iPad

Acabo de poner mis manazas encima de un iPad, en un Best Buy en Plantation, Florida.

Los 10 minutos que he dedicado a probar el aparato no dan para mucho, pero al menos me han dado para poder comentar las cuatro cosas que más me han llamado la atención:

  • Pesa, demasiado para mi gusto. No es cómodo para mantenerlo sujeto como un libro, así que su postura ideal es apoyado en algún sitio, tal vez encima de las piernas o sobre una mesa.
  • La pantalla es fantástica. Es el aparato perfecto para enseñar fotografías a la familia. Déjate de pantallas de ordenador, iPods o inventos similares.
  • El teclado me ha parecido poco preciso e incómodo de usar. Evidentemente mucho mejor que el teclado de un iPod, pero mucho, mucho, mucho más incómodo que el teclado del Netbook que estoy usando ahora.
  • He navegado un rato con él usando la wifi de la tienda. La experiencia es muy positiva, aunque las pestañas de «en este número» y «lo más leído» de la web de Mosaic fallaban (simplemente no aparecían). Pero tampoco tengo claro el porqué.
  • También he probado algunos juegos que usaban el acelerómetro. Impresionante, pero el exceso de peso del aparato no invita a jugar mucho rato.
  • La aplicación de lectura de libros está muy bien pensada: cuando sales de la aplicación te mantiene en la página por la que ibas, es fácil pasar páginas adelante o atrás, es rápida. Sin embargo ni el peso ni la pantalla son lo más adecuado para leer un libro.
  • No he tenido la oportunidad de ver un vídeo en el iPad así que no puedo opinar al respecto. Pero viendo como se ven las fotografías, es de suponer que los vídeos también tienen que verse muy bien.

A pesar de los inconvenientes, el «aparatito» tiene su atractivo. Con 3G y una tarifa en condiciones, puede ser un buen sustituto de un netbook, mirándolo, eso sí, desde el punto de vista de la navegación por internet. Y para ver fotos sin duda inmejorable. Pero poco más. Un aparato que si alguien me lo quiere regalar lo cogeré con gusto, con mucho gusto. Pero si tengo que pagar por él, de momento, con lo poquito que he probado, va a ser que no.

Photoshop, 20

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=iItTsYmy8lQ[/youtube]

Pues sí. Ese señor del vídeo es John Knoll, el hermano de Thomas Knoll, el individuo que lleva desde la versión 1.0 en los créditos de Photoshop (John se ‘cayó’ de esos créditos ya en la versión 3.0, de 1994). Y hoy hace, del lanzamiento de esa versión 1.0 (sólo para Mac), 20 años justos. Se dice pronto. Aunque no deja de sorprender que no haya existido siempre. De hecho, en 1990, yo debía estar jugando con la competencia, Deluxe Paint para Amiga (¿puede alguien creer que Electronic Arts no se haya dedicado siempre a crear juegos?).

Como celebración, os dejo con la entrevista de Scoble a John Knoll explicando batallitas de las dos dos últimas décadas (‘robada’ de esta otra entrada conmemorativa, mucho más currada), mientras esperamos el advenimiento de la duodécima versión de la aplicación (‘alias’ CS5). Sólo apuntar que cuando Knoll dice que en algún momento les comenzó a preocupar que hubiese gente desarrollando software con soporte para color, hacía años que mi añoradísimo Deluxe Paint soportaba los [entonces estratosféricos] 4,096 colores (¡12 bits!) del Amiga… :-P.

Y para reir un rato, unos cuantos Photoshop disasters

Diseñando el iPod Touch XXXXL

Clase, vamos a hacer un ejercicio de diseño. Vamos a coger el iPod Touch y vamos a construir el modelo XXXXL. Veamos las especificaciones del iPod Touch (64 gigas, precio USA 399 dólares):

  • 110 × 61.8 × 8.5 milímetros,
  • 115 gramos de peso,
  • disco flash de 64 gigas,
  • Wi-Fi (802.11b/g), Bluetooth 2.1 + EDR,
  • pantalla (multitouch) de 3.5″ y resolución de 480×320,
  • duración de la batería: 6 horas (reproduciendo vídeo),

¿Requisitos? Os tiene que caber una pantalla (multitouch) de 9.7″, 1024×768. Esto es, el triple por el lado corto, unas 2,665 veces más grande por el lado largo (es lo que tiene pasar del 3×2 al 4×3). O lo que es lo mismo, unas 8 veces más grande en superficie. Os dejo, además, que sea bastante menos densa (bajando de 163 a 132 píxels por pulgada). Veamos el resultado de Esteban…

  • Me ha salido en 242.8 × 189.7 × 13.4 milímetros. Esto es, un poco más del triple por el lado corto, 2,2 veces por el lado corto. Esto es, un poco más de 6,6 veces más grande de superficie. Cierto que no le he puesto ni un botón más, pero está bastante bien, ¿no, «señu»? [Sí, Esteban, muy bien]
  • Se me ha ido a 680 gramos de peso. Es decir, menos de 6 veces el peso. Que quiere decir que «sólo» he tenido unas 5 veces más peso para la electrónica, el disco y la batería… [Muy bien, Esteban. ¿Y qué has hecho con esas cinco veces más?]
  • No le he mejorado el Bluetooth (porque no se podía), el WiFi ahora es 802.11 a/b/g/n, el procesador es mucho más potente (¡podrá correr aplicaciones mucho más chulas!), me ha cabido en el hardware un decodificador de vídeo 4 veces mejor, he dejado el disco exactamente igual y la vida de la batería ha pasado de 6 a diez horas. Eso sí, de disco flash no le he puesto ni un bit más, que me cobraban mucho en China por los de 128 gigas… [Bastante bien, Esteban. ¿Y qué precio le has puesto a tu iPod Touch XXXXL?]
  • Creo que voy a pedir por él sólo 300 dólares más. Ni siquiera el doble… (por el de 32 pediré exactamente el doble, eso sí, pero… ¿quién va a comprar un cacharro así con sólo 32 gigas?) Por cierto, «señu», he decidido llamarle iPad, que iPod Touch no me gustaba demasiado.

Pues bien, Esteban, te vamos a poner un notable alto. Lo has hecho muy bien, pero no nos has dejado con la boca abierta. Y si llegas a ser el presidente de la mejor compañía de electrónica del mundo, igual habríamos tenido que decidir entre el notable raspado y el aprobado…

PS Muy chulo, el anuncio de hoy. Pero revolucionario, revolucionario, lo que se dice revolucionario… una vez quitado el casco RDF, yo creo que no mucho.

PPS Se me ha olvidado que le han puesto un GPS al XXXL… Cambiémosle la nota a Esteban por un notable alto…

Disney KeyChest: ¿interoperabilidad y DRM?

Esperar algo bueno de la Walt Disney Company en cuanto a propiedad intelectual es algo que no esperaríamos la mayoría de los mortales (al fin y al cabo, es uno de los principales culpables de las incomprensibles extensiones del copyright cada vez que los primeros cortos de Mickey Mouse están a punto de ‘caer’ en el dominio público) pero parece ser que su iniciativa KeyChest va por el buen camino…

Uno de los principales problemas del DRM (si no el principal problema) es la absoluta falta de interoperabilidad: si compro un episodio de televisión en iTunes voy a tenerlo que ver en el ordenador o en un iPod o un iPhone. De la misma forma, si me bajo música de Pixbox, no voy a poder reproducirla jamás en un iPod. Obviamente, la solución es matar el DRM: un MP3 comprado en iTunes sonará en todos los ordenadores y reproductores en que lo cargue. Pero si bien en cuestiones musicales la industria ya ha cruzado ese Rubicón, también es cierto que, por un lado, los modelos de alquiler y similares (Spotify, Pixbox…) tienen un sentido y que, por el otro, en el audiovisual la industria (con Disney a la cabeza) no parece demasiado dispuesta a acabar con el DRM.

Una vez [tristemente] descartada la opción del fin del DRM, parece que la única otra alternativa es la de fomentar, tanto como sea posible, la interoperabilidad: tecnologías y acuerdos entre propietarios de derechos, distribuidoras y fabricantes de dispositivos para permitir que el esquema de DRM de un fabricante amplíe el espectro de dispositivos en que se pueden reproducir sus contenidos a los de la competencia. Y ese es el juego al que parece que quiere jugar Disney con KeyChest. En un momento en que, como sucedió en el mundo de la música, la caída de ingresos por el canal DVD/Blu-ray no se ve compensada por el aumento de los canales digitales, parece de cajón que la industria debe dar un paso adelante (o pasito, que el de verdad sería, insisto, la abolición del DRM).

Como siempre, a pesar del músculo de la Disney y sus propiedades mediáticas, un esquema así depende para su éxito de los ‘partners’ que se consiga invitar a la fiesta. Como era inevitable, KeyChest nace con un competidor, DECE, que tiene un ‘club de amigos’ bastante envidiable: Fox, Lionsgate, NBC Universal, Paramount y la Warner por lo que respecta a proveedores de contenidos y Motorola, Panasonic, Samsung, Sony y Toshiba en el campo de los fabricantes de dispositivos…

Habrá que seguir a la espera, pero parece que la industria parece, a cambio de no firmar el fin del DRM, dispuesta a aflojar un poco sus grilletes…

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Shopping Experience, HK

Disculpen que interrumpa brevemente el plácido silencio últimamente habitual por estos pagos, pero creo que la cosa lo merece. Han pasado ya 24 horas del evento, y todavía no consigo recuperarme…

Ayer servidor comenzó el año yendo de compras. Y acabó cayendo en una de las múltiples sucursales que tiene en Hong Kong la cadena Broadway (ojo, que la combinación de cantonés y mala web puede herir un poco a los que sigan el enlace) para ver si me decidía a comprar un Vaio X (pista: la configuración que sale en España por 1,530 euros y se tarda «entre dos y tres semanas en servir» aquí te la llevas puesta por unos 9,500 dólares de Hong Kong (o ‘Jonquis’), dejaremos como ejercicio al lector la conversión de moneda y estimar si vale la pena o no con un teclado americano (la incógnita también se desvela dos párrafos más adelante, para lectores poco trabajadores)).

Vayamos por pasos (vayan añadiendo ustedes un ‘igualico que en mi pueblo’ al final de cada uno ustedes mismos):

  • En exposición tenían el modelo dorado, pero en catálogo también está en negro. Al pedir si me lo podían enseñar, no solo lo hicieron sino que se disculparon por tenerlo como modelo en exposición.
  • Al decidir que me quedaba el dorado (incógnita desvelada), y una vez pagado, me sacan el ordenador de la caja, me preguntan si mejor en inglés (mi cantonés no es demasiado allá, confieso) y me lanzan la primera instalación.
  • De golpe aparece un dependiente por detrás ‘armado’ con una silla. Para que servidor pudiera sentarse mientras tanto, no fuera a cansarse.
  • Acabado el primer inicio, me dejan allí, conectado a la WiFi de la tienda, por si quisiese bajarme algún ‘service pack’ o cualquier cosa. Sin prisas (a pesar de que la tienda tenía una afluencia de público más que notable).
  • Una vez concluido el asunto, me vuelven a empaquetar el ordenador y, por si la amabilidad no hubiese sido suficiente, añaden un par de tonterías de cortesía: un nano ratón de esos que provocan síndrome de túnel carpal con solo mirarlos y un auricular-micrófono de oreja. Bagatelas, sí, pero gratis. Para rematar, para una amiga que había soportado el proceso con una envidiable mezcla de estoicismo y envidia (el cacharrito es muy mono), un par de detallitos Hello Kitty (que, pese a que a ella no le entusiasmasen, por aquí es toda una religión).

Pues eso, que igualico que en mi pueblo. La próxima cosa que me compre en España va a causarme un serio trauma, me temo…