No está mal, pero tampoco es ninguna maravilla. Aun así, ¡quiero uno! Todos los detalles, en TmoNews. Vía.
PS:
A Android le faltan un montón de aplicaciones (no me gusta Google Calendar, por ejemplo, y no quiero tener nada que ver con él) y esta primera implementación hardware de HTC tiene cosas como la falta de radio FM o la ausencia un jack para auriculares de 3.5mm. Pero, insisto, ¡quiero uno!
De los anuncios de cámaras de cara al inminente Photokina (la feria de la fotografía) me quedo, por espectacular, con el de la nueva 5D de Canon. Destacan de la nota prensa (que se encuentra en DPReview, por ejemplo) los 21 megapíxels y el vídeo en alta definición de verdad (esto es, 1080 puntos), pero el resto de detalles no se queda atrás, con una pantalla de 3″ y 920,000 píxels, 3.9 fotos por segundo hasta 310 fotos (si el espacio y la velocidad de la tarjeta de memoria lo permiten, claro) y una sensibilidad que, en estándar, va de 100 o 6,400 pero que se puede disparar hasta los… ¡25,600!
Eso sí, lo más alucinante, la política de precios de Canon. En Europa el precio oficial (solo cuerpo) es de 2,500 euros. En Estados Unidos, 2,700 dólares (esto es, 1,905 euros, ahora mismo) y en Reino Unido 2,300 libras (esto es, casi 2,900 euros). Anda que no…
PS 20081012 Uno de los apartados más destacados de la Mark II es esa capacidad de hacer vídeo de alta definición: en el mercado entre el ‘prosumer avanzado’ y el profesional, acostumbrado a gastarse unos cuantos miles de euros por producción, la cámara puede resultar toda una revolución. Y esa revolución la ejemplifica Vincent Laforet, que se cogió la cámara un viernes, «llamó a unos amigotes», alquiló un helicóptero y cuatro cosas más (sí, hay un punto de ironía ahí) y para el domingo tenía un clip de tres minutos que va más allá de la mejor publicidad que a Canon pudiese habérsele pasado por la cabeza…
(Por cierto, que el vídeo fue visto diez millones de veces y consumió más de ciento treinta teras de ancho de banda en los primeros diez días que estuvo colgado…)
Impresionante ver a Alan Kay presentando el trabajo de 1963 de Ivan Sutherland con Sketchpad, uno de los programas más revolucionarios de la ya larga (¡más de cuarenta años!) historia de los gráficos por computador. Y no solo de los gráficos por ordenador. Eso de los ‘objetos’ e ‘instancias’ de que se habla en el vídeo era, en aquel momento, muy pero que muy novedoso. Y, desde luego, el tema de la interacción persona-ordenador también es asombroso y, parece ser, incluso sirvió de inspiración a nada más y nada menos que Douglas Engelbart. El vídeo es un fragmento de una presentación de Kay en el 87, disponible íntegramente en el Internet Archive.
Me quedo, eso sí, con la siguiente cita de Kay (a partir del minuto tres, traducida aproximadamente):
Por cierto, Sketchpad fue el primer sistema en que se demostró decididamente que el «lápiz de luz» es un muy mal dispositivo de entrada, puesto que el dispositivo se escapa de las manos en veinte segundos y es incómodo. Y a pesar de ello ha sido reinventado al menos noventa veces en los últimos veinticinco años…
El misterio, de los que provocan dolor de estómago. Mi disco duro portátil (un Western Digital de 250 gigas), de golpe, se negaba a funcionar en el portátil con el que no había tenido ningún problema tan solo veinticuatro horas antes. Se trataba del ‘netbook’, el Acer Aspire One (más en este blog) y estaba desconectado de la corriente. Seguro, pensé, que es que no tiene suficiente potencia (aunque, insisto, veinticuatro horas antes sí la tenía). Lo enchufo. Y que no. Me rasco la cabeza y me voy al despacho, a enchufarlo al portátil de verdad (un Dell XPS M1330). Y tampoco. Ni desconectado de la corriente ni conectado. Le echo la culpa a los astros y dejo pasar la noche. Preocupado por un buen montón de datos que hay dentro del disco, como es natural, pero sin perder el sueño. Repito el experimento a la mañana siguiente y, como buen científico, replico sin problemas el fracaso de la víspera.
Hasta que, naturalmente (el nombre del asesino está en el título) se me ocurre usar, en lugar del cable USB cutre, uno ‘de marca’ (Sony, para ser exactos). Maravilla de maravillas, todo vuelve a funcionar. Quién lo iba a decir…