Just Mustard. 14. Waterslide, Diving Board, Ladder To The Sky (2022), de Porridge Radio. 15. Paste (2022), de Moin. 16. The Answer Is Always Yes (2023), de Alex Lahey. 17. Render Me Numb, Trivial Violence (2018), de Belako. 18. Anticlines (2018), de Lucrecia Dalt. 19. Jota de morir (2022), de Marala. 20. Chris Black Changed My Life (2023), de Portugal. The Man. 21. Pretty Monster (2022), de The Blue Stones. 22. No Summer (2020), de Cinder Well. 23. Icons (2022), de Two Shell. 24. Hayday (2021), de feeble little horse. 25. Diabolique (2019), de L'Epée
El 7 debería ser I’m Not Sorry, I Was Just Being Me, de King Hannah, pero por algún motivo no ha descargado bien y me da pereza repetir…

¡Doce discos de 2022 y tres de 2023! Todos son buenísimos, pero si tuviese que destacar algo, me quedaría con las catalanas (en sentido amplio) Marala y su ¿folk del siglo XXI?, el postpunk de Just Mustard y Moin y no dejaría de ir a ver a la pianista y compositora Hania Rani cuando venga por Barcelona en abril (aunque no es concierto para ver de pie, y me temo que va a ser de pie). Y no me explico cómo Two Shell no lo han petado completamente. Dice last que son grime y dubstep. Yo no acabo de saber qué es eso, pero lo molan todo.

Ah. También me alegra mucho informar sobre la distribución temporal de la música que he escuchado este año. Que ya decía antes que mis discos más escuchados son muy recientes, pero me he quedado de piedra al ver esto:

Gana, por goleada, la decada de los 2020, triplicando sobradamente a la de los 2010, que triplica a su vez a los 90, que superan ligeramente a los 2000. Luego vienen los 70, los 60, los 80 y la música anterior a 1960, en ese orden.

Y también me encanta la opinión de last.fm sobre lo mainstream (o no) que es lo que escucho:

Tanto este año como el anterior me da una puntuación del 53%

¿Se puede ser más equilibrado? 😬

En fin. El año que viene, más.