El verdadero coste de gratis

Nota: Esto es una traducción de la entrada The real cost of free, escrita ayer por Cory Doctorow (en Google, y si queréis más, la entrevista que tuve el gusto de hacerle para Mosaic hace ya bastante tiempo) en el blog the tecnología del diario británico The Guardian. A pesar de que el artículo está protegido con un fantástico copyright, algo me dice que no me demandarán por esto… No suscribo todo lo que dice, pero su lectura merece sobradamente el esfuerzo de la traducción. Traducción, por otro lado, bienintencionada pero, seguro, imperfecta: se recomienda saltar al original y se acepta todo tipo de correcciones.


La semana pasada mi co-columnista del Guardian Helienne Lindvall pubicó una pieza titulada The cost of free, en la que calificaba de «irónico» que «defensores del contenido en línea gratuito» (incluyéndome a mí) «cobren elevados precios por hablar en eventos».

Lindvall dice que habló con alguien que había contactado con una agencia con la que yo había trabajado y le dieron precios de entre diez y veinte mil dólares por hablar en una universidad y de veinticinco mil dólares por hablar en una conferencia. Lindvall procede a hablar de lo que cobran otros oradores, entre ellos el editor de Wired Chris Anderson, autor de un libro llamado «Free» (del que hice una crítica aquí en 2009), el cofundador de Pirate Bay Peter Sunde y el experto en marketing Seth Godin. En la opinión de Lindvall, todos somos parte de una única ideología que exhorta a los artistas a regalar nuestro trabajo, pero no practicamos lo que predicamos porque cobramos tanto por nuestro tiempo.

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Ha llegado IE9 (beta)

Pues sí, ya ha llegado. Y si usais Vista o 7, ya os lo podéis descargar desde beautyoftheweb.com, por ejemplo.

¿Y qué es lo que se puede decir de él? Una muestra de lo que se ha dicho en la web:

Si disponéis de tiempo y el inglés no es problema, mejor seguís esos enlaces y os empapáis un poco de lo que dicen: ellos han probado IE9 durante días, y yo durante un par de horas. Aún así, ¿qué diría yo después de esas dos horas? Si me siento delante de un ordenador para trabajar un rato, y el único navegador instalado es Internet Explorer (6, 7 u 8) lo primero que haré será instalar Firefox o Chrome. Si lo que tiene instalado es IE9… probablemente no lo haga. Y eso es un cambio radical.

De ninguna forma va a sustituir IE9 a Firefox, Chrome, Safari u Opera en los corazones de los fans de ninguno de estos navegadores, que si no son superiores en todos los aspectos a IE9 hoy, lo serán la semana que viene. Y esa, es, de hecho, la principal crítica que hay que lanzar al equipo de Internet Explorer: su ciclo de desarrollo no es lento, es glacial. Hablábamos de la beta 2 de IE8 hace más de dos años, y comenzamos a hablar de ‘platform previews’ de IE9 hace seis meses justos. Mejor no contamos el número de actualizaciones que han lanzado Firefox y Chrome en estos dos años (Chrome, de hecho, cumplió dos añitos hace nada). Y el salto cualitativo de Opera en estos dos años es espectacular… Mientras tanto, hasta la última de las mejoras que propone IE9 en esta beta estarán implementadas en todos sus rivales antes de que IE9 llegue en su versión definitiva al mercado.

Ahora bien, si son glaciales en actualizar, para entrar en el mercado son una catarata. Aún a pesar de la tremenda limitación de no estar disponible para XP (que sigue representando nada más y nada menos que el 60% de los Windows que visitan este blog), IE9 capturará cuota de mercado a la velocidad de la luz por lo que, se quiera o no, IE9 es un navegador muy importante. Y desde el punto de vista del desarrollador, a pesar de que podría haber sido mucho más, será muy bienvenido porque, de golpe, los navegadores aceptablemente rápidos y respetuosos con los estándares representarán un 5 o un 10% más del mercado y, quién sabe, igual algún día podemos olvidarnos de las limitaciones de los viejos IEs…

En cuanto a IE9 en el uso, poco que decir que no digan las críticas que enlazaba al principio. Dos apuntes a destacar:

  • Aspecto minimalistra a matar. Por no poner elementos innecesarios, no ponen en pantalla ni su propio logo. Aunque, la verdad, creo que podrían usar la barra superior para algo… En Windows 7, incluso, cuando arrastras una URL a la barra de herramientas, usa el ‘favicon’ de turno tanto para dicha barra de tareas como de ‘branding’ del navegador al hacer clic en ella…
  • Esto es un navegador para la ‘common people’, que dirían Pulp o Manel… Accesorios y botones no absolutamente imprescindibles, los justos: dicen los datos de Microsoft que la gente apenas usa los favoritos y la mayoría de los menús, y los han escondido. De hecho, en el primer inicio, IE9 mira todos los complementos instalados (hasta los de la propia Microsoft), te dice cuánto tiempo le añaden al arranque y te sugiere, muy amablemente, que eliminarlos podría ser una buena idea… De la misma forma, y teniendo en cuenta que el ‘mindshare’ de desarrolladores de IE es mínimo, que nadie espere el soporte para plug-ins de Firefox o Chrome, que no va a llegar.

Y poco más que decir. En mis limitadísimas pruebas, un único bug (la tecla rápida ‘o’ en Reader no se comporta como debería, y eso puede llegar a ser muy molesto) y la sensación, como ya os decía, de que IE9 no está (y aún menos lo estará) ala altura de la competencia para el ‘power user’, pero que para el usuario ‘normal’ (si es que eso existe) es una alternativa perfectamente viable. Y eso es una gran noticia, de hecho.

PS Por cierto, que con la salida de IE9, Adobe ha aprovechado para sacar, finalmente, una versión del plug-in de Flash que, además de ser compatible con IE9, es de 64 bits, que ya tocaba (en beta, y también con 64 bits para el resto de Windows, y para Mac y Linux). Hay más detalles en Flash Player “Square” With IE9, Native 64-bit Support.

Nokia E7 (& Co) ¿2L?

Foto del nuevo Nokia E7
¿Demasiado poco? ¿Demasiado tarde?

Quede el público avisado. El riesgo que me salga una entrada tirando a ácida es elevado… Y el peligro de que no diga nada más que obviedades, casi absoluto.

Me encanta el móvil de la foto. Es el recién anunciado (junto con sus primos C6, C7 y N8) Nokia E7. Como enamorado de los teclados QWERTY y propietario de un Nokia N97 estoy dispuesto a pegarme (metafóricamente hablando :-) ) con quien haga falta por la calidad del teclado del N97. Y estoy bastante convencido que el del E7 estará en la línea y superará a los de los Android QWERTY que se avecinan (el Motorola Milestone II, el HTC ‘G2’ y probablemente un Samsung Galaxy). Para alguien acostumbrado a tirar de mensajería en el móvil como yo, el teclado es una de las características esenciales. Además, las especificaciones, sobre el papel, no están nada mal: pantallón 4″ 640×360 AMOLED (no, ni de lejos la brutal resolución del Retina Display del iPhone 4, pero en Engadget parece que tampoco sale excesivamente malparado de la comparación), y las características habituales (excepto en cuanto a procesador, que Nokia casi nunca da y podemos suponer que no estará a la altura de la potencia de iPhone y Androids de gama alta, y con la adición de que puede conectársele un ‘pen’ USB, algo que puede ser muy práctico en ocasiones). El precio anunciado es de 500 euros antes de subvenciones de operadoras e impuestos (traducido, 600 euros libre el día que salga), que será comparable, casi seguro, con los Android QWERTY. Y, sin embargo, lo más probable es que lo ignore absolutamente y salte a uno de esos Android…

Y es que, como mucha más gente, uno ha perdido casi absolutamente la fe en la capacidad de Nokia de producir un smartphone a la altura. Si les sigo considerando reyes del hardware (vale, por detrás de Apple y a bastante distancia, como todo el mundo, pero yo quiero un teclado físico), un año y pico de sufrir el software que envuelve al N97 haría dudar al más fiel de creyentes. Y es que he perdido la cuenta de actualizaciones de firmware y del software de Nokia para Windows que he llegado a hacer. La última de firmware, absolutamente kafkiana:

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Burnbit, torrentes a coste cero

Está feo hablar de servicios web sin haberlos probado, pero la premisa de Burnbit es lo suficientemente interesante y ahora mismo no se me ocurre con qué probarlo…

La idea es sencilla: uno tiene un alojamiento web de gama media, cuelga un archivo grande por algún motivo (tal y como están las cosas, ‘grande’ se refiere a centenares de megas, en la mayoría de los casos) y, por estas cosas de la vida, la descarga se vuelve demasiado popular. Resultado: el ancho de banda del servidor, que bastaba y sobraba para servir unos pocos miles de páginas web al día, no ‘da’ para 10 o 12 descargas concurrentes (por no hablar de algún centenar, si la cosa es realmente popular). Y si realmente tenemos éxito, aún podríamos a llegar a agotar la cuota de ancho de banda del servidor, con lo que nos veríamos obligados a retirar el archivo o a pagar, probablemente a un precio poco tolerable, la factura del ancho de banda extra…

La solución para este problema es, ya desde hace tiempo, el P2P: uno ofrece un ‘torrent’ y (si la audiencia es lo suficientemente avanzada tecnológicamente) descarga en sus clientes una parte importante del ancho de banda: los clientes se benefician porque mejora su experiencia de usuario y uno se ahorra bastantes dolores de cabeza.

Si el concepto es claro, la implementación no lo es tanto: servidor se las de de usuario sofisticado, pero (i) jamás ha creado un ‘torrent’, aunque no cree que sea muy difícil y (ii) de hecho, no está ni seguro de que pudiese hacer de ‘seed’ desde el hosting que tiene contratado. Y servirlo desde casa, con los 320 kilobits de subida de las ADSL típicas, parece un remedio peor que la enfermedad…

Y ahí es donde entra Burnbit, un nuevo servicio web que ofrece convertir cualquier archivo con una URL en un torrent.

No será un servicio que usemos muchos ni con mucha frecuencia (y, insisto, no lo he probado) pero puede ser útil para sacarnos de algún atolladero…

Visualiza tus conversaciones por correo con GraphYourInbox

Dos gráficas visualizan el número de conversaciones por mes y por año desde junio de 2004

¿Es la pesada de María quien más correo te envía? ¿El jefe se acuerda de ti sólo antes de los informes? ¿Realmente recibes cada año más correo? Son preguntas que se hace de vez en cuando. Y, además, son fáciles de contestar. Pero increiblemente tediosas.

Desde ahora, gracias a Graph Your Inbox, una extensión para Chrome (y sólo si, como yo, acumulas todo tu correo en un único buzón GMail), la cosa se ha vuelto casi trivial, sobre todo si te has preocupado de etiquetar tu correo con un cierto mimo…

Basta instalar la extensión (ojo: figuran como ‘verified author’ en el sitio de extensiones de Chrome y juran que ni guardan información personal ni la envían a ningún sitio; yo les he creído, pero allá cada cual con sus datos) y le podemos pedir que nos haga la gráfica de cualquier búsqueda en GMail, incluyendo los operadores from: o label:, por ejemplo. Y con la posibilidad de comparar diversas búsquedas sobre una sola gráfica. Como debería ser de esperar, para buzones ‘densos’ las búsquedas pueden llevar un rato.

No sé si será muy útil o no, pero a mí me ha tenido entretenido un rato :-).

Visto en los Links de waxy.org.