Por razones que no vienen a cuento, estos días me estoy leyendo los Daredevils que de 2011 en adelante hizo el equipo creativo de Mark Waid al guion, Chris Samnee al dibujo y Javier Rodríguez al color (y en algunos números dibujando también, supongo que cuando Samnee no llegaba).
(Bueno: sí viene a cuento: uno es muy fan tanto de Chris Samnee como de Javier Rodríguez. Grandísimos creadores visuales ambos, opino.)
Y la cuestión es que no he podido evitar fijarme en cómo en algunas viñetas se permiten visibilizar algunas de las cosas que caracterizan la vida digital de las personas ciegas. Sirvan estas tres como ejemplo:
Eres Daredevil y tienes superpoderes… pero los ordenadores se te resisten. Innecesariamente, porque si programas la aplicación como deberías, una persona ciega no debería tener problemas para usarla.No tengo yo muy controlado si con la popularización de las apps de los bancos hay otras maneras de hacer accesibles los cajeros, y no me he fijado si sigue habiendo cajeros con conector para auriculares. Pero sí, como mínimo por aquella época, los cajeros sabían hablar…Un último ejemplo… El iPhone siempre ha sido un móvil muy accesible para las personas ciegas (y parece ser que ya hace años que Android también se ha puesto las pilas con el tema, por lo que me dicen). Los asistentes de voz y las funcionalidades de accesibilidad, como el teclado braille que se ve en la viñeta, han supuesto un gran avance…
En fin, que no debería ser destacable que las discapacidades se visibilizasen, y menos aún las de las personas ciegas en una serie que tiene por protagonista a una persona ciega. Pero, aun así, creo que valía la pena destacarlo…
De momento, una portada poco definida: ¿a través del reloj de arena? ¿No era a través del espejo? (Así entre nosotros, el número es un poco batiburrillo…)
Pero seguimos con aquello de «plus ça change». ¿Os suena este debate? ¿Lo creíais nuevo? ¿Le habríais puesto los cuarenta añazos que tiene? (Si es que no son más, claro.)
Resulta ser que en los debates a las anteriores elecciones en Estados Unidos (Reagan versus Walter Mondale) había salido el tema de delegar decisiones militares en máquinas… y el editor de Byte se sintió obligado a poner un cierto límite a la discusión y recordar que la responsabilidad, en cualquier caso, es humana.
Otra cosa «reciente»: el interés de la sociología y la psicología por el impacto de los ordenadores en las personas, como demuestra que en 1984 la socióloga Sherry Turkle ya escribiese sobre el tema en The Second Self, que recogen en la sección de libros de este mes:
Temas que citan: la interacción entre niños y juguetes electrónicos y ordenadores, cómo nos cambia tener un ordenador, la posibilidad de que en el futuro las máquinas piensen, cómo la inteligencia artificial del futuro llevará a una nueva ciencia de la mente…
Bonus points: que no se diga que no tengo buena vista: el libro fue lo suficientemente importante como para que se reeditase 20 años más tarde, en 2005: aquí lo tenéis en Amazon.
Los que tengáis buena memoria recordaréis que en la entrevista con Woz del número anterior había un «Part I» en el título. Pues bien:
Ya nos hemos acostumbrado a que las revistas de la época entraran mucho más en los detalles técnicos que las actuales, pero… ¿la implementación de soporte de 16 bits en el BASIC de una máquina de ocho bits? Wow. Y el nivel no baja en las preguntas que siguen. Más interesante se pone la cosa cuando le preguntan por el accidente de avión que tuvo en 1981 y las secuelas que le dejó, y que le llevó a dejar Apple durante un año para volver a la universidad y acabar la carrera (Woz volvería a dejar Apple, esta vez definitivamente, poco después de esta entrevista). Muy interesante, también, la separata sobre la hoja de cálculo (en aquel momento se hablaba de clones de VisiCalc, no de hojas de cálculo) para el Apple II en que Woz participó, y que ya en 1984 era una pieza de coleccionista. O el momento en que comenta que el IBM PC le sacaba más provecho a la RAM que el Apple II, o sus opiniones sobre el Apple III, el primer fracaso comercial de Apple. De toda la entrevista, en cualquier caso, me quedo con esta cita:
I think that when a new market evolves, like personal computers did, there’s a period of time when you’ve got to let the world go in all random directions, and eventually it will subside because it wants standardization. Then, once it’s obvious what the standards are, they should be heavily supported by the manufacturer. You can’t try to dictate a standard.
Unas cuantas páginas más adelante nos volvemos a encontrar con un tema de rabiosa actualidad en 1984:
Sí, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos había declarado la inteligencia artificial una de las tecnologías más críticas, y ya había material como para escribir una «breve historia de la IA» que arrancaba con el lenguaje LISP.
En los ochenta, la divisoria que representaba el Atlántico sobre la informática personal parecía más difícil de cruzar que un océano. Y es por ello que me hace especial gracia encontrar en una revista yanqui un artículo sobre un ordenador europeo:
Como dice el artículo, el Commodore 64 era el único ordenador personal a ambos lados del charco (y mientras que en Estados Unidos lo normal era tener la disquetera, la mayoría de europeos nos contentábamos con el almacenamiento en casete, con lo que, básicamente, el mismo ordenador era muy diferente en un lado y en el otro). Y muchos estadounidenses debieron enterarse de lo que era un Amstrad (un 8 bits bastante razonable, por cierto, es lo que era) con esta pieza.
Siguiente tema (y vamos cerrando ya). ¿He dicho en algún momento que las revistas de la época entraban en materia hasta niveles espectaculares?
Dentro de un mes o dos me toca dar una clase de introducción a la combinatoria en una asignatura de primero de una ingeniería… y va a ser más o menos igual de intensa que esta pieza de «recreaciones matemáticas» de una revista generalista…
Y para cerrar: qué envidia un tiempo en el que no hacían falta RGPDs para que los editores tuvieran algún momento de lucidez ética, al menos de vez en cuando…
El mes que viene, más. (O no, quién sabe.) Y como siempre, si os queréis ir a la fuente, https://vintageapple.org/byte/.
Copio un par de noticias de la newsletter de Ben Evans (que es muy recomendable (servidor está suscrito a la free)), ambas relacionadas con tecnología para la publicidad. La primera va de Amazon:
Si no he buscado mal, Google generó en 2023 algo más de doscientos mil millones de dólares en ingresos por publicidad en su propio sitio web, que entiendo que es la cifra comparable con los más de cincuenta mil millones citados en el párrafo anterior. Ahora que Amazon parece que ampliara su negocio en el campo del ‘ad tech’, (i) vamos a tener que considerar la compañía como un gigante en esto de la publicidad, además del ecommerce y los servicios en la nube, y (ii) tengo curiosidad sobre como esto habría afectado / afecta / debería afectar al veredicto de agosto contra Google sobre su monopolio en publicidad en búsqueda (una parte considerable de los cincuenta mil millones de Amazon tiene que venir como resultado de búsquedas, digo yo).
(La pregunta final que se hace Evans es muy relevante, por cierto, pero también sería motivo para que las grandes empresas del mundo de la alimentación, por ejemplo, intentaran saltarse la distribución a través de súpers, como ha dicho el propio Evans en alguna ocasión.)
Y por otro lado…
Comcast es la matriz, entre otras cosas, del canal de televisión estadounidense NBC. Esta la destaco porque… vamos tarde, ¿no? Desde que se consume una parte significativa de la tele a través de streaming, no ofrecer slots publicitarios personalizados, me da a mí desde hace tiempo, es dejar un montón de dinero en la mesa. Queda mucho por hacer en el mundo de la publicidad en televisión, digo yo (en un rerun de, pongamos por caso, Friends, ¿por qué tener los product placements de la época si con un poco (cada vez más poco) de postpro podemos reemplazar esos productos por otros por los que los anunciantes sigan pasando por caja?).
Me acabo de dar cuenta de que si usas los incrustados de WordPress con un enlace a Amazon, automáticamente les inserta un tag=kp0a0-21 a la URL (o como mínimo me lo hace a mí), y que si la URL que le pegas ya tenía un tag propio, lo sustituye por este… El único uso que conozco yo para el tag en una URL de Amazon es su programa de afiliados, por el que se paga una pequeña comisión a quien promociona el producto que sea a través de un enlace, sin encarecer el producto para quien lo adquiere. Servidor tiene su propio tag (obm-21), que le genera unos «espectaculares» diez o quince euros al año, y acabo de comprobar que al pegar un enlace como https://www.amazon.es/Nada-Volumen-Independiente-Carmen-Laforet-ebook/dp/B009I2UCZ4?&linkCode=ll1&tag=obm-21&linkId=f1552e692fcbcb21b42ab29bfddf52f2&language=es_ES&ref_=as_li_ss_tl el incrustado se come mi tag y lo cambia por el ya mencionado kp0a0-21 😮. Diría que no es ninguno de los plug-ins que le tengo instalado a WordPress, y que no hay ninguna opción para cambiar el comportamiento.
Si el enlace le genera algún beneficio a WordPress.org, no le vería demasiado problema… si se informase bien del tema (y siempre queda la opción, naturalmente, de pasar del incrustado automático). En fin. Lo dejo aquí por si alguien es más capaz de obtener información al respecto que yo (o es alguna obviedad que se me haya pasado por alto, claro).
En esta casa, como ya es tradición, no hacemos el «wrapped» de Spotify, sino que abrimos el año pasando lista musical con last.fm, que además es más completo, ya que no solo registramos lo reproducido en Spotify (cada cual tiene sus compulsiones, yo las mías: hace tiempo que usábamos The Universal Scrobbler para «escroblear» a mano, y este año descubrimos y añadimos al arsenal Pano Scrobbler para Android, que además de tener una interfaz muy apañada para consultar la información de last.fm, tiene su propio clon de Shazam, pero con «escrobleo automático»).
Este año hemos escuchado algo más de música que el año pasado: 27 609 reproducciones (por las 25 049 del año pasado), lo que me pone en el 8% más alto de last (¡¿qué hay que hacer para subir más?!) de 16 182 pistas diferentes (por 14 930) de 3811 artistas diferentes (por 3693), y mi «top» ha quedado así:
Ha sido un año de directos (he visto al 2, al 3, al 4 y al 5 de la lista, y dice last que con Mishima fui el oyente número 17) pero de pocas novedades en el top: solo la rapera Little Simz y los postpunks Drahla, en el 6 y en el 16, se marcan grandes subidas hasta el top 25, y si sigo bajando por la lista (que tenéis aquí) las otras novedades serían NewDad, en el 34 con su indie pop shoegaze, la electrónica de Mount Kimbie en el 39, la innovadora Laurie Anderson en el 44 (voy apenas 40 años tarde, lo sé: más vale tarde que nunca, ¿no?), la electrofolkie portuguesa Ana Lua Caiano en el 46, los para mí difíciles de clasificar Khruangbin en el 49 (last les pone las etiquetas funk, psychedelic, psychedelic rock, rock y ambient, y yo no se lo voy a discutir, pero me vais a tener que reconocer con rock con ambient no es la combinación más habitual) y la productora de electrónica Octo Octa en el 50 (que yo etiquetaría de mi descubrimiento (tardío, de nuevo) del año). (En cualquier caso, dice last que el 39% de esos 3811 artistas eran nuevos, que no está mal, ¿no?)
(Por cierto: también fui el #22 del lil spirits de Two Shell. y el #2 de otra de mis obsesiones, el September de The Stick Figures.)
¿Qué tipo de música forma la lista? La nube de tags de Pano Scrobbler es más o menos así:
Y last.fm dice que soy nostalgic (bu), discerning (bien) y nomad (también bien, opino). Me pintan así:
Dice last que lo de la consistencia (del 100%) va por la regularidad escuchando, la tasa de repetición (41%) por la regularidad en volver a mis canciones favoritas (uno es de mantener una dieta variada), la tasa de descubrimiento (39%) por la música nueva (no es muy alta, pero a mi volumen, tampoco está mal, opino), la variancia (10%) va por la cantidad de tags escuchados y la concentración (7%) por cuanto tiempo le dediqué a mis artistas favoritos (dieta equilibrada, insisto)
Lo de la variancia de tags, me temo, es cierto:
Hay gente que presume de su diagrama de calor de GitHub. Yo, del de last:
(El blanco corresponde a 179 reproducciones, el mínimo está en 5.)
Y más aún de mi mapa del mundo. Debería mejorar, pero no me ha quedado mal, ¿no?
Me sigue encantando, por cierto, cómo visualizan las horas a las que me pongo música, al más puro estilo Unknown Pleasures:
Y cierro sorprendido como el año pasado con lo contemporáneo que soy:
(Me va a tener que explicar last, eso sí, por qué me etiqueta de nostálgico.)
En fin. El año que viene, más (sobre el tema, que más música va a ser difícil).