La web móvil, vista desde Opera Mini

Interesantes los números del State of the Mobile Web, September 2010 de Opera, que recoge el tráfico generado por su navegador para móviles Opera Mini. Algunos detalles destacados:

  • Globalmente, más de 70 millones de usuarios únicos y treinta y seis mil millones de páginas servidas. Para 30 días, no está mal, y sale a alrededor de 50 páginas por usuario y mes…
  • España es su séptimo mercado… dentro de la UE. Y ninguno de sus ‘top 10’ está en la UE. El top 10 lo componen Indonesia, Rusia, India, China, Ucrania, Sudáfrica, Vietnam, Estados Unidos, Nigeria y Brasil.
  • Es interesante ver en qué dispositivos se usa Opera Mini dependiendo del país. En Indonesia, India o Nigeria, los diez dispositivos más usados son de Nokia (que nadie entierre a Nokia antes de tiempo: el mercado de los smartphones no será suyo, pero siguen siendo los reyes en unidades vendidas). En Brasil manda el Sony Ericsson W800, y en muchas listas aparecen Samsungs y LGs. Eso sí, allí donde se venden iPhones, estos mandan: es el dispositivo número uno en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Italia, Francia, la República Checa, Holanda y España (y el sexto en Brasil, el quinto en Polonia y Eslovaquia y el tercero en Rumanía). Que quiere decir, de regalo, que aceptar otros navegadores en la App Store de Apple sí tenía un cierto sentido (aunque, aún sin saber los números exactos, es fácil suponer que el uso de Opera en el iPhone es muyminoritario).
  • Por lo que respecta a España, el crecimiento en páginas vistas desde el año anterior es del 205%, y del 58% en usuarios únicos: por tanto, se dobla el consumo en páginas vistas por usuario, hasta llegar a 200 páginas por usuario y mes, con un peso medio por página (después de la compresión que hace Opera) de 27 KBs. Las páginas más vistas (en usuarios únicos) son: Google, Facebook, Marca, Youtube, El Mundo, Tuenti, live.com, my.opera.com, Wikipedia (míranos qué cultos) y ElPaís.com.

¿Quién matará a Flash?

Parece claro: HTML5 y su combinación de Canvas y JavaScript, o alguna otra tecnología, van a acabar reemplazando a los .swf en la web

[Adobe sigue posicionando Flash como plataforma para múltiples aplicaciones. El vídeo en la web (vinculado a un ‘media server’, con ancho de banda adaptable y/o DRM) sigue siendo una propuesta de valor a considerar. También apuntan al 3D en el navegador: parece que, finalmente, el próximo Flash tendrá 3D nativo, aunque podrían llegar tarde para competir con las bibliotecas de 3D para JavaScript que llevan ya una temporada dando vueltas. Y siguen insistiendo en posicionarse como una alternativa a los entornos de desarrollo de Microsoft que sale hacia la web (donde Silverlight no parece una amenaza seria) por un lado y hacia el escritorio, dispositivos móviles y hasta televisores, por otro, de la mano de Adobe Air 2.5. Todo ello en un ecosistema con herramientas especializadas como Flash Catalyst o Flex Builder y una buena integración con la ‘estrella’ de la casa para los diseñadores, Photoshop —la integración es mejor aún con Fireworks, que parece mejor herramienta para diseñar interfaces para interactivos pero que, diría, aún no tiene la cuota de mercado que creo que merece.]

En cualquier caso, aún dando por supuesto (no parece nada descabellado) que Flash va a ceder el campo de ‘animación interactiva para la web’, seguimos necesitando una herramienta de autor comparable. Y el problema, ahora mismo, es que parece que vamos a pasar de ninguna a demasiadas opciones en un suspiro…

  • Por un lado, Microsoft, sorprendiendo a propios y extraños, sacó (sin mucha promoción) hace unas semanas Ai->Canvas, un plug-in para Illustrator (sí, de Adobe, de ahí la sorpresa) que ‘escupe’ Canvas+JavaScript de forma al menos aceptable. Y que, además, ahora mismo, es lo único que lo hace con pinta de ‘herramienta de autor’.
  • No contentos con esto, también tienen Glimmer, que sin ser un prodigio de usabilidad, ahorra mucho trabajo a la hora de usar algunos de los efectos más habituales de jQuery para manipular el DOM del navegador.
  • Por otro lado, anteayer, la propia Adobe anunció el prototipo de una herramienta nueva y especializada, Edge (vídeo de demo), que iría por la vía de jQuery. No sé si para sorpresa de propios y extraños, pero sí para la mía, que habría apostado por un exportador para Flash y me había quedado tan ancho…
  • Y cuando uno ya vivía ‘feliz’ con la promesa de una nueva herramienta, me encuentro con que Mike Chambers (el principal product manager for the Flash Platform at Adobe) tuitea que están enseñando el exportador de Flash a HTML5… Que ya era lo que yo anticipaba, efectivamente, posicionando a Adobe en los dos campos: jQuery y Canvas. [Ups: ver el segundo ‘PS’ al pie de la entrada]

Todo esto a la espera de que otros se lancen (o no) al ruedo: Microsoft también debería poderle hacer un exportador a todo lo que ahora vaya hacia Silverlight y no depender de Adobe e Illustrator, mientras que Apple podría crear sin demasiados problemas un «Flash killer» y seguir haciendo un poco la puñeta a Adobe.

Todo parece indicar que quien quiera dejar de usar Flash en la web va a tener que apuntarse a las dos opciones: para los típicos efectos ‘rollover’ y similares, jQuery o alguna de sus alternativas y, para animaciones ‘de verdad’, Canvas con sus correspondientes herramientas de autor/kits de desarrollo. Dado el nivel de mejora en el rendimiento de JavaScript de los navegadores, saltarse a Flash Player parece una buena decisión (parece que hasta Adobe vota por ello, con sus demos y anuncios), pero antes de tomarla hay que ser consciente de diversos aspectos. Hay cosas como empaquetar todos los objetos en un único .swf que parecen cómodas, y también hay que pensar en el montoncito de usuarios que siguen anclados en IE7 y 8, que no son despreciables en muchos ‘targets’ y cuyo rendimiento de JavaScript va a seguir siendo patético durante una temporada (en el caso de los «resistentes de XP», jamás saltarán a IE9, además).

En cualquier caso, a buena parte de los desarrolladores de ActionScript les conviene ponerse las pilas y comenzar a ver cómo funcionan tanto jQuery como Canvas…

PS 20101028 Obviamente, 24 horas después de escribir el post, me encuentro con información adicional de dos que se lanzan al campo de la animación HTML5: Sencha Animator y AdVine (estos últimos dedicados en exclusiva al mundo de la publicidad, parece). Ambos, vía TechCrunch.

PS20101028 Se ha ‘filtrado’ vídeo de la demo del exportador de Flash a «HTML5» y no se trata de Canvas+JavaScript, sino de HTML, CSS3 y JavaScript. Aún estoy más perdido…

Monitoriza tu correo con EmailOracle

[Sólo de interés para usuarios de GMail y/o Google Apps]

Captura de pantalla de EmailOracle
(Las formas extrañas se deben al tema 'Asteroids' que tengo en GMail)

No sé si le pasa con frecuencia a la gente, pero a mí, sí: envío un correo que necesita contestación y, a los treinta segundos, me olvido completamente de su existencia. Cuántas veces me habría encantado que alguien me recordase al día siguiente que no me han contestado, para insistir en el tema.

Seguro que Outlook y demás clientes ‘potentes’ de correo electrónico gozan de tal funcionalidad desde hace tiempo, pero para los adictos a GMail, que yo sepa, hasta ahora no había nada parecido.

Y ahí es donde entra emailoracle.com, que hace precisamente eso: mediante una combinación de plug-in para el navegador y servicio sobre GMail, nos permite, cada vez que enviamos un correo, establecer un seguimiento para que nos avise si no nos contestan al cabo de un número determinado de días. Caso que no nos contesten, EmailOracle nos enviará un correo recordatorio y podremos insistir sobre el tema.

El servicio también ofrece la posibilidad de detectar si se ha abierto el correo. Esto lo hace, como uno podría imaginar, a base de meter una firma gráfica en el correo y, por tanto, no funcionará si el receptor del correo tiene desactivadas las imágenes.

Hasta hace algunos días parecían tener algún problema con la gestión de caracteres acentuados, pero si hay algo que cabe destacar es que, al menos de momento, su atención al usuario es de primerísima calidad :-).

La cuenta gratuita permite seguir hasta 20 mensajes al mes y, al más puro estilo Dropbox, invitando a gente se obtienen correos adicionales. Si queréis comenzar con 25 y no 20, una vez dados de alta haced clic en ‘Redeem coupon’ y probad con el código UPMKIGISWT0AF (me estaréis regalando cinco a mí, también). Además del ‘free’ tienen un Basic de 10 dólares al mes (con monitorización de 50 mensajes), un Deluxe (20 dólares, 200 correos) y un Pro (100 dólares y hasta 10,000 mensajes). Estos dos últimos, además, permiten personalizar la ‘mosca’ gráfica de la monitorización de apertura.

Papel vs tinta electrónica

El mismo gragmento del libro Zero History de William Gibson, en un Kindle y en su edición en libro de papel de tapa dura
Lo de la derecha también es tecnología...

En el principio, la música se vendió en vinilo: un formato físicamente hermoso, voluminoso y… poco práctico (vale, no en el principio, pero si en el principio de los tiempos en que la masa se pudo permitir comprar música). Unos años más tarde llegaron las cintas de casete y los CDs. Formatos mucho más prácticos pero con poco o ningún encanto físico. Y finalmente llegó una ristra de unos y ceros sin soporte físico determinado. Hoy el CD va de baja, el vinilo no vuelve a ser el que fue pero se recupera y los unos y ceros, parece que ya lo tenemos todos claro, gobernarán la Tierra. Pasa, además, que muchas ‘disqueras’ adjuntan al vinilo un código para que te descargues los unos y ceros y los reproduzcas allí donde te apetezca.

Hacer analogías entre un medio y otro no es necesariamente una buena idea. Pero, sin embargo, llevo unos días pensando que la terna de vinilo, CD y unos y ceros se parece en bastantes aspectos a la de tapa dura, tapa blanda… y unos y ceros.

No puedes comparar hasta que tienes elementos de juicio. Hace unos días me llegó Zero History, el último de William Gibson. Como todo nuevo lanzamiento, únicamente en tapa dura durante unos meses. Y llevo unos días robándole tiempo al reloj para leerlo (de momento, bastante bien, por cierto).

Cosas del destino, ayer una búsqueda afortunada en Google me llevó a un emporio del libro «pirata», con una perfecta digitalización del título en cuestión. Y hete aquí que, con un copia y pega y un par de minutos de trabajo poco intenso, tengo, por vez primera1, el mismo libro en papel, en una edición cuidada, y en digital, en el Kindle…

Y no se llame nadie a engaño, el libro en tapa dura es, como objeto, infinitamente superior y nada reemplazará jamás el tacto del papel… pero de aquí al final, el que voy a leer es el digital. Y es que llevar el libro en el Kindle (o el dispositivo de tinta electrónica que sea) es, en lo práctico, también infinitamente superior a la experiencia de la tapa dura. Y no sólo en el metro: en el sofá también es mucho más cómodo el Kindle que el relativamente voluminoso y engorroso ejemplar de tapa dura. Los que no se lo crean, que hagan el experimento antes y critiquen después.

Con un poco de suerte llegará el momento en que con el libro de tapa dura venga el cupón para la descarga del ejemplar digital, y así no tenga uno que recurrir bien a pagar dos veces un solo contenido, bien a la descarga de dudosa moralidad para poder disfrutar de lo mejor de ambos mundos.

PS Me apuntan (por GTalk, para ser exactos) uno de los principales defectos del libro electrónico (o al menos del libro electrónico comprado ‘legalmente’): la dificultad de dejarlo. Cierto. :-( Como en el caso de la música, eso sí, podemos tocar madera y confiar en que la industria entienda (por la experiencia ajena o cuando se den cuenta que es muy difícil competir con la piratería) que el futuro pasa por interoperabilidad y ausencia de DRM (con la posible excepción de los modelos de negocio basados en el préstamo).


1 De hecho, no la primera vez. Allá por 2004, cuando Neal Stephenson sacó su Ciclo Barroco, servidor se lo compró en papel y electrónico en eReader.com (y a finales de 2003 ya estaba yo leyendo libros en mi entonces muy ‘hi tec’ Tungsten T3). Pero nada que ver entre la ‘experiencia Palm Tungsten’ y la ‘experiencia Kindle’. Absolutamente nada.

El RSS ha muerto. Larga vida al RSS (II)

Un comentario adicional al hilo de lo que decíamos anteayer, que el RSS no ha muerto, sólo se ha vuelto transparente…

Es probable que los lectores del blog recuerden la última entrada, una traducción de un artículo de Cory Doctorow que había dado bastantes vueltas por la red y que me decidí a traducir (i) porque lo consideraba interesante y esclarecedor y (ii) con la intención, admitamoslo, de atraer un poco de tráfico al blog.

Pues bien, a la vista de los números de Analytics, el fracaso en ese segundo objetivo parece innegable:

La gráfica de tráfico al blog para los últimos 30 días no muestra ningún pico remarcable en ese periodo
Hits? What hits?

Pero, sin embargo, las estadisticas de Feedburner cuentan una historia bien diferente:

La gráfica de uso del RSS sí muestra un enorme pico para la entrada que se comenta en el texto
These hits

Es sólo una anécdota, pero deja bien claro que el RSS sigue siendo una necesidad, por un lado, y por el otro que no sólo de monitorizar el tráfico web se alimenta el ego…