iPods y canon privado

El rumor corre por internet desde esta mañana: Apple podría estar negociando con las discográficas una especie de canon: Apple estaría dispuesta (insisto: es un rumor) a compartir ingresos con las discográficas a cambio de música de suscripción para sus iPods. Apuntes que se me ocurren…

  • Steve Jobs y música de suscripción. Iba a ser uno de los saltos mortales más impresionantes que ha dado ‘tito Estif’. Me gustaría ver cómo lo justificaría, después de decir alto, claro y en numerosas ocasiones que a los usuarios no les interesaban los modelos de suscripción.
  • Como suscriptor de Pixbox (suscriptor con bastantes problemas técnicos últimamente, por cierto) sería una novedad que me encantaría (y no solo por lo que me iba a reir, véase el punto anterior).
  • La cosa podría ir o bien por un sobreprecio inicial o bien con un servicio de suscripción de coste mensual (probablemente los primeros doce meses vendrían incluidos con el sobreprecio inicial). No sabemos si podría haber de una opción de comprar el iPod sin el servicio y ahorrarnos ‘el canon’.
  • Si funcionase la cosa, parte del sobreprecio vendría a descontarse del dichoso canon ‘de iure’, ¿no? (Por soñar, que no quede).
  • Y, sobre todo, vendría a demostrar que un canon bien montado tiene sentido. Y bien montado implica: un coste razonable, que se cargue a los dispositivos que realmente van a hacer uso de la ‘copia privada’, que faciliten esa ‘copia privada’ y que el dinero se reparta de manera adecuada entre los diferentes jugadores (fabricantes de dispositivos y discográficas pero, sobre todo, los artistas, que son los verdaderos protagonistas y a los que se debería retribuir en función de su verdadero éxito (que no necesariamente miden correctamente las listas de éxitos convencionales)).

En fin. Me parece un rumor un tanto descabellado, pero soñar es barato…

PS Para los que piensen que los números no saldrían… Apple ha vendido hasta el momento algo así como cuatro mil millones de canciones y 140 millones de iPods. O lo que es lo mismo, menos de 30 dólares de canciones por iPod. Pongamos que cobran cincuenta dólares más por iPod por un año de servicio (una discoteca con seis millones de pistas durante un año por el precio de cinco discos no suena mal). Ya han salido los números. Y a partir del primer año, 25 dólares anuales de servicio (o 50, y aún estarían muy por debajo de lo que pago por eMusic)… ¡bingo! Sí, ¿no?

PS 20080320 Se me olvidó ayer. Algo así, ¿no despertaría las alarmas antimonopolio del resto de tiendas de música? Pues va a ser que sí. Y también algún que otro anuncio en líneas similares de otros jugadores, como que EMI está hablando con Nokia

Aprovechar el digital en tiempos de recesión

Traducción ‘sui generis’ de los diez puntos:

  • Acepta las reglas de la economía de la beta
  • Aprovecha las plataformas existentes
  • Cambia de canal
  • No te limites a entretenerles, implícales
  • Monta infinitos puntos de contacto
  • Haz prototipos con frecuencia
  • Pasa de los ‘focus groups’ a la etnografía digital
  • Piensa más allá del banner
  • Hacia el encanto a través de la funcionalidad
  • Escucha

Vía.

Las discográficas indie, a rentabilizar la ‘long tail’

Los viejos discos nunca mueren. Por oscura que sea la referencia del catálogo, por pasada de moda que esté, se venderá. Muy poco, pero se venderá. Hace un par de semanas comentaban en Ars Technica los números de eMusic: de su catálogo de tres millones y pico de pistas, cada trimestre venden al menos una copia de dos tercios de ellas… Pueden ustedes apostar a que hay centenares de miles de esas pintas que se venden una única vez en esos tres meses. A vaya usted a saber quién, vaya usted a saber dónde… Evidentemente, una copia vendida en una tienda no da como para replicar mil copias de un CD y distribuirlo por las tiendas, a ver si hay suerte. Pero eMusic (y iTunes, y demás tiendas digitales) se saltaron hace tiempo los límites de lo físico y se permite el lujo de tener un catálogo con tantas copias como haga falta de centenares de miles de CDs, disponibles 24 horas al día allá donde llegue internet.

El catálogo de eMusic proviene en grandes cantidades de los ‘fondos de armario’ de las discográficas independientes, que por ese camino se permiten dar un respiro a sus arcas. La pregunta, evidentemente, es… ¿por qué depender de un intermediario? Y por lo que cuentan en Reuters, más de una de esas indies ha comenzado a responderse a sí misma montando su propia tienda, en las que se suele colocar el catálogo entero en MP3 y, según discográficas, en formatos sin pérdida de calidad como FLAC (el DRM, efectivamente, agoniza, al menos en la venta de música en la red).

¿Semántica? ¿Qué semántica?

Con el descubrimiento en la entrada anterior de Open, el blog sobre código abierto del Times, me he dado el inevitable ‘chapuzón’ por sus archivos. Y no he podido saltarme tres entradas muy relacionadas con un problema que Isma comentaba por aquí hace unas semanas: cómo narices navegar por el alud de información que genera un diario cada día. Un problema para nada trivial. Open se ha detenido hasta tres veces en el tema:

Tres entradas más que recomendables para los interesados en la cosa esta de la web semántica…

¿Qué hacer con cuatro terabytes de datos?

Impresionante lo que se puede llegar a hacer cuando uno tiene un presupuesto para desarrollos tecnológicos como el del New York Times, lo junta con unas pocas décadas de diarios que han pasado al dominio público, lo adereza con la infraestructura de almacenamiento barato de Amazon y le añade unas gotas de cloud computing, también cortesía de Amazon

Cuentan en Open, el blog sobre código abierto en el Times, cómo han tomado 70 años de archivos bibliográficos (de 1851 a 1922), que estaban repartidos en infinidad de TIFFs (y estamos hablando de una aproximación bastante razonable del infinito, por lo que cuentan: unos cuatro terabytes), los han subido a S3 y han usado EC2 (más una buena colección de código abierto) para generar once millones de PDFs (apenas un gigabyte y medio de documentos) en 24 horas…

De hecho, eso es lo que hicieron en noviembre pasado. Porque ahora, en un «más difícil todavía» de los que dan vértigo, han lanzado una herramienta web para navegar por ese mar de información: la muy impresionante TimesMachine, con la que uno puede, por ejemplo, leerse la primera página del diario anterior en cien años a su nacimiento:

Primera página del Times del 19 de septiembre de 1873

Demos gracias, pues, al código abierto, a la ley de Moore y, sobre todo, a la duración limitada del copyright y a la amplitud de miras de la gente del New York Times por algo tan maravilloso (que lamentablemente diarios centenarios de por aquí como La Vanguardia o ABC tardarán mucho en imitar, me da a mí la impresión).